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jueves, 23 de junio de 2016

NOCHE DE SAN JUAN











      A la hoguera van las políticas migratorias de esta Europa inhumana, en especial la nuestra; los gobiernos que han hecho de la precariedad y la miseria su base de comodidad y enriquecimiento; del abandono de la cultura y la educación su caldo de cultivo para embrutecernos más; los que han acabado con el sistema sanitario y se jactan de ello; los que ni se inmutan ante los vergonzosos escándalos porque son psicópatas...
Los que consideran a los de sur menos merecedores de vida que ellos; los que arrasan y dejan desolada la tierra y a nosotros, los que la habitábamos como hermanos...
Noche de San Juan,
quietud del miedo.
Camino por el sonido de mi voz,
hasta aquí
ha llegado mi cuerpo:
una sombra de hogueras
un temblor.
Luego,
el despojamiento de las palabras,
el beso en la boca de Dios,
la plenitud,
el vacío
”.


 (Enrique Solinas)

miércoles, 22 de junio de 2016

NÁPOLES. La Ciudad y los niños.

He viajado a Nápoles 3 días, tiempo insuficiente para tener de una ciudad algo más que una vista panorámica, aunque sea mi segunda vez.

Mas quiero traer aquí este texto de hace algún año,  aún actual, elaborado en el Centro Social DAMM, del barrio napolitano de Montesanto, una referencia okupada llena de vida y actividad en zonas marginales:


´Foto de Marisa Perón.
"Nápoles, ciudad de los niños” ha sido uno de los lemas de algunas campañas electorales de los partidos de centro izquierda y ahora es el nombre de un proyecto del Ayuntamiento. Pero Nápoles no es la ciudad de los niños. No es de los niños una ciudad en donde las escuelas separan desde el principio a los “buenos” de los “malos”; en donde las plazas y las calles no son utilizables para jugar y los espacios públicos están llenos de guardias y vecinos intolerantes; en donde la solución al miedo de los adultos es la segregación de los niños.

     Divididos entre casa y escuela, para estos niños la ciudad es desconocida: una entidad indefinible hasta la adolescencia avanzada. Pero entre ellos hay una minoría que sigue utilizando la ciudad: desatendidos o huyendo de pisos pequeños y opresivos y de padres que no tienen recursos para controlarlos, estos niños ocupan habitualmente las calles interiores, los patios y las plazas de los barrios; allí establecen el centro de su vida, entre el tiempo de la escuela y el de la familia.

     El Estado no considera normales a estos niños y los define “de riesgo”. El uso de este término es el primer paso para encerrarlos en un ghetto. En las calles de la ciudad hay una guerra no declarada entre estos niños y los adultos: si ellos ocupan el espacio delante de una iglesia, al día siguiente el cura lo manda llenar de enormes floreros;  cuando una placita interior acaba de transformarse en campo de juego,  ya llega la guardia urbana a desalojarlos; en los parques, hasta los sitios más escondidos están bajo vigilancia; los niños se “arman” –de spray, huevos o petardos-  depende de la estación o de la moda, y a pie recorren la ciudad. Hay quien habla de pandillas...

     La represión de estas energías está organizada en las clásicas estrategias policíacas o a través de las políticas sociales. En este segundo caso la tarea de vigilarlos está confiada (con algunos millones) a la administración de la ciudad. Esta pide ayuda a asociaciones y cooperativas que ofrecen el servicio. En cada barrio hay una red de asociaciones. Cada niño de calle está vigilado al menos por dos jóvenes, hasta aquel momento sin empleo. Estos jóvenes no están preparados para atender a estos niños. Esto es bueno, porque los niños pueden ignorarlos fácilmente. Pero también es malo, porque en una formación oportuna se podría trasmitir la importancia de una relación abierta y paritaria; la actitud de ser receptivos con los más pequeños. Es muy raro que en la formación de los futuros educadores se haga una evaluación respetuosa del punto de vista del atendido y de su cultura. Lo que falta es sobre todo la participación de los que, de hecho, no son más que usuarios. Dar vueltas, escuchar, conocer los problemas, presionar a aquellos que los pueden resolver, encontrar soluciones, todas estas son cosas que necesitan otro modelo de trabajo.

     Cuando el Plan Infancia está listo la Administración declara que sirve para normalizar a los niños de riesgo. Los servidores del Estado se limpian la cara mientras rompen el ghetto que ellos mismos han creado. Se da trabajo (precario y mal pagado) a muchos jóvenes y asistencia a los pequeños... Sin embargo, de estas hazañas siempre se conoce sólo el comienzo y nunca el desarrollo ni los resultados finales. Alrededor todo queda igual, siempre son los mismos los que rechazan la escuela o los que son rechazados por ella; en las escuelas en donde los alumnos hablan el dialetto el nivel de la didáctica siempre es el más bajo; en los barrios falta un referente de confianza ante los conflictos con las instituciones; falta un apoyo escolar y psicológico; centros deportivos gratuitos; espacios públicos sustraídos a los coches o a las largas listas de prohibiciones y a las amenazas del vecindario.

     Para los niños, en la calle, el único modelo de relación es la ley del más fuerte. Los que hacen trabajo político y social desde la base corren el riesgo de quedar machacados entre dos modelos intolerables: el de la legalidad/coerción del Estado, a lo que los niños fingen adaptarse, y la ley de la calle, la del “pez grande que se come al chico”.

     Pero también se pueden crear en la calle relaciones diferentes. También tenemos ejemplos de niños y familias que utilizan la calle de manera inteligente y con parsimonia. Y sabemos que la mayoría, cuando crecen, más que camorristi (mafiosos) se vuelven simplemente adultos desconfiados, pues desde muy pequeños han sido desvalorizados y desalentados, y se encuentran frente a las pocas posibilidades que la vida les ofrece con pocas herramientas y sin saber utilizarlas.

     En este momento los únicos que pueden estrechar un vínculo, estableciendo recíproca confianza con los niños “peligrosos”, son los que entran en contacto con ellos. Esto es más fácil que pase en la calle, de manera informal, y menos en la escuela, en donde los papeles ya están definidos; y todavía menos en las organizaciones de intervención social, que han ocupado rápidamente todo el espacio del tercer sector para hacer sus negocios.

     Algunas luchas todavía se pueden hacer, por parte de entidades que elijan empezar desde la infancia para criticar el modelo de relaciones y la práctica política dominante; que sean gestionadas colectivamente por sus miembros y privilegien una rigurosa autoinformación; que sepan difundir su modelo sin que crezca la burocracia y sin crear dependencias; que para hacer esto sepan disolverse y renacer, reconstruyendo siempre nuevas identidades. De su acción política y social y de su intervención esperamos mucho y en esta dirección trabajamos.
 
(Texto que proviene del Centro social DAMM, 
Diego Armando Maradona Montesanto, en Nápoles).

  
Algunos de sus personajes:
Maurizio Braucci nació en 1966 en el rione Montesanto de Nápoles. Escritor, poeta, también ha realizado vídeos, y fue uno de los fundadores del centro social “DAMM – Diego Armando Maradona Montesanto”. Promotor de laboratorios en lugares de extrema marginalidad –escuelas en la periferia este y norte, cárceles- ha escrito el texto de un espectáculo teatral (“Sete” representado incluso en la cárcel de Volterra). Il mare guasto, 1999, Edizioni E/O, fue su primera novela. Con la misma editorial publicó en el 2004 Una barca di uomini perfetti.
    Es uno de los autores más interesantes y originales de la nuevo panorama literario italiano. Colabora con la revista Lo Straniero y con la redacción napolitana del diario Repubblica. Trabaja como autor y montador de documentales de video y promueve proyectos socioculturales para adolescentes. 

Pietro Marcello: Trabajó en el inicio del DAMM. Dice de esa etapa: Fue una oportunidad única para estar en medio de la gente, para darme cuenta de que el cine no sólo tiene que ver con cuestiones técnicas, sino también con las vivencias. En nuestras películas llevamos nuestras historias, tanto personales como comunitarias, y las experiencias vitales toman forma a través del cine. Lo más importante es interrogarnos profundamente sobre si hay algo que decir o plasmar al hacerlas. Si no lo hay, no merecen la pena.
                     

martes, 14 de junio de 2016

BALADA DEL NIÑO CAMERUNÉS.








Llegaste de África,

con el sonido de la canción de tu abuela en los oídos,
con los ojos llenos del color de la sabana ancestral,

sin saber que la esclavitud se extiende en estas tierras 
también hacia los niños.

¿Cómo evocarás tus memorias?

¿Quizás cómo pisadas sobre baldosas desconocidas
de casas que están enfermas?

¿Como la convivencia con personas de almas arrugadas,
que esperan de ti calor para disipar los fríos de sus inviernos?



¿No saben que ninguna casa es tan sólida que pueda impedir que la lluvia entre en ella?

Tu historia, la verdadera historia, hará oquedad en la construcción

con la fuerza de las termitas.

No llores, pequeño. Tu madre secará tus lágrimas desde la luz de la luna.

Y hará que escuches los tambores tocando.

Y que sientas lo pies de los que bailan alejando a las hienas…

Porque ellas están aquí, te arrebataron, te dieron a las brujas…

Y tú  siegues llamando para que te escuchen,

gritando para que te devuelvan… !Que hasta las hienas tienen madre!

Tu padre te busca desde el principio del mal tiempo...

Sin tregua, sin descanso, sin desmayo.

Como un velero en medio de tormentas, con la brújula en su mano.
Eres el norte y el sur, su día y su noche,
eres su puerto en medio de un desierto de acero y de cemento.
De su dolor, él, tu padre,  encontrará aún más fuerza
para sacar  de su escondite a los ladrones.

********



Nunca es fácil nadar contra corriente.


No lo es para los peces, menos lo será para nosotros, los humanos.


Por tanto, muchos prefieren dejarse llevar por la fuerza del rio o del mar.


Porque remar a la contra es muy cansado.


     Estoy pensando en ello horas después de haber compartido una fiesta solidaria donde nos hemos encontrado muchas personas para apoyar, moral y económicamente, a una familia de Camerún a la que le fue arrebatado su primer hijo por esos servicios sociales que deberían haber hecho todo lo contrario, apoyarles y no inventar supuestos delitos que se demostraron falsos.  

     ¿Qué puede llevar a unos responsables del bienestar social, del cuidado de los más pequeños, a anteponer un criterio demostrado erróneo a todo el dolor de una madre y un padre que no han dejado de luchar por recuperar al hijo arrebatado por esa institución? Un organismo que se ha limitado a rellenar informes y a seguir un proceso contra toda justicia, incluida la del Juzgado de lo penal y la de la Audiencia provincial de Cantabria.
 

     No puede ser que la normativa de la que se nos dota esté por encima de la racionalidad, que el enjambre de leyes que marcan todas nuestras relaciones sociales y personales no puedan volver atrás cuando la maquinaria se ha puesto en marcha… Tiene que haber soluciones coherentes a los problemas y, sobre todo, sentido común.



    “Para dominar a los hombres basta con una oficina bien montada –escribió Desclée de Brouwer en “El Hombre como mercancía”- Todo burócrata tienen en sus manos un instrumento de dominio.  La gente depende de un sello y ese sello se lo tiene que poner un señor que está detrás de una ventanilla”.


      Así es. Y cuando no es el sello, es el informe reglamentario que etiqueta todos tus comportamientos o tu estilo de vida, por más que sea impuesto por las circunstancias y no elegido por ti.

     Ferdinand lleva muchos años luchando contra un gigantesco molino, que no es ya gigante sino un monstruo que devora las entrañas y deja el corazón roto para siempre… 


     Hay muchos niños en desamparo, muchos, demasiados… Niños de los que nadie se ocupa y otros que viven almacenados en centros que se gestionan porque son rentables, porque de cada niño se obtiene una rentabilidad para empresas que lo mismo se encargan de la seguridad de un edificio que  de la limpieza de oficinas y ahora de la guardia de los pequeños. 

 
       Y niños que desean familias que les acojan, que les adopten, que les cuiden y mimen, como es lógico y deseable.

 
       ¿Por qué, entonces, ir a buscar a un pequeño de Camerún que ha llegado a España con un padre y una madre que venmían en busca de los derechos que no tenía en su país?   
       
      ¿Creía alguien que por ser su familia africana no iban a pelear por su recuperación?

      Ferdinand y Monique no han dejado de hacerlo. Saben que cuando se deja de remar se retrocede, y así, a contracorriente, solos al principio, con nosotros después, sabiendo ellos más de derecho y de normativa española que muchos de los abogados que pululan por ahí, siguen buscando una solución a este "sinsentido". 

 
      Ellos están rotos, el dolor es continuo y sin descripción posible… Pero aún son capaces de levantar la voz, no se van a paralizar para lamer sus heridas y conformarse. Y como decía en el poema, conseguirá reducir a los ladrones.







jueves, 2 de junio de 2016

PIE DE NIÑO... (Al pie desde su niño)



Foto: JOSÉ PALAZÓN. IDOMENI, Mayo 2016


















El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.

Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, 
cayó en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.

Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.

Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.

Pero este ciego anduvo sin tregua, 
sin parar hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.

Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.


(Al pie desde su niño.- PABLO NERUDA)

viernes, 13 de mayo de 2016

METÁFORA DEL ÁNGEL MARCEL.


       El ángel del Señor se llamaba Marcel.

      En sus ojos tenía toda la luz de un cometa. Y en la ruleta de la suerte, de entre todos los humanos, le tocó la guardia y custodia del “beato George”.  No predecía el futuro, pero aquel pequeño que estaba por nacer le dio muy mala espina.
      En efecto, esta faceta de su vida le iba a costar serias dudas metafísicas.
     - Jefe, un detalle…-objetó él  ante la misión- ¿Cuánto tiempo he de custodiarle?

    - Una etapa completa, Marcelo, no hagas de esto una opereta… Toma la carpeta secreta, donde detalladamente encontrarás la información, empaqueta tus alas en la maleta, y parte a destino sin protestas…

      El ángel salió dando aletazos y apretando los puños. Su ira crecía como metástasis y no sabía por qué… y  hasta chocó con un compi que disparaba saetas de metal mientras daba volteretas riendo juguetón.
      Marcel sentó su silueta en la banqueta de la glorieta, mientras abría la carpeta para estudiar aquella “papeleta”: Tendría que ir  al planeta de los humanos y ejercer de guardián celestial de un niño que iba a nacer en breve y al que las informaciones previas no favorecían.
   
      En la cola de un cometa  surcó el espacio sideral y llegó así a nuestro planeta,  al pie de la cama donde iba a nacer su protegido, segundo de una decena de hermanos que tendría aquel militar que era su padre. No eran proletarios, como otras misiones asignadas, se trataba gente "bien".

    Mientras le contemplaba tomar la teta, Marcelo le fue tomando cariño.

     De nene, George,  como otros niños, volaba su cometa, iba en bicicleta, más no era alegre ni tocaba siquiera en navidades la pandereta, más bien prefería hacer la puñeta y tenía frecuentes rabietas. Se daba atracones de galletas y de piruletas, le encantaban las croquetas de panceta y jugaba con la nieta de un vecino a quien ponían chinchetas en su silleta y algún petardo junto a la bragueta.
    De joven, tuvo una motocicleta, pero su oficio posterior le llevaría a utilizar furgoneta, camioneta , avioneta y hasta corbeta;  ejerció en varios puestos políticos, siempre situado a la más rancia derecha, desde concejal a gobernador civil, desde secretario de estado a diputado y ministrable.
 
         Habitual fueron para él escopeta y metralleta, porque llegó a mandar a las fuerzas del desorden, él que tanto decía amar el orden y la decencia.

      Era de naturaleza ultracatólica, se había criado entre sotanas y monjas de clausura, amaba a santos y a vírgenes, profesaba una fe… pero sin obras.
   
      Le gustaba condecorar: le salían las medallas como setas, incluso dar bofetadas era motivo para ser premiado con ellas... aunque dejasen a las personas con muletas.
  
     Porque odiaba a los hombres con coleta, a personas con camiseta, los experimentos en probeta, incluso le molestaban algunos poetas, a los que hubiera decretado letargo en alguna isleta.
    Advertía  que los matrimonios gais amenazan la "pervivencia de la especie", y comparaba el  aborto con ETA.

      Y es que TODO le parecía que rimaba con ETA, y en muchos casos criminalizaba a la población, contra la que utilizaba a sus “secretas”.
  

    Marcelo lo anota todo en su tableta y cada día le iba cambiando la jeta Deseó volverse anacoreta, pero a veces, un rayo ultravioleta le anima para que acometa la misión y poder llegar a su meta. Aún no ha descubierto que es el sable de cruzado de George quien despide ese rayo…

      El Beato protegido habla tanto de Dios, de un dios a quien el ángel desconoce, que Marcel comienza a tener una crisis de identidad. En la fe del ángel se abren grietas.

     Una noche que ya no puede más, se recoge en oración y medita hasta conseguir comunicación con el Altísimo.

- Creo que te quejas demasiado, Marcel, tu nombre significa también “martillo”, debes hacer honor a él y procurar que el alma de tu protegido se reconduzca hacia el camino correcto.

-Me diste libre albedrío, Señor. Me has dotado de entendimiento y libertad… Y ahora no me dejas cuestionar…

-¡Me malinterpretas, Marcel!- le interrumpió el interpelado.- Puedes cuestionar, pero no objetar de tu trabajo… Mi receta para ti es que ores y trabajes.
   La conversación duró toda la noche… El Señor consigue que el ángel le prometa intentarlo de nuevo… Aunque sabe que es todo un desafío.

    Los diarios aseguraban que George había visto la luz y abrazó la ley de Dios en un viaje a las Vegas, que fue una caída del caballo en toda regla. A lo San Pablo, vamos. pero cuentan también las malas lenguas que este converso antes de caer del caballo se fiaba de una echadora de cartas, una pitonisa a la que consultaba antes de tomar decisiones.
     Ahora no se pierde una misa ni cuando viaja al extranjero y dicen que tiene una agenda discreta donde figuran las iglesias católicas donde ha rezado.
     Y así fue pasando el tiempo... Marcelo se puso al servicio completo de su amo, que ya no era el Señor de cielo y tierra, sino su tutelado.
      Según algunos exégetas que nos han hablado de los ángeles caídos, algunos lo fueron por haberse enamorado de las hijas de los hombres de la Tierra y copular con ellas.
     Ahora yo sé que uno de ellos, al menos, no lo fue por esa razón, sino por la contagiosa enfermedad de un fascismo visceral que su protegido le trasmitió.


    Y como cualquier ángel caído, cuando su tutelado muera y él no tenga que seguir buscando aparcamiento para su coche oficial, Marcel tendrá que vagar por la tierra hasta el día del juicio final…

lunes, 9 de mayo de 2016

"BUSCAMOS VOCES QUE ACALLEN EL SILENCIO".

       Ayer vivimos una preciosa experiencia en San Carlos Borromeo, otra más, compartiendo una misa africana en memoria del dirigente garífuna recientemente fallecido en la ciudad de Tegucigalpa Céleo Álvarez Casildo, quien desde su fundación fue presidente de la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario (Odeco y antes presidente del Sindicato de Trabajadores de la Medicina y Similares (Sitramedys).
 
      Pudimos sentir junto a nuestros invitados  el orgullo de ser afrodescencientes, de reconocer África como el lugar de dónde todos descendemos, el saber que todos somos africanos por ello, cantar y recordar a las personas que se han ido pero que no morirán mientras nosotros les recordemos y que seguirán presentes con su obra y su testimonio, animándonos a los demás para seguir siendo también  testigos, semilla de revolución.
 
“Se buscan voces que acallen el silencio”, nos decía una de las participantes, recordando esta frase de Celéo, quien urgía a la sociedad civil, gobiernos e  instituciones para "atacar de manera conjunta la situación de desventaja comparativa, de exclusión, de discriminación racial y de empobrecimiento que viven las comunidades afrodescendientes del mundo".
 
Su historia: 
 
Céleo Álvarez Casildo nació en Plaplaya, municipio de Juan Francisco Bulnes, en el departamento de Gracias a Dios, el 9 de marzo de 1959. Su niñez la vivió en medio de la pobreza, como muchos niños en Honduras para poder estudiar la primaria tuvo que pasar una serie de privaciones, sin poder tener una vida que pudiéramos considerar normal para un niño de su edad; por la tenacidad en su deseo de superación, alternando trabajo y estudio, logró graduarse como licenciado en economía agrícola en el Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico de Honduras (CURLA).
        "En momentos en que el nivel de organización de la población garífuna era muy débil, Álvarez Casildo se dio a la tarea entre 1990 y 1992 de organizarla, es así como después de varias reuniones conforma la Odeco, una de las organizaciones más representativas de la comunidad afrodescendiente, teniendo en el líder fallecido una de las más grandes figuras de la historia de la población garífuna del país.
Su participación activa en defensa de los intereses de la población lo llevó a la presidencia de la Organización Centroamericana y secretario ejecutivo de la Plataforma de la Cumbre Mundial de Afrodescendientes.

Su labor fue reconocida fuera de las fronteras nacionales. Una universidad de Chile lo distinguió otorgándole la condición de Doctor Honoris Causa; de igual manera, la Municipalidad Metropolitana de Lima, Perú, reconoció públicamente el trabajo de Álvarez Casildo testimoniándole su admiración y respeto por el trabajo realizado.
 
    Su visión humanitaria y comunitaria lo impulsó a la creación de una emisora para llegar a la población garífuna en su propia lengua y se aprestaba a la creación de un canal de televisión, además, estaba en proceso de fundación de la Universidad de Afrodescendientes de las Américas (Unafam).

     En sus gestos y en su obra permanente encontramos a un hombre cuya férrea voluntad de servir lo llevaba a romper los límites naturales donde otros encuentran la excusa perfecta para darse por derrotados. La población garífuna y todo el pueblo hondureño perdió a un gran líder".
 
La historia de los Garífunas:
 
 
Comienza antes del año 1635 en la isla de San Vincente(Yurumain) en el Caribe. San Vincente estaba habitada por una tribu de Indios que se llamaban a sí mismos los Arahuacos. La tribu Callinagu, que eran guerreros procedentes del delta de Orinoco en sudamerica, invadieron San Vincente y conquistaron a los Arahuacos. Una vez que lograron la conquista de las Antillas Menores, eliminaron a todo el sexo masculino de la comunidad Arahuaca pero conservaron al sexo femenino. Muy pronto comenzó la mezcla entre estos grupos y la unión de estas dos razas indias dio origen a una sociedad totalmente nueva llamada Calipona o caribes rojos.
      Cuenta la historia que en 1635 dos barcos españoles, cargados de esclavos negros,  naufragaron, los cautivos escaparon y nadaron hasta las costas cercanas, evitando así ser entregados a sus nuevos  propietarios.
     Los nuevos habitantes africanos estaban ansiosos por establecer lazos amistosos con los nativos del lugar, los Caliponan, para que de esta forma evitar caer en manos de sus compradores. Por lo tanto ellos adoptaron sus costumbres y lenguaje nativo y pronto contrajeron matrimonio con las mujeres Caliponan dándole de esta forma el nacimiento a una raza nueva. Sus descendientes preservaban la estatura y el color de piel de sus padres, que a diferencia de los Caliponan eran altos y corpulentos.
    La palabra "Garifuna", que significa "la gente que come yuca", desciende probablemente del "Calipona". Los Españoles llamaron a esta gente "Caribes", que significa caníbales, y es el origen del término "caribeño".
     Con el paso del tiempo, San Vincente fue colonia Británica y los Caribes negros trataron de establecer un control independiente de la isla. Los Franceses apoyaron a los Caribes y hubo muchas batallas entre los Garifunas y los Británicos. La batalla más grande tuvo lugar en 1795 y ambos contendientes sufrieron grandes pérdidas. En 1796 los Garifunas y los Franceses se rindieron a los Británicos. En ese momento a los Británicos se les generó un problema. Los Garifunas eran hombres libres con la piel negra y San Vincente estaba poblada por los esclavos de los Europeos. La idea de un grupo de hombres negros libres viviendo entre ellos en la isla, era tan inaceptable que los Británicos decidieron deportar a los Garifunas. Los  rodearon y cazaron, asesinando a centenares y destruyendo sus hogares y cultura. Los restantes 4,300 Garifunas fueron embarcados a Balliceaux donde la mitad de ellos murió de fiebre amarilla.
     En 1797 los Garifunas sobrevivientes fueron fletados a la Isla de Roatan frente a la costa de Honduras. A lo largo del viaje, los Españoles capturaron uno de los buques Británicos llevándolo a Trujillo donde los Garifunas fueron liberados. Luego los Españoles arrebataron la Isla de Roatan a los Británicos. Los Españoles capturaron a 1,700 Garifunas en la isla y los llevaron a Trujillo donde los obreros eran muy necesitados.
    Los primeros Garifunas en la costa de Belice fueron traídos como leñadores por los Españoles en 1802. Se asentaron en el área cercana a Stann Creek, lo qué ahora es Punta Gorda. Al tiempo, Belice fue ayudada por los Británicos y pasó a llamarse la Honduras Británica.
      A causa de su alianza con los Españoles, los Garifunas quedaron  en el lado equivocado del mapa político, cuando Centroamérica logró la independencia de España. Esos Garifunas, en Trujillo, se encontraron con el nuevo país de Honduras, donde habia gran resentimiento contra los Españoles. Un gran número de Garifunas huyeron a la costa de Belice donde ya vivían otros Garifunas. Es esta migración la que se celebra anualmente el día 19 de Noviembre como Día del Acuerdo Garifuna, y constituye la mayor celebracion de esta comunidad.
 
     En Honduras hoy los garifunas luchan por no ser despojados de sus tierras en la costa por parte de empresas turisticas y tratan de mantener sus costumbres y su cultura.
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http://www.casamerica.es/temastv/buscamos-voces-que-acallen-el-silencio