"Somos mujeres.
"Al final del camino me dirán: -¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres. (Pedro Casaldáliga)
"Somos mujeres.
Ni tú, ni yo, ni la inmensa mayoría de las mujeres hemos hecho las guerras, los genocidios, las masacres de pueblos o animales.
No hemos arrasado las tierras, provocado hambrunas, fabricado armas, ni virus asesinos.
Las mujeres, viviendo en los márgenes de la cultura patriarcal y machista, hemos creado estrategias de paz y de ollas comunes, hemos cuidado de nuestras criaturas y de nuestros mayores, hemos realizado inmensos trabajos voluntarios y curado heridas.
Hemos dialogado, hemos acogido a todas y a todos alrededor de nuestra mesa de casa, tratando de poner paz entre los hombres.
Hemos bailado bajo la luna, encendido hogueras, tejido y destejido redes y abrigos para cuidarnos del mundo frío que producían nuestros "hermanos con educación y dinero", como decía Virginia Woolf.
Tantas mujeres sin cultura ni dinero ni poder a lo largo de los siglos miramos hacia adelante, a los siglos venideros, confiadas en que nuestro empeño, nuestro amor y nuestro más por ser mujeres cambie la concepción del mundo".
(Elena Lasheras Pérez).
Hoy te invito a leer el poema “Pan y Rosas” (de James Oppenheim) que ha inspirado a muchos colectivos a superar situaciones de injusticia y a aspirar a un mundo más digno para todas las personas.
En el poema resuenan los anhelos que pueden inspirar una cultura de la vida y una lucha por la justicia que no ignoren e invisibilicen la exclusión de las mujeres, la especificidad de su explotación económica y laboral y la creciente feminización de la pobreza. Es un homenaje a las mujeres trabajadoras que protagonizaron el movimiento huelguístico (ocurrido en Lawrence, Massachusetts, USA, entre enero y marzo de 1912) conocido con el nombre de PAN Y ROSAS (Bread and Roses).
James Oppenheim era un activista afiliado al combativo sindicato IWW (Industrial Workers of the World).
Según la tradición oral, durante una manifestación de más de 15.000 obreras textiles celebrada (y duramente reprimida por la policía y pistoleros de la patronal) en Nueva York en marzo de 1908, un grupo de mujeres jóvenes portaban una bandera con la inscripción: "Queremos pan y también queremos rosas", frase que inspiró este poema (aunque hay otra versión que dice que el poema es anterior a la manifestación) .
El movimiento huelguístico de PAN Y ROSAS se considera por tanto una de las primeras manifestaciones organizadas de mujeres obreras (con gran participación de emigrantes de todo el mundo) que reclamaban aumento de salarios y mejores condiciones de trabajo y de vida.
En el movimiento feminista, posteriormente, la expresión PAN Y ROSAS se utilizó, metafóricamente, para sintetizar la unidad de las demandas de género y de clase:
“Mientras vamos marchando,
marchando a través del hermoso día,
un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente
ya que el pueblo nos oye cantar:
¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!
Mientras vamos marchando, marchando,
luchamos también por los hombres,
ya que ellos son hijos de mujeres,
y los protegemos maternalmente otra vez
Nuestras vidas no serán explotadas
desde el nacimiento hasta la muerte.
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡dennos pan, pero también dennos rosas!
Mientras vamos marchando, marchando,
innumerables mujeres muertas van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor
y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos,
pero también peleamos por rosas!
A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán:
diez que trabajan para que uno repose.
¡Queremos compartir las glorias de la vida:
pan y rosas, pan y rosas!
Nuestras vidas no serán explotadas
desde el nacimiento hasta la muerte.
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos:
¡pan y rosas, pan y rosas!
Una feminista, se autodenomine o no de izquierdas, es de izquierdas por definición.
Ella está luchando por una igualdad plena, por el derecho de ser tan importante, tan relevante, cuanto cualquier hombre. Por eso, incorporada en su revuelta por la igualdad de géneros está la reivindicación por la igualdad de clases.
(Simone de Beauvoir).
"Que nadie me arrebate las arrugas de mi frente, conseguidas a través del asombro ante la belleza de la vida, o las de mi boca que demuestran cuánto he reído y cuanto he besado. Y tampoco las bolsas bajo mis ojos, en ellas está el recuerdo de cuánto he llorado.
Son mías y son bellas".
"Pocas tareas son tan parecidas a la tortura de Sisyphus como el trabajo doméstico, con su infinita repetición: lo limpio se ensucia, lo sucio se limpia, una y otra vez, día tras día."
(Simone de Beauvoir)