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domingo, 19 de noviembre de 2017

NO CIERREN LOS LIBROS.


Foto: José Palazón.




No cierren los libros,
no cierren fronteras,
no cierren las puertas...




     No cierren las puertas,
no cierren fronteras,
no cierren los libros.
 
Para que estudien los hijos,
para que entiendan la lucha.
Para construir camino,
para cambiar el futuro.

Tal vez mañana echen cuentas
y analicen la memoria.
Van los hijos de los hijos
y en el legado la historia.




                 No cierren las puertas,
                 no cierren los libros,
                 no cierren fronteras.

       Para que viajen los sueños
       por donde quiera que sea.
       Que eche raíz la semilla
       en las tierras más lejanas.
       Para que un día de sombra
       a otro viajero que marcha
       con el alma entre las
       como simiente de gloria



No cierres los ojos,
fuera las caretas,
rompe las cadenas.
Y ya no escondas las manos,
si te vi tirar la piedra.
Abandona la apariencia
de que el tema no te afecta.
Y mírame bien la cara,
es posible que te veas.
La diferencia es que tú
llevas bozal y correa.

                                            
                         No te hagas el sordo,
                          no cierres los ojos,
                           no escondas las manos,
                            no cierres fronteras.
                              No  cierres los libros,
                               rompe las cadenas.
                                No cierres las puertas.

 
 
 
(De la "Chacarera para abrir", de Salvador Amor)






Foto: José Palazón.









Melilla: Noviembre de 2017... Niños sin escolarizar, a quienes voluntarios dan clases todas las mañanas en La Plaza de España, denunciando la situación ante la Fiscalía de menores. Las autoridades competentes alegan que no reúnen las condiciones necesarias, en un país donde asistir al colegio es obligatorio tanto para las familias de los pequeños como para las instituciones educativas.





 


jueves, 26 de octubre de 2017

ANGEL: LA PASION POR LA UTOPÍA.



         Cuentan,  en Oriente, que en el Paraíso había un árbol diferente a cualquier otro de la tierra. Sus ramas eran traslúcidas, las raíces succionaban leche en lugar de agua y su tronco brillaba como si estuviera revestido de hielo. Pero, al acercarte a él, no estaba frío en absoluto.

       Cada hoja de ese árbol llevaba escrito el nombre de un ser humano.
       Una vez al año, los ángeles se reunían alrededor y formaban un círculo y,  al unísono, batían las alas. Así levantaban un fuerte viento que sacudía las ramas y poco a poco, se desprendían algunas de las hojas.

      A veces, una hoja tardaba bastante en caer; otras, descendían como en un abrir y cerrar de ojos.

       En cuanto una hoja tocaba el suelo, la persona cuyo nombre llevaba escrito, exhalaba el último suspiro.

       Por eso, los sabios no pisaban jamás una hoja seca, por si transportaba el alma de alguien a alguna parte.

Hoy, la hoja con tu nombre, amigo querido, ha caído con la fuerza del viento de las alas.

Hoy, la muerte ha pisado de nuevo nuestro huerto.

Nos queda un dulce  recuerdo de tu paso por nuestras vidas, de tu coraje, de tu luz,  de tus  lecciones de dignidad. Desde tu sencillez y  humildad nos demostrabas cómo rebelarse contra la humillación, los tiranos y las injusticias. 

        “El último camello de la fila, camina tan de prisa como el primero”, te dije una vez mientras hablábamos en mi plaza. Y tú me respondiste: Claro, porque lo que nos pase a cualquiera de nosotros, nos afecta a todos.

        Vuelvo de estar con tu familia, como tantas personas que os quieren.

        Tu compañera, todavía incrédula ante el hecho de tu partida… Esa gran mujer con la que hiciste realidad que no necesitamos más que lo más básico cuando estamos con la persona amada, y con la que, codo a codo, salías a la calle y reclamabais pan, trabajo y techo desde la PAH, desde la Red de Recuperación de Alimentos de Rivas (RRAR), desde las asambleas y por todas aquellas causas por las que creías que era  tan necesario cambiar las políticas existentes.

       Tu preciosa niña que engrandecerá tu familia en unos meses, pariendo felicidad, aunque ahora esté tan desolada también ante tu ausencia.

      Tu hijo pequeño, un hombrecito ya, me dice que esto es muy duro, pero que ahora solo tiene que fijarse en lo que tú hacías para seguir caminando.

      Siempre recuerdo lo que mi gran amigo Josito me dijo una vez ante las sucesivas pérdidas que tuve: “ Somos lo que nos han querido”, y que escribió que “vivir es llenar la propia existencia de rostros, de gestos, de ternura, de pequeños detalles, de hechos discretos pero sublimes”.

        Yo también lo creo firmemente. Somos lo que nos han querido.

        Doy  las gracias por haberte tenido en mi camino, por toda esta maravillosa familia que también siento mía, y,parafraseando a Walt Whitman, por ser de “los hombres y mujeres fuertes, valientes, abnegadas, "que han acudido con prontitud en auxilio de la libertad, en todas épocas, en todas las naciones".

        Tu vida no fue fácil en absoluto. Los dioses, o quien fuera, como bromeábamos hace pocos días, te otorgaron un instante de esta vida, quizás “un día breve, encendido, ciego, luminoso, para abrazar el aire, arder de amor, gozar, sufrir, cantar, saber, decir, aprender a decir gracias…” *

      De alguna manera, al despedirme hoy de ti, he percibido que ahora formas parte del todo y que todo forma ya parte de ti.

      El centro de nuestro universo no está en los paraísos, ni en Oriente ni Occidente.

      Se halla donde quiera que te rindas al amor.

      A veces está donde perdemos a un ser querido.

      Pero no te perdemos, no, querido amigo. Seguirás estando  en nuestro corazón lleno de nombres.



"Te lloro.
Únicamente con el amor te personifico.
Quiero que sepas que te amo.

Y que el amor, más que la vida, 
es incompatible con la muerte."  **

************************

                             

*   (Poema de Juan Vicente Piqueras)

** (FILIPA MELO: “Éste es mi cuerpo")

 

 
 

sábado, 30 de septiembre de 2017

BUSCANDO EL CAMINO...





    Paso demasiado tiempo al lado de los que nada tienen
como para que me interese ni un poco
la defensa de los privilegios burgueses...


















 (Mariam, 30 de septiembre de 2017.- Jornada de reflexión)


miércoles, 27 de septiembre de 2017

SI ME HABLAS DE BANDERAS...

Foto: José Palazón.


       
     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
            
       Muéstrame una bandera

  
                          que no haya encarcelado a nadie.

                             Que no haya matado hombres,

                             que no haya hecho mentir a las leyes,

                             que no haya hecho llorar a un niño. 



                               Muéstrame esa bandera 

                                       Y la llamaré mi bandera.”

 
 

                                                              (Cancionero de IWW).


Foto: Reuters.

     Siempre estuve en contra de las fronteras, y las banderas me parece que son el símbolo de la autoridad en dichas fronteras. Una identificación que excluye, que da derecho de propiedad para comerciar o atacar, para “defenderse” del “otro”.
     Nos separan, no nos dejan vernos, nos hacen sentirnos por encima de los que  enarbolan otra tela de distinto color... y todo eso acarrea sufrimiento.
        El "sentimiento patriótico" solo sirve para odiar o extrañar a gente que ni conoces, solo por haber nacido más allá o más acá, en otro trozo de tierra.
         La patria es un truco de los que intentan convencernos de asumir valores que nos alejan de nosotros mismos, pero que al tiempo utilizan para acumular beneficios en bolsillos propios a costa de ese patriotismo.
       Y nos hablan de la "madre patria", ésa que tantas veces se comporta como la peor de las madrastras.
        Su efecto es aplastar las diferencias, los matices.
       Cualquier consideración desaparece ante la fuerza de una banda de (supuestos) iguales.
       La patria es un invento, que decía Martín Hache.
       Para mí, la patria es la otra persona, el sagrado territorio de la infancia, incluso un paisaje...
       Y defender la patria, es defender la calidad de vida de los ciudadanos, su educación, su derecho a techo y trabajo, el cumplimiento del  Derecho Internacional, la hospitalidad con quien la necesita... Los militares en misiones humanitarias, los científicos que se baten por la mejora de nuestro mundo, los profesores que tienen vocación, los hombre y mujeres de cualquier profesión o estilo de vida que aportan su grano de arena en la solidaridad entre los pueblos.
 
      Estoy cansada de este país de necrófilos.








 
 

 


 
 
 

Foto: Olmo Calvo.

jueves, 21 de septiembre de 2017

CATÁLOGOS DEL HORROR.


"Yo me pregunto, después de más 16 años en Ceuta, ¿estos controles van a parar la inmigración?

Desde que yo estoy en Ceuta la emigración sigue siendo la misma, la diferencia es que mueren más, que sufren más, que lo pasan peor… pero realmente  una valla no corta los sueños de una persona que ha dejado su país".

                                                                                                 (Paula, Elin)
      

Nuestros ministros a menudo manifiestan no saber nada ante determinados asuntos que ocurren en sus áreas de competencia. O no saben nada o no les consta. Y esto es grave, a mi parecer.  Y además, es mentira.   

     Hace tiempo, Mariano Rajoy, durante una entrevista en RNE, dijo que había pedido un informe al Ministerio del Interior sobre los daños que podrían causar las cuchillas que se habían instalando en la valla de Melilla.  "No sé si pueden causar efectos en las personas", decía.
     Entonces,  el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba le instó a preguntarle a él, ya que fue quien retiró este material en 2007 cuando se demostraron las heridas que causaban, aunque no nombró que también fue el gobierno socialista el que las instaló.
   "Que no busque informes, que ya los hay, pero se lo digo yo, que es más fácil (...) que me llame por teléfono y se lo digo gratis: las cuchillas cortan", afirmaba a la Cadena SER. 

     El alambre de cuchillas se colocó por primera vez en la valla de Melilla en 2005, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno y José Antonio Alonso como titular del Ministerio de Interior, del que era competencia el control fronterizo. En 2007, cuando Rubalcaba ya estaba frente a la cartera de Interior, y comprobados los efectos de la "concertina barbada", ante las protestas, se retiró este material de la zona superior de la alambrada.



  Tampoco contó que se mantuvieron las de la base del lado marroquí, que causan graves heridas a los inmigrantes. 

  El entonces ministro de interior Jorge Fernández Díaz aseguraba que las cuchillas colocadas en la valla “no son agresivas”, sino “disuasorias” y que las heridas que causan son de carácter “superficial”.


   Alegar ignorancia en este sentido no es más que otra muestra de cuán tontos nos creen.

   Las propias empresas que venden las concertinas publicitan ampliamente sus productos, y a la hora de adquirirlos,  los encargados han leído las ventajas e inconvenientes de cada modelo.

  Dicha publicidad está al alcance de todos:

-Fabricado con acero templado (casi imposible de cortar con herramientas normales) y las cuchillas tienen forma de arpón, diseñadas para penetrar y enganchar”. (De la empresa Mallas Galbis).


-Barrera que protege 24 horas al día de forma pasiva. No requiere de ningún tipo de energía, ni de cámaras, no requiere mantenimiento y supone una amenaza a la integridad física de los intrusos.  (EASY). 


-Barrera integrada por una serie de alambres y navajas, con calidad de bisturí, muy duras y de diferentes formas, incluyendo la de un anzuelo que, al tener contacto muy ligero con el cuerpo humano, ya sean manos, brazos, tórax, cara, pies, etc causan serias heridas y en muchos casos requieren intervención de cirujanos para sacar la navaja de la concertina insertada en el cuerpo de una persona...

“European Security Fencing”  (ESF), del grupo Mora Salazar, es la única empresa española fabricante a nivel europeo de concertinas. Se publicitan como “expertos en alta seguridad pasiva” y se han convertido en un referente mundial en este sector.

http://concertina.es/productos/



El gerente de la empresa que las vende, Antonio Moro, declaró en su día que el destino final que les dé el cliente no les incumbe ni es de su competencia.
 
 
Este mismo gerente manifestó al El PAÍS que “la tapa de una lata de atún o de anchoas tiene un espesor de 0,2 milímetros. Corta más que las concertinas”,  en referencia a la alambrada de Melilla. (El PAÍS, 16/9/2015).

Pero en realidad, constan de una cuchilla de 22 milímetros de largo, 0.5 de grosor, 15  de ancho y 34 de separación entre diente y diente.
Foto: Mariam y T. (Nador, 2017)


“Sambo Sadiako, un senegalés de 30 años, apareció muerto en la mañana del 6 de marzo de 2009 en la valla de Ceuta. Su cuerpo sin vida fue descubierto por la Guardia Civil tras un intento de salto. Se desangró tras seccionarse una arteria principal a través de la axila con el alambre de cuchillas de la parte superior de la valla. 

La autopsia a su cadáver informaba de que “el inmigrante falleció en la concertina de la segunda valla, que le cortó una de las arterias, causándole la muerte por pérdida masiva de sangre”. Pero la primera versión difundida por el gobierno y que replicaron la mayoría de los medios de comunicación fue que “se vio sorprendido por las adversas condiciones climatológicas que pudieron hacer que perdiera el equilibrio” y se golpeara en el suelo “debido al efecto péndulo” en una noche de mucho viento.

No es el único. Hay más cuyos nombres nadie quiere saber.
Fernández Díaz defendió continuamente la colocación de cuchillas en el perímetro fronterizo y repetía que producían solo “erosiones leves, superficiales".

 “En la defensa de los Derechos Humanos nadie nos va a ganar”, repetía como un mantra con toda su cara de cemento de hormigón armado.

Foto: Mariam y.T. (Nador 2017)

 La APDHA, organización que elabora un registro de inmigrantes muertos en esta zona, en su Balance Migratorio 2012, manifiesta que: “Al menos 225 personas perdieron la vida en 2012 al intentar alcanzar El Dorado europeo a través de su frontera sur, 156 de ellas en el reverso marroquí.  “Y se trata solo de los datos que hemos podido contrastar”.
 La Defensora del Pueblo, Soledad Becerril afirmaba en 2013 que, en su opinión, la recolocación del alambre de cuchillas en la valla fronteriza de Melilla con Marruecos es "una barbaridad" y así se lo ha trasladado "a algunas personas del Gobierno", para alertarles, además, de que esta medida puede acarrear consecuencias.

 "Son una barbaridad y nos pueden producir algún desgraciadísimo accidente", señalaba durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Forum en Madrid, para incidir en que esta medida no conseguirá frenar la llegada de las personas que buscan una oportunidad porque, "la aspiración a una vida mejor no va a cesar por altas que sean las alambradas".
  
      Con motivo del viaje de la Caravana Abriendo Fronteras a Melilla, durante el pasado verano de 2017, mi amiga y yo pasamos una mañana en Nador para ver la valla del “otro lado”. Esa valla que  Chakib al Jayari, presidente de la Asociación Rif de Derechos Humanos, describe "con postes de los que sale una alambrada llena de cuchillas de cinco metros de ancho por tres de alto. Además a ras del suelo se colocará una alfombra de rollos de cuchillas.
Y pudimos hacer fotos, hasta que un Ali nos dijo en francés que no podíamos “ni mirar”...
     No les gusta que miremos  esa cara más “sucia” de la frontera, donde se mantiene la mayor carga de obstáculos para fracturar no solo el cuerpo, sino hasta el espíritu.

¿Con qué fondos construye Marruecos la valla y los fosos?


Fondos europeos, alentados por nuestro país.

   Lejos de reconocer los resultados perversos de las actuales políticas migratorias, el actual ministro de Interior, sr. Zoido ha tratado de derivar la culpabilidad hacia las ONG.

   No quieren testigos, no quieren tomar conciencia de su responsabilidad. 

   Pero tal vez nosotros, como ciudadanos, también somos culpables. Hemos normalizado que se pueda violentar los derechos humanos y matar personas en la frontera.
   A veces temo que nuestras manos se hayan convertido también en cuchillas, en parte del muro que consentimos, que nos estemos convirtiendo a nosotros mismos en un refuerzo de las crueles vallas de Ceuta y Melilla.










Fotografías de Mariam y T. (NADOR, 2017)