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viernes, 31 de mayo de 2013

LOS ROSTROS






















A todos los rostros que conozco:

Los chicos de la calle, las sombras del asfalto;
los nadie con demasiada historia en tan pocos años,
los dueños de los sueños resquebrajados.

Los de mirada ausente, de corazón violado,
los hijos de la desconfianza;
los de pulmón encharcado de disolvente.

Sherpas en el país de los desengaños,
viajeros perdidos en busca de su Eldorado.

A ellos, los que también sonríen

con los pequeños gestos,
los que agradecen la presencia ante tanta ausencia.

Los que sobreviven a la indiferencia,
los nacidos del Sur que llaman a nuestras conciencias.

Los chicos de la calle que vienen en Pateras.



(Malaes. 11 de marzo de 2000.)

(Poema leído  per Berta Galobart (PCDMID-Drari)  en la despedida de Viçent Galea).


 













martes, 28 de mayo de 2013

DUERMEN BAJO LAS AGUAS...



















               "Allá, en el fondo, todas las palabras que dijimos y de las cuales ya no guardamos recuerdo, duermen bajo las aguas.

         Duermen aquéllas que no supimos decir, y esperan su turno para salir a flote. Las cartas que hemos roto, las no recibidas y las veces que hemos dicho adiós. La pena que sentimos y que ahora, al recordarla, nos parece pequeña. La risa o el llanto que no llegó a brotar. La amistad que buscamos en el momento difícil y que resultó más débil que nosotros, más falta de ayuda. La persona a quien quisimos consolar
y nos sirvió de consuelo...

Todo duerme allí, en ese fondo".

(Carmen Kurtz.- "Duermen bajo las aguas").
(Premio ciudad de Barcelona  1954)














Fotos: Marian del Toro.

domingo, 26 de mayo de 2013

INDEFENSION APRENDIDA.




Si estirem tots, ella caurà i molt de temps no pot durar.
Segur que tomba, tomba, tomba,
ben corcada deu ser ja.
Si jo l'estiro fort per aquí i tu l'estires fort per allà,
segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.
 
                             (Lluis LLach)



A menudo se escribe y se reflexiona sobre este tema: La  "Indefensión aprendida" **... Una denominación que parece hablar de algo lejano a cada uno de nosotros,  que, cuando lo oyes por vez primera piensas que ¡vaya usted a saber que conlleva detrás! Y a pesar de   que tanto y tanto se ha escrito ya, me sigo preguntando sobre ese mecanismo que nos hace ser tan pasivos... 

           Hace unos días, en este lugar, hablaba de la sumisión y el conformismo que nos atenaza... De esa condición psicológica o social  de los individuos por la que pasamos a asumir que no tenemos ningún control sobre las situaciones, que nada va a cambiar, hagamos lo que hagamos.

             Esta conducta se aprende, nos inducen a ella y después, ya nos comportamos pasivamente... Producto de ello es ese "temor condicionado" del que oímos hablar a los expertos.
   
  Lo reflejamos con nuestros: "Esto no lo arregla nadie..."; "Son todos iguales." ; "No vale para nada manifestarse..."  "Nada va a cambiar",  "siempre ha habido ricos y pobres", etc... Frases con las que justificamos nuestra resistencia a participar en el cambio social  y con las que , sin darnos cuenta, estamos protegiendo el sistema existente.

   Un ejemplo muy actual es este comentario: "Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", cuando yo, lo que he visto siempre,  es que las posibilidades, para los de abajo, eran más bien inferiores a los niveles de una vida digna.
                                                                                       
      Mire usted, quizás alguien lo haya hecho, pero no intenten culpabilizarnos ahora de los desmanes de un sistema depredador e injusto, basado en una economía  vampírica que no cuenta con el ser humano como valor intocable de la naturaleza y de la vida , sino al que esquilma para obtener máximos beneficios que no se reparten para el bien común.

    Entonces... ¿Por qué tanta gente  asume,  sin ningún tipo de rebelión, su propia destrucción?  ¿Por qué no reacciona ante tantos ataques?
       Víctimas de la violencia de género, de las relaciones laborales,  de un consumo desmedido, de unos jefes que nos tratan como esclavos, de unos gobiernos que solo ven en nosotros carne de cañón...

         Buena parte de este aprendizaje se produce mediante el actual poder que detentan los medios de comunicación (y propaganda), que inducen a ese estado depresivo  a la población, a quien la idea del cambio provoca tal incomodidad, que considera más seguro cualquier orden que ya esté instaurado.
     
Fatalismo que nos lleva a la desmotivación política, al conformismo y a la sumisión.
 
     He subtitulado durante varias jornadas en los  noticieros las declaraciones de la sra. Cospedal,  que rotunda y tajantemente, afirmaba que: "Son más los ciudadanos   que creen en el trabajo diario y en el ejercicio de responsabilidad que en otro tipo de actuaciones que en un momento pueden resultar muy mediáticas y  vistosas, pero que no arreglan nada"...

 Y nos lo creemos.
            Y después, cortinas de humo que intentan esconder tras ellas lo que ya de antemano no queremos ver.

       ¿Cómo es posible, por ejemplo,  que aún conociendo los constantes casos de corrupción en los dos partidos mayoritarios, más de la mitad de la población les vaya a seguir votando en las siguientes elecciones?
¿Cómo es posible?,  me pregunto asombrada...
¿Tan mal de criterio, de reflexión y de personalidad andamos los ciudadanos?
      ¿Qué tiene que pasar para que la gente reclame sus derechos? ¿Para que se de cuenta de que tiene que exigir responsabilidades a los gestores del bien común, que es eso, común, y no negocio privado?
 
Reproduzco este texto que me llamaba la atención ya con 17 años, cuando lo leí por primera vez:
        “La esencia de la coerción psicológica consiste en que aquellos que actúan bajo su efecto tienen la impresión de que están actuando por iniciativa propia. La víctima de la manipulación mental no sabe que es víctima. Las rejas de su prisión le son invisibles, y cree que es libre. El hecho de que no es libre, sólo es aparente para los demás. Su esclavitud es estrictamente objetiva.”
(Aldous Huxley, 1958)
También algunos textos de la filosofia ZEN me vienen a la memoria:
    "El compromiso personal con lo que te has propuesto emprender es uno de los principales factores de lograr lo emprendido, conocer bien el terreno que pisas es el mejor método para ir eliminando miedos y temores, a medida que aumenta tus conocimientos se vislumbra todo mas fácil y se hace mas creíble la realización de tus sueños, todo “por qué” tiene un “cómo”, los limites siempre nos lo imponemos nosotros mismo, cuando algo parece imposible, significa que tus recursos y conocimientos han dado de si, va siendo hora de abrirse a nuevas expectativas y aventurarse a nuevos terrenos inexplorado por nosotros mismo". 

     Dicen que "creer que se puede", es el mejor método para conseguir nuestros deseos, y que así crece el propio optimismo y aumenta la seguridad en nosotros mismos, poníendonos los sueños más al alcance. Quizás eso tiene más que ver con  la noción de que "Todos los seres son seres iluminados, dotados de sabiduría y virtud, pero debido a una manera engañosa de pensar no se percatan de ello.”  (Siddharta Gotama).
 
    Hay un pequeño docu, utilizado para ilustrar este tema, breve pero enormemente esclarecedor, al respecto:
       Porque,  como en aquel relato de "El elefante pequeño", nos quedamos inertes ante las circunstancias, desarbolados, tristes y enmohecidos, sin capacidad de creación y de trasmitir ilusiones, conformes, simplementes conformados con lo que "nos ha tocado vivir", olvidando que somos libres, siempre libres, y que tal vez, somos capaces de elegir nuestros destinos.
¿Por qué en lugar de seguir atados a la estaca, no la empujamos 
entre todos para que caiga?

**Indefensión aprendida: Experimento de Martin Seligman.



martes, 14 de mayo de 2013

VIENTO DEL SUR








          Te enamoraste del aire,
              ¡Ay, niña!
              Y aún le esperas... 

           El aire va de camino,
           y nunca,
           nunca se queda.

           Y si quieres retenerle, 
           no te dejará la arena; 
           no permitirán las aves 
           que tú le pongas cadenas.        


                Deja que vele tus sueños, 
             que te acune en las veredas,
             pero su libre albedrío
              nunca frenes, aunque puedas.
  


                                                    (Marian, 14 de mayo de 2013)












miércoles, 1 de mayo de 2013

1 de mayo de 2013...

 
 
 
 
SUMISION, INJUSTICIA...
 
 
 
 
Un escritor egipcio se preguntaba en un artículo periodístico que escribió hace meses “si la sumisión protege de la injusticia”… Y lo que analiza me ha recordado muchas de las vivencias que también tengo yo aquí en este país.



Muchas generaciones han crecido con el convencimiento de que inclinarse ante el poderoso es la mejor forma de evitar el daño que éste puede provocar; que oponerse a la autoridad, al gobernante, era una tremenda estupidez que no servía de nada; que las cosas no cambian nunca.
Que si te oponías a la injusticia, podias perder tu futuro, ser detenido, señalado, estigmatizado… Si eres gente de orden, si te limitas a ganar el pan y a criar a tus hijos, el régimen nunca te hará nada malo. En cambio, si te oponías, el aparato represor te podía aplastar….

Quizás en estos tiempos, no pierdo la esperanza, nos demos cuenta por primera vez en muchas décadas, de que la sumisión, no atreverse a hablar para pedir justicia y someterse a tanta opresión, no nos va a proteger de ningún mal, sino que lo multiplicará.

Muchos pensaron que podían convivir con los injustos, inclinarse ante el empresario, o el político, o el poderoso, y crear su propio mundo seguro, para ellos y sus hijos. Pero ahora, se ven afectados por el paro, la penuria económica, la pérdida de la casa…

La vida de millones de personas, que antes era difícil, se ha convertido ahora en imposible...

Mantenernos callados no nos protege de la injusticia, ni de nada.

Las soluciones individuales no sirven tampoco para nada.

“Las consecuencias de la valentía nunca son peores que las consecuencias del miedo”  (Alaa Al Aswany).

La única forma de salvarnos de un gobierno tan hostil, que ha desconectado totalmente de los ciudadanos, es que nos unamos para devolver la palabra al pueblo.

El 1ª de Mayo puede ser una hermosa ocasión para salir a pasearnos juntos y gritar alto y claro que no aceptamos tanta injusticia social.