"La mujer está obligada a tomar la libertad si no se la dan."
(Federica Montseny)
(Carmen de Burgos)
"Al final del camino me dirán: -¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres. (Pedro Casaldáliga)
"La mujer está obligada a tomar la libertad si no se la dan."
(Federica Montseny)
Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para prentendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.
Siempre tan necios andáis que,
con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
¿Pues como ha de estar templadala que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?
Mas, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?
¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
¿Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
(Sor Juana Inés de la Cruz)
JUSTICIA POÉTICA.
Quiero conocer a todas mis madres,
reconstruir mi linaje y mi conciencia
a partir de los versos, las renuncias,
las huellas de todas las mujeres
que he sido al mismo tiempo.
Quiero una larga estirpe de mujeres valientes,
que han escrito poemas
después de hacer la cena
y han vivido el exilio
dentro del dormitorio.
Reconocerlas libres,
brillantes y caóticas
retratando monarcas,
sublevando las formas,
componiendo sonetos
en una Europa en llamas.
Quiero sobrellevar la carga
de la historia,
convertirme en relevo,
nombrarlas sin esfuerzo.
Pronunciar con propiedad
el término familia.
(Rosa Berbel).
“Una feminista, se autodenomine o no de izquierdas, es de izquierdas por definición.
Ella está luchando por una igualdad plena, por el derecho de ser tan importante, tan relevante, cuanto cualquier hombre. Por eso, incorporada en su revuelta por la igualdad de géneros está la reivindicación por la igualdad de clases”.
(Simone de Beauvoir)
Hoy te invito a leer el poema “Pan y Rosas” (de James Oppenheim) que ha inspirado a muchos colectivos a superar situaciones de injusticia y a aspirar a un mundo más digno para todas las personas.
En el poema resuenan los anhelos que pueden inspirar una cultura de la vida y una lucha por la justicia que no ignoren e invisibilicen la exclusión de las mujeres, la especificidad de su explotación económica y laboral y la creciente feminización de la pobreza.en
Es un homenaje a las mujeres trabajadoras que protagonizaron el movimiento huelguístico (ocurrido en Lawrence, Massachusetts, USA, entre enero y marzo de 1912) conocido con el nombre de PAN Y ROSAS (Bread and Roses). James Oppenheim era un activista afiliado al combativo sindicato IWW (Industrial Workers of the World).
Según la tradición oral, durante una manifestación de más de 15.000 obreras textiles celebrada (y duramente reprimida por la policía y pistoleros de la patronal) en Nueva York en marzo de 1908, un grupo de mujeres jóvenes portaban una bandera con la inscripción: "Queremos pan y también queremos rosas", frase que inspiró este poema (aunque hay otra versión que dice que el poema es anterior a la manifestación) .
El movimiento huelguístico de PAN Y ROSAS se considera una de las primeras manifestaciones organizadas de mujeres obreras (con gran participación de emigrantes de todo el mundo) que reclamaban aumento de salarios y mejores condiciones de trabajo y de vida.
En el movimiento feminista, posteriormente, la expresión PAN Y ROSAS se utilizó, metafóricamente, para sintetizar la unidad de las demandas de género y de clase:
“Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente
Ya que el pueblo nos oye cantar:
¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!
Mientras vamos marchando, marchando,
luchamos también por los hombres,
Ya que ellos son hijos de mujeres,
y los protegemos maternalmente otra vez
Nuestras vidas no serán explotadas
desde el nacimiento hasta la muerte.
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡dennos pan, pero también dennos rosas!
Mientras vamos marchando, marchando,
innumerables mujeres muertas van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor
y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos,
pero también peleamos por rosas!
A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores.
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán:
diez que trabajan para que uno repose.
¡Queremos compartir las glorias de la vida:
pan y rosas, pan y rosas!
Nuestras vidas no serán explotadas
desde el nacimiento hasta la muerte.
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos:
¡pan y rosas, pan y rosas!
NOSOTRAS Y EL MITO DE EVA .
Junto a la tumba de Eva, Adán escribió:
“Dondequiera que ella estaba, estaba el Paraíso”.Pocas tareas son tan parecidas a la tortura de Sisyphus como el trabajo doméstico, con su infinita repetición: lo limpio se ensucia, lo sucio se limpia, una y otra vez, día tras día."
(Simone de Beauvoir)
“Ninguna mujer tiene un orgasmo abrillantando el suelo de la cocina".
(Betty Fiedan)