¿Y cómo no recordarte?
Pero yo quiero celebrar la memoria.
Ellos dicen que el día 31 de octubre se dedica a "los muertos chiquitos", los que murieron siendo niños.
Cuando muere un niño, siempre lo hace en circunstancias dramáticas...
Te veo siempre en los gestos, los movimientos y las voces de los demás chiquillos que se me cruzan; estás presente y te reflejas en cada uno de los niños y niñas solos o con su familia, que intentan llegar a nuestra inhóspita Europa, empeñada en ser madrastra y verdugo.
Siempre me duele pensar el miedo que deben albergar sus pequeños corazones ante tanto terror en viajes que no imaginamos siquiera, tan peligrosos cada instante...
No entendías las diferencias económicas entre tu país y el nuestro, ni que los niños murieran de hambre en este mundo de opulencia; por eso, contigo me duelen todos los y las niñ@s esclavizados, violentados, víctimas de trata, de epidemias, de sed, de conflictos locales y guerras prefabricadas ... Y sobre todo, las víctimas de nuestra deshumanización.
Contigo, mi pequeño Mohammed, de tu mano y con todos los niños y niñas que se han ido, a los que se les está excluyendo del porvenir, en este día de "los muertos chiquitos" reivindico el derecho a la vida.
Por eso no es un día triste, sino de amor infinito.
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"Te lloro.
Únicamente con el amor te personifico.
Quiero que sepas que te amo. Y que el amor, más que la vida,
es incompatible con la muerte."
(FILIPA MELO).





























