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miércoles, 19 de marzo de 2025

MARZO-MUJER 25. Día 19

 

Julia Pastrana, "La mujer de la voz de pájaro".


En la carpa, el escenario está en penumbra. Se enciende solo una luz que enfoca en el centro a una diminuta mujer. Ésta cubre su cara con una máscara.


El público, en absoluto silencio, espera. Aguarda con ansiedad lo que ella va a mostrar. 


La mujer sigue en el centro para iniciar su acto con potencia. Despacio, se quita la tela negra y revela su rostro con una sonrisa pícara: "peluda, morena, con los dientes chuecos y diminuta". 


Así era Julia Pastrana. 

La misma escena se repite en París, en Berlín y Nueva York.


Ahí la tienen, es la mujer más fea del mundo. O la mujer mono, o la mujer oso, o el híbrido perfecto que ocupa el lugar del eslabón perdido de la civilización. Medio humana, medio bestia.


Al encontrarse con el rostro "horripilante" de la mujer siempre surgían varias reacciones. Había quien reía a carcajadas; otros soltaban alaridos de espanto; algunos consideraban que no era un espectáculo para niños: les parecía obsceno. 










Sin embargo, Julia Pastrana hizo una fortuna con su fealdad. En lugar de entenderla como una debilidad, fue el sello distintivo de su acto durante años.


En pleno siglo XIX, una mujer con senos abultados, morena y con la barba tupida era el pretexto perfecto para llenar una carpa de circo en Europa y en EE.UU.


La vida de la mexicana Julia Pastrana es una historia de dolor, discriminación y muestra de la crueldad humana.


Perteneció al tiempo de la cultura del espectáculo de "monstruos", una gran industria del entretenimiento de masas, como Krao Farini, Annie Jones y otras a lo largo de la historia.


Julia era la "exótica anormalidad", a la que se vestía con prendas delicadas, pronunciados escotes y un punto extra de sensualidad.


Su cuerpo era sometido a una representación exagerada para cultivar el deseo y el placer de la audiencia.





Sin mucha certeza, se cuenta que Julia Pastrana nació el 14 de febrero de 1834 en Santiago de Ocoroni, Sinaloa, Mexico. La verdad es que de sus orígenes se sabe muy poco y hay diversas versiones sobre su infancia.


Probablemente fue hija de una india de la tribu de los “Buscadores de Raíces”, que habita en la sierra de Sinaloa que se llamaba Espinosa. Se separó de la tribu y vivió con Julia un tiempo escondida en una cueva.


La niña padecía de una enfermedad extremadamente rara. Nació en 1834 con hipertricosis terminal congénita generalizada con hiperplasia gingival, condición que cubrió de pelo todo el cuerpo y engrosó de una manera anormal sus encías. Esta condición hoy es fácilmente tratable: hipertricosis o síndrome del hombre lobo.


Sus capacidades intelectuales estaban intactas, y sólo tenía vello en donde las mujeres generalmente no lo presentan.


Espinosa murió pronto y la niña fue llevada a una población cercana donde la hicieron trabajar como doméstica en la casa de la familia del gobernador del Estado, que la trataba de una manera despótica.

  
Dejó de estar bajo su custodia en 1854, cuando fue comprada por un empresario  del espectáculo para exhibirla en los Estados Unidos.


Este hombre vio en ella y en su aspecto un futuro de fama y ganancias fáciles. En ese instante se definió su destino: Viajes, eternas exhibiciones, soledad, discriminación. Y éxito. Mucho éxito.


Su espectáculo fue tan aclamado que, un par de años más tarde, Theodor Lent se convertiría en su manager, y la llevaría de gira por todo el continente europeo.


En realidad, Julia era una artista. Sabía leer y escribir, era culta y demostraba talento.


Ricardo Mimiaga, historiador que fue uno de los más activos en hacer visible la existencia de esta mexicana, decía de ella:


     "Bailaba y cantaba en distintos idiomas, era mezzosoprano. Es justo que se le reconozca como una digna representante del género femenino que padeció la discriminación y que no sólo sea recordada como un fenómeno, como la mujer mas fea del mundo".


      Julia debutó en el Gothic Hall de Nueva York.


“Los ojos de este lusus natura brillan con inteligencia –afirmaba un diario de la época–, mientras que sus mandíbulas, sus colmillos afilados y sus orejas puntiagudas son terriblemente espantosos..., casi todo su cuerpo está cubierto con pelo largo y brillante. Su voz es armoniosa, porque este ser semihumano es perfectamente dócil y habla la lengua española” (lusus natura es una frase en latín que se puede traducir como “capricho de la naturaleza”).


Los retratos de la época muestran el rostro de Julia completamente cubierto de pelo; corto en la frente, la nariz y las orejas; largo y espeso en las cejas, las mejillas y el mentón. Tenía las orejas inusualmente grandes; la nariz ancha y chata, las mandíbulas proyectadas hacia adelante, los labios muy gruesos.


Incluso llamó la atención de Charles Darwin, quien, en su libro "La variación de los animales y las plantas bajo domesticación" (1868), escribió acerca de Julia que “tanto en la mandíbula superior como en la inferior tenía un doble juego irregular de dientes, con una hilera dentro de la otra. Por la redundancia de los dientes, su boca se proyectaba hacia afuera, y su cara tenía un aspecto de gorila”.


Fuera de estos rasgos y su baja estatura (un metro treinta y siete), Julia era una mujer normal. 


Según el naturalista Frank Buckland, tenía una figura “sumamente agradable, y su pie diminuto y su tobillo bien formado, bien chaussé, eran la perfección misma”. 


Un artículo científico publicado en 1857 en la revista inglesa The Lancet menciona que tenía los pechos notablemente desarrollados y que menstruaba en forma regular. Las palmas de las manos y las plantas de los pies eran las únicas partes de su cuerpo que no estaban cubiertas de pelo.


Sus cualidades artísticas eran notables. Como hemos dicho anterirmente, cantaba con voz de mezzosoprano y bailaba danzas tradicionales. Tocaba la guitarra y la armónica.  Había practicado equitación y en los espectáculos realizaba acrobacias sobre un caballo.


En una obra de burlesque, interpretó a la esposa de un hombre que se casó con su enamorada sin haberle visto el rostro, siempre oculto por un velo (la obra fue suspendida por recomendación médica, para evitar la impresión que se podían llevar las mujeres embarazadas cuando Julia se quitaba el velo en el escenario; esta impresión, decían los facultativos, podía causar un aborto o producir hijos con el aspecto de Julia).


Los que la conocieron personalmente fuera del escenario la describieron como una mujer inteligente, que conversaba muy bien en inglés. El empresario circense Hermann Otto dijo que ella sufría mucho a causa de su aspecto y por ser exhibida como una curiosidad.


Su rol cruzó los límites del freak show y se convirtió en una extraordinaria socialité, una infaltable de las mejores fiestas y reuniones de la clase alta.


Lent le pidió matrimonio. Era inevitable: así se ahorraría muchos problemas legales, y las cuentas de banco cada vez más robustas de la mujer eran un premio que valía la pena considerar. Cuando concretaron su unión, Lent la obligó a pasar exámenes fisiológicos exhaustivos, y tuvo que cancelar sus presentaciones durante una semana.


Finalmente, en 1857, Julia y Theodore se casaron en Viena. Algunas versiones hablan de la obsesión que él tenía por ella; otras –seguramente las más acertadas- aseguran que lo hizo para enfrentar los rumores que decían que la tenía esclavizada y que le sacaba sus ganancias. Ella era una mina de oro. Y todos lo sabían.


Julia sí se enamoró de él porque pensó que tenía un interés verdadero por ella.


En 1859, Julia quedó embarazada. A pesar de su estado, la pareja viajó a Moscú para seguir con su espectáculo. Tal era el furor por ella en esa ciudad, que Lent hasta vendió entradas para presenciar el parto.


En marzo de 1860, el nacimiento fue complicado. El bebé llegó a este mundo con la misma dolencia que ella y vivió solamente 35 horas. El postparto de Julia fue en extremo difícil, quedó muy débil. 


Lent seguía vendiendo boletos para el show. Pero no fue posible. La joven murió pocos días después al no recuperarse de las laceraciones de los fórceps para sacar a la criatura. Tenía sólo 26 años.


Lent vendió el cuerpo de Julia y de su hijo al Instituto Anatómico de la Universidad de Moscú, donde fueron embalsamados y exhibidos durante seis meses. Pero el empresario se valió de una cláusula ambigua para disolver el contrato y llevarse los cuerpos embalsamados para mostrarlos en distintas partes del mundo.


Contactó con un médico para momificar los cuerpos, aunque después se supo que emplearon la técnica de la taxidermia, que se usa para disecar animales. Le puso un vestido de bailarina que ella misma había confeccionado, le colocó a su hijo en los pies y los metió en una vitrina para ser exhibidos.


Fue así como Julia Pastrana comenzó una segunda gira por Europa. 

Esta vez, póstuma. 


París, Milán, Berlín y otras ciudades importantes fueron testigo de la mujer disecada en una misma postura, inamovible, casi plástica. En la caja de vidrio, la mujer recorrió Europa una vez más.


Unos años después, Lent encontró a otra mujer con hipertricosis llamada Mariel Bartel y se casó con ella teniendo en miras su nuevo espectáculo. La promocionaba como “Zenora Pastrana, la hermana de Julia Pastrana” en un show en el que mostraba a su nueva esposa junto a las momias de Julia y su hijo.


Finalmente Lent perdió la cordura y murió en un hospital psiquiátrico y Mariel vendió los cuerpos embalsamados de la madre y el hijo.


Los cuerpos fueron cambiando de dueños, permanecieron en Oslo, Noruega, hasta la Segunda Guerra Mundial, y en 1943 los nazis se interesaron en los cuerpos de Julia y su hijo y los confiscaron.


Estuvieron en una bodega de Linkönping, durante 10 años, y al año siguiente los trasladaron a Oslo, se exhibieron en Noruega, se los llevaron a Estados Unidos, regresaron a Oslo y en 1976, unos ladrones forzaron la puerta, hicieron destrozos en el cuerpo y robaron al niño.  Otras crónicas dicen que la momia del bebé fue devorada por ratones.

La artista mexicana Laura Anderson Bastrana, que vivía en Noruega, se enteró de la increíble historia de Julia.


Tras recibir una beca para realizar una investigación en Noruega, Anderson inició en 2004 un estudio sobre su caso y con la ayuda del antropólogo Nicolás Márquez-Grant decidió comenzar una campaña de repatriación de sus restos a México e inició una batalla legal para conseguirlo.


Fue un difícil proceso pero, por fin, en febrero de 2013, después de 153 años de su muerte, Julia Pastrana regresó a su tierra natal, a Sinaloa, donde se le dio sepultura en el panteón municipal con todos los honores.


“Julia Pastrana ha vuelto a casa”, dijo el alcalde del pueblo natal Sinaloa de Leyva, Saúl Rubio Ayala, tras la repatriación de sus restos mortales. -“Julia ha vuelto a nacer entre nosotros, para que nunca más una mujer se convierta en objeto comercial"-.


México rindió homenaje a Julia Pastrana un siglo y medio después de su muerte.



La “dama extraordinaria”, descansó por fin en paz.



Desde aquí, en este Marzo-Mujer del año 2025, queremos reconocer que Julia Pastrana fue, es y será una mujer orgullosamente distinta


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Fuentes:
Public Domain Review, Ricardo Mimiaga, Rosina Grave, Juliana Fragoso, Marco Villa y Redacción Diario Clarín.

martes, 18 de marzo de 2025

MARZO-MUJER 25. Día 18




  Aquí, en nuestra tierra, hemos experimentado la guerra durante años.

Miles de personas han muerto, han desaparecido familias enteras.

 Toda la sociedad, tanto los que matan como los que mueren, está afectada... y aquellos que alimentan el terror no se cansan. 

Han duplicado impuestos con el fin de comprar armas y dar de comer a las tropas extranjeras que están aquí para matar.

 ¡Ya basta!

     Nosotras, las madres, estamos hartas y escandalizadas. 

Pongamos un altísimo precio a esta guerra sucia: nos hacemos viudas antes de tiempo, sufrimos violaciones y abusos y el peso económico de alimentar a la familia fuera de nuestros hogares, de donde hemos tenido que huir.

   ¿Nos pueden respetar a nosotras las mujeres, a nuestras hijas y a nuestros bebés?

    ¿Qué buscáis,  hombres de guerra, que os emborracháis con sangre de humana?


(ONCE MADRES CONGOLEÑAS DESPLAZADAS).






lunes, 17 de marzo de 2025

MARZO-MUJER 25. Día 17

EL ULTIMO CAMELLO DE LA FILA...



     La primera película que subtitulé para accesibilidad de personas sordas fue "Flor del desierto", dirigida por Sherry Hormann, sobre la vida de la modelo somalí Waris Dirie.

           Dejé por unos días los noticieros y me adentré en la aventura.


   Tengo un cariño especial por este film, del que me aprendí algunos diálogos a fuerza de reescribir el texto y colorear las frases mientras descubría la importancia de este servicio público al que hacía poco tiempo había llegado.

    En estos días que recordamos el tema de la ablación genital femenina, he querido traer un fragmento de esta película, el del momento en que la protagonista habla ante la ONU para reclamar  atención sobre esta tradición que mutila a tantas mujeres:


   "Amo a mi madre, amo a mi familia y amo África. Desde hace más de 3.000 años, las familias creen firmemente, que una joven a la que no se le ha hecho la circuncisión, es impura, porque lo que tenemos entre las piernas, es impuro y debe ser removido y cerrado después, como prueba de virginidad y virtud.

           La noche de bodas el marido coge una cuchilla o una navaja y corta antes de penetrar por la fuerza a su esposa. 
 
     Una niña no circuncidada no puede casarse y por consiguiente es expulsada de su aldea y puesta al mismo nivel de una puta.

   Esta práctica continúa a pesar de que no figura en El Corán.

    Es bien sabido que a consecuencia de esta mutilación las mujeres enferman psicológica y físicamente para el resto de sus vidas. Esas mismas mujeres son la espina dorsal de África.

       Yo sobreviví, pero mis dos hermanas no; Sofía murió desangrada, después de ser mutilada y Amina falleció, en el parto, con el bebé aún en su vientre. 

        ¡Hasta qué punto se fortalecería nuestro continente si un ritual tan salvaje fuera abolido!

       Existe un proverbio en mí país: “El último camello de la fila, camina tan de prisa como el primero”, lo que nos pase a cualquiera de nosotros, nos afecta a todos nosotros.

  Cuando era una niña, decía que no quería ser mujer... ¿Para qué?     
     
Cuando sufres tanto dolor y eres tan desdichada…

      Pero ahora que he madurado, estoy orgullosa de ser lo que soy.

     Por el bien de todos nosotros, intentemos cambiar lo que significa ser  una mujer".


** (Discurso de Waris Dirie ante la ONU - Película: Flor del Desierto)






























sábado, 15 de marzo de 2025

MARZO-MUJER 25. Día 15

 



      




En el valle del río Gamtoos, en las afueras de la ciudad de Hankey, Sudáfrica, hay una tumba cubierta de guijarros, algunos de los cuales tienen pegada la imagen del rostro de una mujer negra. 


     El lugar está rodeado de vallas metálicas para evitar actos de vandalismo y en el exterior se puede leer una placa de bronce  que lo señala como un sitio de importancia espiritual, cultural, social e histórica, porque allí descansan los restos de SARA BAARTMAN.

 
      "Descanso Final" dice la placa.

     Y se debe a razones de peso, porque Sara llegó allí después de 192 años de exilio europeo, durante los cuales, primero viva y después muerta,  fue vendida como esclava, luego violada sin descanso como fenómeno de circo, bestia enjaulada  de zoológico, carne de prostitución, objeto de supuestos "estudios científicos" y, finalmente, tratada como pieza de museo.

   Fue víctima del racismo colonial y del racismo científico.


    Nacida en 1789, irónicamente el año de la Revolución francesa, Sara formaba parte de una tribu de pastores de vacas de los joi-joi.  El carácter pacífico y amable de estas tribus les llevó a recibir amigablemente a los Boers instalados en la colonia del Cabo, por la Compañia de las Indias Orientales de Holanda. Rápidamente, estos campesinos blancos se apropiaron de las tierras y sometieron a los nativos a esclavitud.

Huérfana a una edad temprana, se casó muy joven con un hombre que tocaba los tambores, incluso llegaron a tener un hijo que murió al poco de nacer.


Cuando apenas tenía 16 años, los colonialistas holandeses asesinaron a su marido y ella fue llevada al mercado de esclavos en Ciudad del Cabo. La vendieron a un traficante llamado Pieter Willen, que la bautizó como Saartjie, diminutivo de Sara en holandés. 


Y alí conoció a Willian Dunlop, un médico y empresario inglés que, al ver sus características físicas, pensó que podía explotar su cuerpo y ganar mucho dinero con ella.


La joven padecía lo que se conoce como esteatopigia, que no es mas que una acumulación anormal de grasa corporal en los glúteos.
Otra particularidad era la de sus genitales, el "sinus pudoris", velo del pudor, cortina de la vergüenza o delantal hotentote, que es una elongación de los labios menores de la vagina, propia de las mujeres de su etnia.

La engañaron para que firmara un contrato en el que aceptaba convertirse en sirvienta de los Dunlop y ser exhibida como espectáculo. Le prometieron un porcentaje de lo ganado y que tras 5 años le devolverían la libertad. 


Era presentada bajo el nombre artístico de "la Venus Hotentote". "Hottentot" era un término peyorativo con el que los holandeses se referían a la "gente del monte", o a los tartamudos.


En Londres, fue expuesta dentro de una jaula, prácticamente desnuda, en Piccadilly Circus, de la una de la tarde hasta las cinco. La gente podía pagar dos chelines para verla, y por un poco más, los hombres podían tocar sus nalgas e incluso acostarse con ella.
Consiguieron covertirla en fumadora y bebedora de alcohol para el espectáculo.



  "De la noche a la mañana, Londres estaba imbuida por la SARA-MANIA. Consiguió capturar la imaginación de los ingleses. La gente le cantaba canciones, los poetas dedicaban poesías, los ilustradores hacían caricaturas, era mofa para unos y obsesión para otros".


El fenómeno también llamó la atención del movimiento antiesclavista, uno de cuyos referentes, Robert Wedderburn, se puso a la cabeza de una campaña para terminar con el espectáculo y liberar a Sara de la humillación a que era sometida. 

Inició una demanda en los tribunales para demostrar que Sara había sido sacada de África en contra de su voluntad. Fracasó porque la justicia inglesa dio validez al contrato que la mujer, aunque era analfabeta,  supuestamente había firmado en Ciudad del Cabo.


     Pese a salir airoso en tribunales, Dunlop prefirió alejarse  del ojo de la tormenta e inició una gira para exhibir a "la Venus hotentote" por toda Gran Bretaña.  Además de mostrarla en teatros y plazas, la prostituía diariamente hasta que la pasó a manos de un exhibidor de animales, Reaux, quien la siguió exponiendo.

     Cuentan las crónicas que en la jaula, junto a ella, habían metido una cría de rinoceronte. Un domador daba órdenes de levantarse y sentarse y la mujer y el animal debían obedecer al mismo tiempo.

     Decía antes que también fue víctima del racismo científico.


     Efectivamente, fue confiscada por Georges Cuvier, cirujano amigo de Napoleón,  que utilizó su influencia para llevársela como objeto de estudio  y que organizó un grupo ciéntifico formado por anatomistas, fisiólogos y zoólogos que sometieron a la joven a un examen que duró tres días.


     Los propósitos de esta observación fueron, en primer lugar, proporcionar un detallado estudio comparado entre esta mujer, "representante de la raza humana más baja, los negros" y los tipos más elevados de simios,  (los chimpancés, llamados orangutanes). Y en segundo lugar, realizar una descrpción más completa posible de las
anomalías de sus genitales.

     La investigación requería que Baartman permaneciese desnuda en las salas del museo ante al menos  tres hombres formalmente vestidos.


     Curvier anotó que ella fue amable para desnudarse y sentarse para dos retratos (la pintaron de frente y de perfil). Otros presentes, sin embargo, subrayaron que hubo grandes dificultades para convencer a la joven de que se desnudase. Solo con "gran pesar", ella aceptó dejar sus genitales  brevemente al descubierto, pero ninguno de los presentes logró una clara visión de aquellos.


     Finalmente, a medida que que el interés público disminuía, Sarah terminó por dedicarse a la prostitución y a malvivir en las frias temperaturas invernales.


     El 29 de diciembre de 1815, con solo 26 años de edad, murío víctima al parecer de una enfermedad de tipo inflamatorio. Alcolholizada, posiblemente con sífilis avanzada, terminó abatida por una pulmonía.

    Su cuerpo acabó en la mesa de disecciones de Cuvier, ya que "con el fin de satisfacer la curiosidad de la cienca", se decidió que el anatomisma estudiase sus restos y luego publicase una monografía con los resultados de la autopsia. 


     Sobre el "velo del pudor",  en su informe hecho público en 1817, señalaba: "No hay en la historia natural nada más famoso que el delantal o velo de las hotentotes y, al mismo tiempo, ningún otro rasgo ha sido objeto de tantas discusiones".


     Una vez completada su disección, Cuvier tuvo "el honor", como expresó él mismo, de presentar a los hombres de la academia los genitales de Sara conservados en formol y  preparados de tal manera que "no dejaban dudas sobre la naturaleza dse su delantal".


     Con respecto al otro carácter llamativo de Saartjie, su voluminoso trasero, Cuvier en su monografía, que incluía sus observaciones de la joven viva y de su autopsia, informaba: "Pudimos verificar que la protuberancia de sus nalgas no tenía base muscular alguna, sino que surgía de una masa  grasa de consistencia temblorosa y elástica, situada inmediatamente por debajo de la piel".


     En el resto de la descripción que hacía de Baartman, Cuvier subrayaba una serie de similitudes con los simios y hablaba de que su pequeño craneo le hacía estúpida, sin hacer mención a que la mujer solo media 1,35 m y por lo tanto el tamaño de su cabeza era proporcionado a su altura.


     Sin embargo, Cuvier se contradecía pues en su propia monografìa señalaba en más de una ocasión que ella era una mujer inteligente. Mencionaba que tenía una excelente memoria, que hablaba bien el holandés, tenía cierto doninio del inglés y estaba empezando a aprender francés cuando murió.


     Al igual que sucedía con gran número de animales cuyos esqueletos y pieles eran vendidos o donados a los museos de Historia Natural, el cuerpo de Baartman fue desarticulado y , hasta muy recientemente, partes de él se encontraban en el Museo del Hombre de París. De hecho, sus genitales y cerebro se preservaron en formol en un frasco durante más de siglo y medio.

 
     En 1994, el presidente de Sudáfrica Nelson Mandela, le hizo una petición formal a su par francés F. Miterrand, para que los restos de Sara fueran devueltos a su patria.  Miterrand aceptó la petición, pero Francia se tomó otros 8 años en cumplirlo, hasta que fue resuelto por la Asamblea Nacional en marzo de 2002, y se acordó por fin que los restos de Sara fueran devueltos a su país natal donde se enterraron debidamente, acabando con esta lamentable y humillante historia.


     La reacción de los habitantes de Europa ante la llegada de personas "exóticas" procedentes de países lejanos, en general se ha caracterizado por una clara falta de respeto. El hecho quizás más ominoso de este comportamiento queda reflejado en la exhibición pública de gente de otros pueblos con el único fin de entretener a los espectadores.


     Hasta el siglo XIX, no solo se diseccionaron y embalsamaron los restos de cuerpos de individuos de tierras remotas, principalmente los cráneos y órgamos sexuales y se mostraban al público como formas de espectáculo, sino que tanbién se aceptó con naturalidad la exposición de personas vivas.


     En Europa, sobre  todo en Francia y Gran Bretaña, las imágenes desnudas de esta mujer negra quedaron como testimonio de lo que la socióloga Patricia Hills Collins llamó "representraciones de las ideologías racistas y sexistas que impregnan la estructura social que se convierten en hegemónicas, se consideran naturales".


     También en España tuvimos al "Bosquimano de Bañolas", que fue exhibido embalsamado como la principal atracción del Museo Darder, en Bañolas, Girona. Estuvo expuesto hasta el año 2000, cuando se repatriaron sus restos a Botsuana.

     Las atrocidades sufridas durante su vida y post-morten han convertido a Sara Baartman en símbolo de la lucha contra el racismo, el colonialismo y la violencia de género en Sudáfrica y en todo  el continente africano.

 


  



 

viernes, 14 de marzo de 2025

MARZO-MUJER 25. Dia 14

 



 En el homenaje a las grandes mujeres que me inspiran y que estoy realizando este mes, no podía faltar la referencia a Patricia Fernández Vicens, nuestra querida y admirada Patuca.

       En 2022 se le concedió el premio de la Asociación Pro Derechos Humanos España (APDHE), que supone un reconocimiento por su labor.

    Sabéis bien quién es y lo que hace, pero dejo aquí sus propias palabras para quien no conozca su labor y su empeño en construir un mundo mejor.

De Patuca:

"Definirse nunca es fácil. En general, diría que soy una ciudadana; una ciudadana preocupada pero también muy esperanzada. Preocupada por las dificultades y dolores en que vive gran parte de las personas que habitan mi cotidianidad, pero también esperanzada. Esperanzada por la increíble capacidad de las personas para sobrevivir, para crear fraternidad, para reinventarse y para construir alternativas tanto para ellos mismos como para otros.

Además trabajo como abogada. Soy de las que cree que los derechos, aunque estén formalmente reconocidos, hay que ejercerlos. Los profesionales del derecho tenemos la obligación de estirar la ley al máximo para acercarla a la justicia (ya que lamentablemente no siempre van de la mano). Asimismo, tenemos que asegurarnos de que la ley ampare a la totalidad de las personas sin importar raza, condición, origen, etc. Experimentamos en el día a día como el derecho, muchas veces, en vez de convertirse en un medio para la justicia, para dar a cada uno lo que le corresponde, se convierte en un agente de marginación. Y entonces, las víctimas en vez de verse resarcidas, se perpetúan en su condición de víctimas.

Por resumirlo de alguna forma, supongo que soy una abogada de trinchera, que cree en lo colectivo".


Discurso de Patricia Fernández Vicens ‘Patuca’ al recoger el premio Alandar 2018

"Muchas gracias a todas. Gracias a la Revista Alandar por el inmerecido premio. No recuerdo ni una sola tarea que haya realizado en estos años de militancia personal o de trabajo profesional que no haya hecho entre muchos, entre muchas, en comunidad, siempre en colectivo. Con el empuje y la legitimidad que supone ser minoría. Por lo tanto, es de justicia que este reconocimiento y gratitud sea en realidad para todas las personas que me acompañaron, me enseñaron y guiaron en este camino.

Este premio es para los niños y niñas que habitan los centros de menores. Me ayudaron a desentrañar el concepto de injusticia. Escribe Charles Dickens que en el pequeño mundo donde los niños habitan su existencia no hay nada que perciban con más delicadeza que la injusticia. Esta no es una cuestión baladí. En este momento, más que nunca, percibir la injusticia resulta crucial para saber el lugar donde nos tenemos que situar. Siempre frente a ella. Gracias a Iván, a Espe, a Carlos, Manu e Isma por enseñarme todo esto.

Este premio es también para los jóvenes migrantes, para la niñez en movimiento. Gracias a Nur y a Gualiz, a Mohamed, Abubakar, Yoro, Isma, Ordelate, Hamsa, Barry, Sarata y Ali. Ellos nos enseñan, cada día, a vivir en éxodo. Que no es solo transitar caminos, sino experimentar la libertad que no es atarse sino a un futuro, y a un futuro compartido. Este premio es para todos los chicos y chicas que han caído víctimas de la droga, la cárcel o la enfermedad. Sus vidas forman parte de nuestra vida, de nuestra memoria colectiva. Nos han enseñado a cuidar, nos han enseñado que la rudeza puede ser una forma de ternura y el valor del abrazo.

Este premio es para todos los niños y niñas de El Gallinero. Son pequeños héroes y heroínas de lo cotidiano. Ellos nos han enseñado a no desfallecer, a perder el miedo y a celebrar la fiesta.

Y este premio ha de ser también para todas las víctimas de las fronteras. En un mundo injusto, la desobediencia es un imperativo ético. Como lo fue para Rosa Parks sentarse al otro lado del autobús, hoy saltar la valla o cruzar el mar no es sino un acto de justicia. 

Desobediencia, pero justa, en lo que muchos se dejan la vida. Sus vidas nos interpelan. Gracias a ellos, porque son sacramento de justicia. Y ha de ser también este premio para sus familias. Gracias a Merenterés, a Dama, Luc, cuyos hijos cayeron en la playa de El Tarajal. Nos dieron lo mejor que tenían: a sus hijos. Nos han encomendado lo único que les queda: su memoria. Y, sobre todo, nos recuerdan el camino a seguir: transformar el dolor en justicia".




jueves, 13 de marzo de 2025

MARZO-MUJER 25. Día 13

 

















8 de Marzo...

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,

¡ poco es un solo día, hermanas,

qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!

De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos

– toda la atropellada ruta de nuestras vidas –

deberían pavimentar de flores para celebrarnos...

(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó

las floridas avenidas postradas de pena de Londres).


Nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras

en vez de machos.


Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris

Y de los que nos vendaron los pies.

Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina.


Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía.


Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado

Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas.

Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir

a riesgo de nuestras vidas.


Queremos flores del que se protege del mal pensamiento

obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo.


Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte.

Queremos flores de los que nos quemaron por brujas

Y nos encerraron por locas.

Flores del que nos pega, del que se emborracha,

del que se bebe irredento el pago de la comida del mes.


Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos.

Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras.

Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género.


Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos

donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;

arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,

de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.


Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.

Queremos flores hoy.

Cuanto nos corresponde.

El jardín del que nos expulsaron.



(Gioconda Belli)