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jueves, 19 de marzo de 2020

DISTANCIA SOCIAL.






Distancia social
medida con el sistema métrico.
Lejos de todos, un metro o dos.

Hoy, la frontera es la piel...
La piel, ese mapa que me conecta con el mundo, 
ha cambiado el espacio.

 ¿Nos convertiremos en islas solitarias?


Las fronteras siempre generan miedo
y en estos días raros
es nuestro cuerpo quien delimita la territorialidad.

Distancia física, 
no entre clases y jerarquías. 
Es la distancia para sanar. 

Nosotros, quienes decimos 
que la distancia óptima es el abrazo,
hoy seguimos con el corazón lleno de nombres

Las manos, los labios, 

tienen miedo a la caricia.
Nos alejamos del otro a nuestro paso.

Aprendemos a estar sin la presencia querida,
a la ausencia de los ruidos cotidianos,
procurando que no deje cicatrices emocionales.

Pensemos que no estamos solos,
que volveremos a darnos las manos
para enfrentar el futuro.

Volveremos a pasear bajo los árboles 
que ahora nos echan de menos.

Y derribaremos las distancias
que ahora no podemos cruzar.

Y, quizás, ¿por qué no? aprenderemos
que siempre seremos mejores juntos.


(Mariam del Toro, 19 de marzo de 2020)

************
"Lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo".


(Haruki Murakami)
 

viernes, 13 de marzo de 2020

DEMETRIUS DEMETRIO: TODOS LOS DÍAS TENGO QUE PELEAR CON UN LEÓN.

"Cuando uno está en contacto con el sufrimiento, siempre acaba preñado de dolor".       (Helder Cámara)


      Conocí a Demetrius por el relato de Enrique M. Reguera, de su encuentro con él en Recife en uno de sus viajes a Brasil y de la amistad que surgió entre ellos a partir de entonces.

      Muchos años después, en España le acaban de otorgar el Premio Derechos Humanos Nacho de la Mata del Consejo General de la Abogacía 2019 por su extraordinaria lucha, desde los 16 años defendiendo la integración social y laboral de menores y jóvenes y los derechos ciudadanos de los meninos de rua, de aquellos que se crían en las calles de Brasil.

     Cuando se publicó su libro "Ra, Re, Ri, Ro, Rua... Vivir en la calle no es ninguna broma", lo leí con la inmensa curiosidad  de conocer de primera mano la experiencia de un joven brasileño que había sido capaz de salir de su casa, acomodada, y elegir la calle como lugar  natural de encuentro con los más desfavorecidos, con los habitantes de esas rúas.

     Ahí conoció a personas que se caracterizan  en muchas ocasiones por una falta de referencias, de autoestima, con grandes carencias afectivas, con fracaso escolar, desempleo, familias en conflicto... 

     Gentes sin experanza que no conciben un futuro porque se sienten excluídas de todo...

      Y vi como él fue entendiendo que NADIE se salva solo, sino con los demás.
      Tomó la decisión de convivir cotidianamente, junto a ellos, con los que inicia un camino común, superando sus miedos, enfrentándose a sí mismo y a una sociedad que no le entiende por esa opción de arriesgarse en la vida de los otros.

      Se hace compañero y refugio de aquellas personas que han de cruzar por la vida como por las afueras de un jardín al que les está prohibido entrar. 


       Demetrius es el fundador de la Comunidad de los Pequeños Profetas que acoge en un cariñoso hogar a niños y niñas que crecen en la calle, que viven en favelas y con quienes ha protagonizado multitud de peripecias que le han llevado a la desesperación en ocasiones y a la fuerza de comenzar de nuevo desde el principio tantas otras.

       Su amistad con Don Helder Cámara, a quien tanto agradece, le dieron impulso y ánimo, así como los apoyos de otros amigos y personas que estuvieron a su lado, algunas siempre, otras por breves espacios temporales.

         Supo de la impunidad de las fuerzas policiales,  del infierno al que se ven sometidos incluso los más pequeños, niños y niñas de quienes se abusa sin ninguna piedad, siendo él mismo objeto de persecución a causa de la búsqueda de justicia.

         Fue detenido y torturado por esa policía que participaba del horror contra los meninos, y cuando por fin le pude conocer y abrazar, agradecí infinitamente que las veces que intentaron matarlo no lo hubieran conseguido. 

    Hablando con él  me reconocía en sus reflexiones. 

    Cuando empecé  a encontrarme en la calle y en las prisiones con los chicos y chicas a los que acompañé, ellos primero te ven como a un intruso que se entromete en su vida... Y nos miden y nos prueban para experimentar si estamos realmente de su parte. Hasta que se convencen de que estás ahí para vivir y compartir, para liberarnos juntos, incluso con los opresores, como mantenía Freire.

     Hemos aprendido que  no tienen la culpa de encontrarse en situación de abandono, que, como dice el propio Demetrius, es la coyuntura social quien les niega el derecho a ser niños.

     Pero tampoco existe una receta segura para cambiar la situación. Tan solo el tiempo, la intensa convivencia, los lazos afectivos y una lucha constante abren nuevos horizontes. 

       Demetrius mantiene una incansable búsqueda de recursos para atender las urgencias, las necesidades y actividades del grupo y esto supone un trabajo arduo y difícil, porque las ayudas nunca son suficientes ante tanta injusticia. Un trabajo que aumenta cada día al mismo tiempo que la denuncia constante ante los organismos políticos y sociales responsables, porque detrás de cada injusticia hay siempre una responsabilidad humana.

        Un día, en su casa, me confesaba lo que sirve de título a este relato: "Todos los días tengo que salir a pelear con un león", metáfora de su esfuerzo diario para conseguir que la CPP siga adelante.

      Porque en Brasil, en menos de un año, 13 millones de personas han caído en la miseria total. "El mapa del hambre ha vuelto", dicen alli, y ha caído la inversión en Educación, en Sanidad, en ayudas sociales y en proyectos de asistencia.

      Y en este país, con la actual política de Bolsonaro, a la CPP le toca pelear cada recurso para continuar adelante y seguir siendo una herramienta de transformación social.

      La violación de Derechos Humanos básicos, la desigualdad social, la exclusion, la desestructuración familiar, el narcotráfico, la falta de ocio y de oportunidades para la mayoría de los jóvenes, contribuyen a que Recife, capital del estado de Pernambuco, se considere una de las ciudades más violentas de Brasil. 


      Si, además, eres adolescente o joven afrodescendiente, el riesgo es mucho mayor y puede suponer una condena a  muerte.

      La CPP atiende a todos aquellos que no son reconocidos ni siquiera como ciudadanos.

     En ese espacio se asegura restablecer un poco de la dignidad de esas personas a través de un baño, un plato de comida, conversación y servicio de salud y de educación.

      Su objetivo es mejorar su calidad de vida a través de su reinserción en la sociedad civil y en el mercado de trabajo.

Ayudarles en su crecimiento interior, respetar las diferencias, está también en la base de divirsos proyectos sociales con el fin de valorar la cultura afrobrasileira, utilizando la educación como instrumento liberador posibilitando que se conviertan en "sujeito maior" y constructores de su propio destino.

A este respecto, dice Demetrius que "transformar esa realidad no es un arte; es una lucha diaria en la que el educador siempre tiene que estar dispuesto a empezar de nuevo, desde el principio, cuantas veces sea necesario".

Siguiendo la trayectoria de Demetrius, como dice Martinez Reguera, recupera uno la confianza en el ser humano, en su creatividad, su capacidad de compromiso, su arrojo y su tesón.

     Cuando el pasado diciembre recibió el premio Nacho de la Mata, recogido de manos de la Fiscal General del Estado español, agradeció el galardón por ser "motivo de orgullo y un apoyo moral y social" a la labor que desempeña a través de su organización.

    En un país como Brasil, en estos momentos tan duros para las personas que luchan contra la injusticia,  este premio "garantiza nuestra visibilidad y prestigio para continuar en la lucha por la infancia vulnerable".

                     https://www.youtube.com/watch?v=25GMa296cDQ

A pesar de tantos obstáculos, Demetrius Demetrio nunca desistió. 
Ahora mismo, su tejado ecoproductivo, en  la casa de la CPP, se ha convertido en un ejemplo para escuelas y universidades, y es un proyecto social que auna cocina, nutrición y ecología y que involucra a los jóvenes y a sus familias.

Más de 30 años después de la fundación de la Comunidad de los Pequeños Profetas,  ¡cuántas vidas fueron transformadas y cuántos educadores le tenemos como referente!

Al igual que otros defensores de Derechos Humanos que tengo la suerte de conocer y de querer, Demetrius cambia el mundo cada día para alguien y de forma significativa.

Como dice Enrique M. Reguera: "Elegir el altruismo como opción de vida, es como nacer heredero de una cuantiosa fortuna que atesora lo mejor de la gente: hará que te vayas encontrando con las personas más generosas que deambulan por el mundo". 




 











miércoles, 12 de febrero de 2020

¡QUE ME VOY AL COLEGIO!

Foto: José Palazón.


    A veces llegan buenas noticias para aquellos que, habitualmente, las reciben malas.

    Tras una larga y dura lucha contra la segregación escolar que se está produciendo en la ciudad autónoma de Melilla, la ONU urge a España al "acceso inmediato" al colegio de la primera niña que recurrió a ellos, poque, como hemos señalado tantas veces, al privar a estos niños afectados de su derecho a la educación, se están incumpliendo las legislaciones nacional, europea e internacional.

    La expresión que da título a este escrito ha salido de la emoción  que le ha producido a la pequeña  recibir el escrito con las medidas cautelares que Naciones Unidas le ha dirigido a nuestros representantes políticos, a esas intituciones que arrojan cada dia del curso escolar a más de un centenar de pequeños melillenses al margen, a la exclusión, abandonados y expulsados de la educación reglada.

    A ellos, aquellos que deberían protegerles, se empeñan en  ponerles el camino cuesta arriba, pero sin conseguir que claudiquen.



  Han demostrado que saben luchar por su inclusión, por revertir la injusticia, saliedo a la calle a manifestarse, a buscar firmas, a gritar que quieren ir al colegio, adquiriendo una conciencia política que para sí quisieran muchos adultos.

Niños y niñas que ya se sienten ciudadanos con derechos y deberes y que exigen la responsabilidad del Estado para con sus ciudadanos, que lo son, a pesar de la mirada racista que se escapa en políticos, responsables y educadores implicados.

Gracias a PRODEIN, de quien me siento parte orgullosa, a la Asociación de Abogados Extranjeristas y a cuantos han
apoyado la causa de los niños y han dado junto a éstos una lección de ciudadanía.
 





lunes, 20 de enero de 2020

PARA Y PREGÚNTATE:

Foto: José Palazón.
¿Has entrado en los ojos de un refugiado?
¿Has visto las puertas del desánimo?

¿Has ido descalzo por los pasillos del dolor
que se abre en sus cabezas?

¿Has visto la larga fila de la desgracia
caminar desde el horror hacia lo incierto?

¿Sabes que mi padre es palestino?
¿Sabes que mi padre es refugiado?
 
¿Has dejado tu infancia y tu adolescencia
en un lugar para ir a buscarte lejos de quien fuiste?

¿Has visto la piel de Europa cubierta de blindajes,
sus fronteras cayendo sobre el corazón
de los niños de la guerra,
de los padres más rotos del mundo?

¿Ta das cuenta de esas vallas
que frenan el destino de quien
nació con menos suerte que nosotros?

¿Sabes si las hormigas de esperanza
pueden con las ballenas de tristeza de sus hombros?

¿Has visto las maletas llenas de nada
de quien deja atrás su vida para siempre?

¿Has ido a tientas por un mundo ciego
que no recuerda que tú y yo fuimos ellos no hace mucho?

¿Has visto los pies y los omóplatos
de quien oye el ruido de las bombas a su espalda?

¿Y el lujo en las tiendas de campaña?
¿Lo has visto? ¿De verdad?

¿Has visto a los gobiernos sortearse
el porvenir de los más tristes del mundo?
¿Y la realidad reducida a sucias cifras,
la inhumanidad de la burocracia?

¿Y viste a este planeta
permitiendo la carnicería que trajo estos lodos,
el doble rasero que hay en cada guerra?

¿Has visto eso?
¿Todo ese dolor?
¿Y no has visto a tus hijos en los ojos de esos niños?
 

 (Marwan.- "Refugiados")




Foto:José Palazón.





domingo, 5 de enero de 2020

LOS REYES MAGOS DE G. K. CHESTERTON

 
Andamos muy despacio, llueva o nieve,
en busca del lugar donde rezan los hombres.

                        Es tan llano el camino que no es fácil
                                       seguirlo sin perderse.


Aprendimos de jóvenes
a resolver oscuros acertijos
y los tres conocemos
la antigua tradición del laberinto.
Somos los reyes magos de otros tiempos
y excepto la verdad sabemos todo.
Dimos vueltas y vueltas en torno a la montaña,
y perdimos la vista del bosque entre los árboles,
y para cada mal aprendimos un nombre
interminable. Honramos a los dioses dementes;
a las Furias llamábamos Euménides.
Los dioses de la fuerza les quitaron el velo
a la imaginación y a la filosofía.
La serpiente que tantas desdichas trajo al hombre
muerde su propia cola retorcida
y se llama a sí misma Eternidad.

Humildemente vamos… Bajo nieve y granizo…
Las voces apagadas y el farol encendido.
Tan sencilla es la senda que podríamos
perder la orientación.

El mundo está volviéndose blanquísimo y terrible,
y blanco y cegador el día que despunta.
Rodeados de luz andamos, deslumbrados
por algo que es tan grande que no puede mirarse
y tan simple que no puede decirse.
El niño que existía
antes de que los mundos comenzaran
(… Sólo necesitamos andar un poco más,
sólo necesitamos abrir la cerradura),
el niño que jugaba con la luna y el sol
juega ahora con el heno.

La morada en la cual los cielos se alimentan
-esa antigua y extraña morada que es la nuestra-
donde no se pronuncian palabras engañosas
y es la Misericordia sencilla como el pan
y tan duro el Honor como la piedra.

Vamos humildemente, humildes son los cielos,
y brilla intensamente la estrella, baja, enorme,
y descansa el pesebre tan cerca de nosotros
que habremos de viajar lejos para encontrarlo.
¡Escuchad! Se despierta como un león la risa,
resuena su rugido en la llanura
y el cielo entero grita y se estremece
porque Dios en persona ha nacido de nuevo,
y nosotros tan sólo somos niños pequeños
que bajo lluvia y nieve prosiguen su camino.
chestertonfirma













martes, 24 de diciembre de 2019

LA NAVIDAD DE RAFAEL AMOR.


"Les cuento…

Lo escribí hace años, pero siempre tiene vigencia...

… Paria, desterrado, perseguido, al paso tortuoso de la mula y envuelto entre las ropas de su madre, llegó a Belén huyendo de la locura y la barbarie. 

   Eso dice la historia y no es nada difícil que haya sido así porque a diario vemos que ocurren estas cosas. Aquel hijo recién nacido del carpintero José, descansó aquella noche en un pesebre de las afueras de la ciudad, en un jergón de paja, entre las miasmas de los bueyes y los burros, como bien podría nacer el hijo de cualquier ocupa de hoy, de cualquier hijo de obrero en paro y ama de casa  sacrificada y amante de  los suyos. 

    Tal como, cualquier pequeño venido al mundo en alguna comunidad aborigen de América, cuyo pueblo  es vendido a terratenientes con ellos dentro y todo.
  Como todo ser que ve la luz en medio de la metralla y las bombas cazamargaritas, la violencia  y el hambre, que es la mayor de todas las violencias y huye, buscando un lugar en la tierra donde sentarse a ver la estrellas y a sacudirse el espanto.

   La conciencia turbia de los mandamases, que siempre saben  que lo que hacen es injusto y cruel por sus desmedidas ambiciones y su natural desprecio por la vida de los demás, les hace concebir la idea de la llegada, alguna vez, de la razón que los haga pagar por sus felonías  y  así, Herodes, quiso terminar con el rumor de ese advenimiento y mandó sacrificar toda flor recién nacida, todo niño que pudiera encarnar  la llegada de otra era, justa y humana -pero esta no fue la única matanza.

   Siguen habiéndolas todavía. Por eso viven armándose, detectando o inventando enemigos por todos los rincones, presos del frenesí del poder y la locura de la ambición, por la dudas... como Herodes.

   Intentan, además, adueñarse de esa ilusión de los humildes, esa fuerza de amor que los uniera, pero estas son la fiestas eminentemente de los pobres y desheredados, de los perseguidos e inocentes, de los hambreados de la tierra, de los que anhelan justicia y paz, es la fecha que nos recuerda la historia de aquel hijo del pueblo, hijo de Dios, porque seguramente como metáfora de toda justicia y amor, Dios, no pensaría en un mundo en el cual los seres se maten entre ellos como fieras, ni se sometan por la necesidad y la esclavitud.

    Siempre el recordar o conocer de dónde venimos, de que raíz crecimos, es importante, como aquel que no conoció a su madre y un buen día la encuentra, es motivo de felicidad. Por todo eso les deseo felices fiestas y que el año que viene, sea una nueva oportunidad para no dejar que los “mercaderes del templo” se adueñen del niño okupa.

Y de  su historia hermosa de redención y amor y lo mantengan siempre crucificado, por la dudas, no vaya a ser que un día acabe con su infamia".

(Rafael Amor).
 *************

    Ahora, que te vas a surcar otros caminos, porque decias que no se goza ni se comprende tanto el paisaje como caminando, en esta Nochebuena como esa otra en la que escribias el texto  que recojo aquí, en este  corazón donde tanto lugar ocupa tu nombre, quiero darte las gracias por tantos momentos de reivindicación y de lucha, por tu música combativa, (eras un activista de los derechos humanos a través de la música) y porque componías y cantabas para los oprimidos que luchan en todo el mundo enfrentándote a los poderes establecidos... para que las cosas sean distintas...

   Seguirás latiendo en nuestros corazones, que ahora te lloran.

 Pero recordaremos tu gran sentido del humor y tu sonrisa, porque como bien decías: "A veces, el llanto, la tragedia, nos tocaron con el gélido suspiro de la muerte, pero no he renunciado jamas al derecho a la alegría."








lunes, 9 de diciembre de 2019

TODOS LOS GATOS VAN AL CIELO.

 "Cuando el espíritu juega a ser materia, 
                                                   entonces se convierte en gato".



   Llegaste a nuestras vidas inesperadamente, no habiamos buscado tener una mascota. 

  Pero te cruzaste aquel día, tan pequeñita que te sosteniamos en una mano, y pensamos que a Ana le gustaría convivir contigo.   
   
Te pusimos de nombre "Mafalda", que significa "fuerza pacificadora", y que homenajeaba al personaje de Quino, ese nombre que es una variante portuguesa de Matilde.

Yo, que siempre he sido un poco Mariam del Nilo, veía en tí al ancestral personaje sagrado encarnado como Bastet, caminando por la casa con la innata elegancia de los felinos.

¡Y qué buena fuiste siempre!

Nunca te portabas mal, desde pequeña sabías donde estaban tus cosas y solo dabas satisfacciones.

Como durante años no maullabas, el veterinario decidió que eras muda... En tu vejez nos demostraste que no lo eras...Un día te oímos maullar de una forma suave, distinta... Y yo decidí pensar que eras amante del silencio, de la serenidad, de la meditación.

Pero estabas ahí, al lado, cuando yo sí maullaba de dolor.
Cuando estuve triste, cuando me sentí sola, cuando la angustía encogía el estómago. 

Hoy ha terminado tu ciclo vital y te vamos a echar de menos por el hueco que dejas, aunque esperamos que hayas sido feliz por habernos conocido, por haber sido tu familia, esa tan grande, tan variada, pero tan bonita...

Tu amita Ana, a la que te subias en cuanto se echaba en el sofá, ronroneando; el pequeño Mohammed, para quien todo era descubrimiento, Hamza, que siempre quería acariciarte, Liber, que no te dejaba sitio,  Gin, que vivía alternativamente aquí, la abuelita, que decía que siempre le hacías compañía... 

Gracias por las sonrisas y las risas que nos brindaste, por todo lo que aportabas... 

Gracias y hasta siempre, a tí, que siempre serás nuestra pequeña Mafalda.


Adiós, Mafi, has sido una maravillosa compañera.

Camina ya sobre las nubes mullidas y esponjosas, conviertete en energía y luz...




 Y como epitafio, este poema de Pablo Neruda, de quien se dice que amaba a los gatos:


ODA AL GATO.

Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.