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viernes, 5 de noviembre de 2021

VOLANDO ENTRE BALAS.

En los últimos días suelo recurrir a esta canción que os voy a citar para animarme ante la desolación que nos rodea. 

     No se si mi gente y yo podríamos ser considerados dentro de eso que ahora llaman PAS (personas de alta sensibilidad) o, más bien es que somos conscientes del dolor humano que está generando este sistema depredador que se ha consolidado y del que parece que pocos queremos salir.

     Por fortuna conozco a quienes tienen ese don de la sensibilidad y recibo estímulos de música y poemas maravillosos que, como os decía, me animan y me ayudan a seguir. Aquí os dejo un ejemplo, esta canción que se llama:

     VOLANDO ENTRE BALAS.


    "Que se cierren todas las heridas,

que pesen más las alas que las balas,

que celebremos cada día nuestra vida,

que haya menos adoquines y más playas.

 

Que seamos felices, iguales y valientes,

que solo los besos nos tapen las boca.

Que a los canallas se le caigan los dientes,

que vuele libre, rebelde y loca.

 

Que cada día traiga un pan bajo el brazo

para las desheredadas de la tierra.

Que no te falten ni besos ni abrazos,

haz el amor y no la guerra.

 

Que conquistemos nuevos horizontes,

enterrando angustias y pesares.

Que seamos brillantes simbiontes*

iluminando las plazas y las calles. 

 

Que ganemos la batalla de la libertad

y rompamos todas las cadenas.

Que no nos falten las fuerzas al remar...

que se note que hay sangre en nuestras venas.


(Salvador Amor, Gabriel Ortega, Bego Ortiz, Lúa Miguez y Jordi Estévez.- Disco "Volando entre Balas").


*Los Simbiontes son una especie ficticia extraterrestre que aparecen en los cómics publicados por Marvel y que se unen con sus anfitriones creando un vínculo simbiótico a través del cual se crea una sola entidad.

   Veo a muchos de mis compatriotas creando una sola entidad con instituciones y partidos políticos reaccionarios, estigmatizadores, llenos de discursos de odio, buscando enemigos y defendiendo a quienes recortan derechos civiles. Orgullosos, parece, de ser súbditos, ni siquiera vasallos, porque feudos ni tienen... y de que les rebajen los sueldos, los beneficios sociales y las verdaderas libertades de expresión y de vida.

    Seamos simbiontes para dar luz y caminar las grandes alamedas con sueños en las manos y en el corazón, sin perder la sonrisa.


Foto: Cañada Real,,Rivas.  (Mariam)
 
Foto: Cañada Real, Rivas. (Mariam)




 

Quiero dar las gracias a los artistas que, siendo semilla, cantan aún, nos llenan de poemas con palabras de ánimo  y nos empujan en el camino de seguir buscando la arena de playa.

 

 






miércoles, 6 de octubre de 2021

VUELVE LA ESCUELA SOBRE MARGINACIÓN!!

    La “Escuela sobre Marginación” nace en 1978 como respuesta a la necesidad de preparar educadores que ofrezcan soluciones adecuadas a la infancia y juventud marginada, así como a las personas dispuestas a colaborar con sectores de población que viven igualmente marginados.
 
    La exclusión es un  fenómeno social que nos afecta a todos, tanto a los que padecen directamente por el deterioro personal a que les abocan sus condiciones de vida, como al resto de la comunidad, por las repercusiones sociales que se derivan de ella.
    Durante décadas,  este tema fue atendido desde un punto de vista meramente tutelar, bien por parte del Estado o por las Instituciones Religiosas, poniendo el acento en que la solución al problema era la simple cobertura de necesidades básicas.

         Ante esto, un grupo de personas comprometidas vitalmente con el tema, sienten la necesidad de abordarlo de manera integral, atendiendo las diversas facetas que concurren en el individuo marginado: aspectos psicológicos, pedagógicos, sociológicos, económicos, culturales, etc… y a este planteamiento responden ofreciendo formación  a las personas interesadas en esta problemática.
        Y este grupo compuesto por psicólogos, juristas, pedagogos, educadores de calle, junto a otras personas con amplia experiencia en el acompañamiento de jóvenes y menores en situaciones desfavorecidas,  sin ninguna vinculación a organizaciones de carácter político o religioso, crea la Escuela sobre Marginación para dar respuesta a esta necesidad de formación, al tiempo que pretende informar y sensibilizar a la sociedad para contribuir a una mayor participación crítica en busca de soluciones.
        Se convierte así esta Escuela en un lugar de encuentro y de apoyo a quienes por su profesión,  vivencia o compromiso, están cercanos a situaciones de grupos y personas a quienes la sociedad rechaza, niños y jóvenes especialmente.
         Esto incluye por tanto, un planteamiento reivindicativo, un análisis de la sociedad para entender el marco en que se desarrolla la marginación, sin miedo a que este análisis tenga que enfrentarse con la sociedad al uso y los modos políticos. Se considera que la organización social no es inmutable y que los oprimidos tienen una palabra que decir en el entramado social.
       La búsqueda de líneas de acercamiento a la persona víctima de una situación de injusticia o de desigualdad, se convierte en el eje central de este lugar,  por lo que el análisis  lleva implícito una postura de apoyo al más débil, y el análisis de la acción se lleva a cabo para que el proceso educativo se realice en un contexto de expresión de la propia personalidad de cada cual, buscando la transformación de la sociedad.


       La Escuela nace con la vocación de desarrollar todos los aspectos  para ofrecer una visión lo más amplia posible de todas las encrucijadas con las que se enfrenta la población marginada. Por ello, nuestra escuela no es como las demás. Transitamos por caminos  poco tumultuosos para llegar a lograr nuestras metas.

    A partir de la práctica cotidiana, analizaremos desde la perspectiva personal, psicológica, social, política, jurídica, etc... los riesgos que amenazan a un sector de población y las posibilidades de afrontarlos. Igualmente, miraremos la situación escolar, afrontaremos críticamente la dinámica de las instituciones y de los grupos en  los que trabajamos y buscaremos criterios y pautas de actuación que nos ayuden a transformar la sociedad y examinaremos las estructuras creadoras de exclusión social así como las alternativas colectivas y personales para afrontar sus efectos.

           La Ley es uno de los factores que con mayor intensidad pone a las personas en situaciones de marginación,  por lo que hay que conocerla, exigirla y estirarla. Veremos el marco general, derecho de menores, penitenciario y extranjería. Y tendremos "espacios en construcción" para investigar y vivenciar metodologías de aprendizaje que nos faciliten acercarnos a realidades sociales y diseñar estrategias grupales.

          Además, partiendo de la experiencia de diferentes colectivos y asociaciones, nos acercaremos al conocimiento de los aspectos más actuales de la marginación: cárceles, prostitución, drogas, sida, inmigración, población gitana, autoempleo, etc... Y se podrá asistir a cuantos debates, presentaciones de libros, visitas y actividades se realicen que puedan aportar  perspectivas para una visión más amplia.

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sábado, 18 de septiembre de 2021

TROZO DE PASTEL...


Dijo una vez el Subcomandante Marcos algo que a mí me pareció muy sensato:

   “Yo soy como soy y tú eres como eres; construyamos un mundo donde yo pueda ser sin dejar de ser yo, donde tú puedes ser sin dejar de ser tú, y donde ni tu ni yo obliguemos al otro ser como yo o como tú”.

            Completamente de acuerdo con él,  creo que nunca deberíamos  negar el derecho a exigir el pedazo de pastel de quien lo merece tanto como cualquiera de nosotros.... 






domingo, 5 de septiembre de 2021

INSTRUCCIONES BÁSICAS...

 I

Para ser un pequeño burgués,
ciertamente hay que estar preparado.
Aprender un poquito de inglés
y modales de superdotado.

Por aquello de ser o no ser,
es preciso tender muchas redes,
habitar un coqueto chalé
y soñar con tener un Mercedes.

La mujer de un pequeño burgués,
deberá procurarse un amante
y vencer po detrás el ""stress""
que el marido le da por delante.


II
Para ser un pequeño burgués,
hay que andar siempre bien arropado;
secretaria, chófer y ""valet""
y un despacho muy bien decorado.

Liberal, por supuesto, ha de ser,
aunque el cuerpo le pida otra cosa
y si acaso dejar entrever
una leve tendencia izquierdosa.

Con los tiempos tendrá que aprender
a cambiar sin temor de camisa
y estarán, como tiene que ser,
estudiando sus hijos en Suiza.

III
Para ser un pequeño burgués
hay que estar, casi siempre, reunido:
""Dígale que me llame después"",
y después: ""el señor ya se ha ido"".

El cinismo al más alto nivel,
suele dar sensación de solvencia,
lo que hará que se lleve muy bien
con las damas de beneficencia.

En resumen, se debe tener
vocación, ambición y paciencia
para ser un pequeño burgués.
Yo lo sé, por mi propia experiencia;

aprendí lo que tengo que hacer
para ser un pequeño burgués.

(José Alberto García Gallo/ Alberto Cortez).
 
 ********
A quien corresponda... 
Yo, tú, él, ella...


 


Foto:José Palazón.




Foto:Mariam del Toro.















jueves, 29 de julio de 2021

ABRAZANDO ÁRBOLES.

 

 

   "Yo no comprendo que se pueda pasar al lado de un árbol sin sentirse feliz mirándolo". 

   F. Dostoyevski pone esta frase en boca del príncipe Myskin, en su obra "El idiota", en la que este autor retrata a un hombre perfecto, lleno de compasión hacia los demás y capaz de comprender a todos en un mundo lleno de maldad y malas personas, como explican en Polka.

Algo así he sentido yo al caminar en este bosque de secuoyas gigantes, en el monte de Cabezón, declarado Monumento Nacional.

 En 1940 se importaron junto a otros árboles de especies diferentes para abastastecer a la industria maderera sin depender del comercio exterior. Pero este proyecto, por suerte, no prosperó y las secuoyas dejaron de ser necesarias.

Caminando entre ellas, contemplando sus troncos, la luz entre sus ramas, entre el silencio y la belleza, pienso que estos árboles y yo estamos hechos de la misma cosa.

Lo dijo Sagan: "Profundo en el interior, al nivel molecular de la vida, somos esencialmente iguales a los árboles".

 






 


 



 

 

jueves, 8 de julio de 2021

LA ESTIGMATIZACION POLICIAL: OTRA VARIANTE.

Todos los días pasa.

Y siempre por los mismos motivos.

   Sabemos que si no eres blanco tienes al menos el doble de posibilidades de que te pare la policía, según datos de varias investigaciones, como las de la Universidad de Valencia, Metroscopia, organizaciones de Derechos Humanos, etc... No dejamos de denunciarlo a diario, pero hoy voy a hablaros de cuando eres blanco y te estigmatizan negativamente, de la misma manera.

   Volviendo del CIE en grupo, mi amigo P. se adelanta un poco y nos espera cerca de la entrada del metro.
 
   Una pareja de agentes de la policía nacional se le acercan y le piden la documentación.
 
   Él, tranquilamente, asiente y acata. Como tantas otras veces.

   El "estigma", en general, es "la marca o señal en el cuerpo" que, antiguamente, se imponía con un hierro candente como signo de esclavitud o infamia.

   El "estigma social", como nos dice la Sociología, es una condición, rasgo o comportamiento que hace que la persona portadora sea incluída en una categoría social hacia cuyos miembros se genera una respuesta negativa y a quienes se ve como inaceptables o inferiores". Y les hace, así, pertenecer a un grupo social menospreciado.

   Este proceso se denomina  estigmatización y te convierte en una persona señalada en gran variedad de conceptos sociopolíticos.

   Mi amigo P. tuvo una juventud dura y difícil.

   Superviviente de los años 90 en nuestra ciudad, ha luchado constantemente y durante mucho tiempo por salir adelante y tener una vida "decente".

   Cumplió en su momento lo que determinaron los jueces y ahora es libre y ha recuperado su derecho a ser un ciudadano respetado.

   Tiene un gran corazón, es cariñoso y entre sus actividades está la de actor en el taller de Carlos Olalla.

   Uno de los agentes se permite una chanza: "¡Qué camiseta más chula llevas!" - A lo que él le responde: "Y, además, dice la verdad".

   Ya está acostumbrado a estas paradas, a que se saquen conclusiones sobre él, porque la apariencia es como los demas nos ven y nos perciben, a primera vista, cuando todo puede ser interpretable y esas conclusiones son precipitadas. 

   Pero cada vez que pasa no dejo de ver que le merman la autoestima.

   Los agentes de los cuerpos de seguridad del Estado que proceden tan a menudo a pararle en la calle sin que pase nada destacable, sin ninguna conducta inapropiada, solamente por pasar por allí,  muestran un juicio negativo que es un prejuicio y un estereotipo.

   No parece que estén formados ni se les informe de puntos básicos de psicología y sociología, en esos signos de generalización; por tanto, no se plantean ni parecen querer plantearse el daño que hacen a estas personas.

   Además, colaboran en que, quienes observan sus "paradas",  sigan asociando rasgos a pensamientos  descalificadores, racistas y siempre criminalizadores.

   Ya se sabe: Cúanto mas morenos somos, más sospechas levantamos. Y si alguna vez fuiste yonqui, lo vas a ser sí o sí toda la vida a ojos ajenos.

   Tú vas por la calle a cualquier hora y esto funciona así: los agentes de uniforme o los "secretas" te ven, te miran y te juzgan; a la vez, valoran y dictaminan, es decir, sentencian. 
 
   Y, aunque solo sea fruto de su subjetiva opinión, te paran y te hacen identificarte.

   Los cuerpos policiales están obligados por la ley española de igualdad y NO discriminación a no brindar trato discriminatorio ya sea por "raza, religión, opinión, nacionalidad, sexo, edad, discapacidad, orientación sexual u otra condición o circunstancia social o personal".

   Por tanto, la APARIENCIA no es motivo de identificación.

   Cuando en mi casa vivían chicos marroquíes, estábamos cansados de que cada vez que ponían un pie en la calle tuvieran que presentar la documentación y dar explicaciones de qué hacían allí.

   Vivir, señores agentes, es lo que hacián. 

   Vivir en mi casa, que era la suya, con su familia. 

   En España existe un sesgo hacia la población migrante y se ampara esta actividad "legalmente". También hacia otros colectivos que no son mirados con simpatía ni con acogimiento por tantos y tantas.

   Hoy lo  vuelvo a comprobar de nuevo. ¡Qué hartura! Las paradas se basan en la apariencia y no en el comportamiento o conducta de las personas, lo cual las convierte en actos discriminatorios y, por tanto, fuera de la ley.

   El policía dice que no le grabe, que es ilegal grabar a la policía, cuando lo ilegal lo está haciendo él, parar a una persona que no ha hecho nada y solo por sus rasgos físicos.

   ¿Será que mejoran su "bienestar" despreciando a los demás?

   Nuestro ambiente cultural refuerza la búsqueda de aprobación como norma de vida. Y si no la logras, puedes sentirte indigno, culpable, deprimido, distinto,  fuera de lugar...
 
   Con el perfil de "marginado" no se nace, se llega a él tras una vida muy difícil y empieza desde la niñez, lo que contribuye a que se puedan cometer errores en edades tempranas.
 
   Una vez "reinsertado" (odio la palabra), eres como el resto de la sociedad; si cabe, más valiente y fuerte, por haber sabido reconducir la vida tras grandes esfuerzos.
 
   Más, como ya he escrito otras veces, es frecuente confundir identidad con identificación.
 
   Las leyes hablan de "reinserción", pero los que deben aplicarlas no parecen confiar en ella. Es más, les dan la espalda a los que intentan salir de la exclusión social retomando una vida digna según la "norma".
 
¿Saben los agentes que, estigmatizando así a mi amigo y a tantas otras personas, les reenvían directamente al rechazo y al ostracismo?
 
¿Les importa algo que se sientan devaluadas, rechazadas, vilipendiadas?
 
¿Que les producen un gran estrés psicológico?
 
¿Se dan cuenta de que nos están induciendo a los demás a fijarnos en determinadas personas y que están creando estigmas sociales hacia ellas?
 
¿De que otros ya les mirarán con desconfianza?
 
No creo que les importe, en general. Y en particular, tampoco.
 
Están facilitando que el ciudadano medio aliente sus prejuicios y sigan señalando a determinados colectivos.
 
Dicen que la cara de tu pasado es la que usan para juzgarte. 
 
Muchas hemos aprendido en San Carlos Borromeo, entre otras muchas cosas, que el pasado de nadie nos debe impedir ver a la persona y su presente.


jueves, 17 de junio de 2021

A MIS COMPI-AMIGOS, HASTA SIEMPRE.

 El tiempo pasa muy de prisa.

   Y así, ya me ha llegado el turno del júbilo tras tantos años de trabajo y de cotizaciones.

   ¡Qué vértigo!

   Hoy quiero escribiros una pequeña carta donde expresaros mi agradecimiento por tanto.

   Habeis sido, sois, más que compañeros de trabajo: Apoyo, equilibrio desahogo, hombros en que descansar en los malos momentos, cómplices y amigos durante muchos, muchos años.

    Y por eso doy gracias a la vida.

   Tuve mucha suerte, así es, al coincidir con lo mejorcito de aquella oposición que nos permitió entrar a formar parte de la plantilla de RTVE cuando todavía era la única televisión en España.

  Fuimos los elegidos del 82, la mejor cosecha de personas que podía imaginarme.

  De todos y cada uno de vosotros he aprendido, he mejorado personal y profesionalmente.

   Nunca podré olvidar aquellos años en que éramos los nuevos, nuestras citas de desayuno, nuestros planes, algunas bodas, la llegada de los hijos, siempre riendo...

   Sí, ¡cuántas risas en los viajes de la ruta alterando la paz de los compañeros más mayores!

   ¡Cuántas preocupaciones por el futuro laboral después de cada cambio político, de cada rumor, de cada cese, de cada nombramiento...! Hemos contemplado la historia de cerca en muchas ocasiones.

   Y siempre, luchando por una televisión de servicio público.

   Cuántas conversaciones, cuántas confidencias y cuánto cariño...

  Gracias, de verdad, por todos esos momentos vividos, compartidos, gozados.

   Y también cuánto dolor cuando algunos de los nuestros partieron tan pronto...

   Tras casi 40 años de recorrido por la televisión, algunas veces compartiendo el destino laboral, otras en distintos lugares de responsabilidad y de tarea, incluso en edificios distintos, hemos mantenido nuestra comunicación, nuestra relación y,  por supuesto, nuestra cita anual para celebrar una comida con los escasos beneficios proporcionados en la Peña de la primitiva, esa ilusión que nos ha hecho jugarnos algo del jornal para hacernos ricos. 

Pero os aseguro que lo somos.Yo lo soy. He sido una privilegiada por este trabajo, por mis compañeros y sin embargo amigos, por vuestra amistad y por cada una de las anécdotas que podríamos recordar entre todas y todos.

  También por haber llegado hasta aquí, a la jubilación, y poder permitirme dedicar más tiempo y espacio a mi lucha por un mundo más solidario y más humano, y a  cambiar los turnos y los horarios por calles, exposiciones, viajes, encuentros amistosos y todo lo que pueda aparecer y que pienso disfrutar.

   Seguro que me quedo corta en esta carta. No hay palabras para expresar lo que siento y tampoco quiero ponerme más blandita.

   Solo deciros una vez más GRACIAS, y que podeis contar conmigo para lo que sea menester.

   Un abrazo enorme, nos vemos en un rato cenando juntos de nuevo para celebrar.