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jueves, 30 de octubre de 2014

SI SUPIERA ESCRIBIR.









Te escribiría poemas de amor, si supiera escribir.

Mírame, estoy sola sin ti.
Te doy las gracias,  aunque quiero darte un beso.
 Soy viento,
 y como viento vuelo hacia ti para decirte al oído que te amo.
 No soy mas que aire para que respires, libre,
 y para que descanses de la angustia.
 Guarda en tu recuerdo el sabor de los días en que no estábamos solos,
 en los que perdimos el miedo al dolor y al pecado.
 Ese recuerdo es nuestro tesoro,
lo que me sirve mientras busco tu voz,
 mientras te extraňo y, convertida en viento,
 viajo hacia tu sombra. 



 (Mariam)


 
Ilustración de "Pintando Sueňos".











viernes, 24 de octubre de 2014

LA LECCION DE 1980



     Este relato, desde que lo descubrí en mi más tierna juventud, me ha hecho desear que los cuentos, a veces, se conviertan en realidad.


         "Harto, al fin, de tanto embrollo, el Padre Eterno decidió dar una  lección saludable a los hombres.
        A las doce en punto de la noche del martes 31 de diciembre de 1979, el jefe del Gobierno soviético, Pedro S. Kerulin, murió de repente. Precisamente, estaba brindando por el Año Nuevo, durante una recepción ofrecida a los representantes de la Federación democrática del África Oriental –e iba por la duodécima copa de vodka-, cuando se le extinguió la sonrisa en los labios y se desplomó en el suelo como un saco de cemento, en medio de la consternación general.
        El mundo fue sacudido por opuestas reacciones. Se había llegado a una de las situaciones más agudas y peligrosas de la guerra fría, quizás la más extrema de las habidas nunca. El motivo ocasional de la tensión entre el bloque comunista y el occidental era la disputa por la posesión del cráter Copérnico, en la Luna. En el vasto recinto, rico en metales raros, se hallaban fuerzas de ocupación americanas y soviéticas; las primeras, concentradas en una restringida zona central, las otras, en torno. ¿Quién fue el primero en llegar? ¿Quién podía esgrimir un derecho de precedencia?
        Precisamente, unos días antes, o sea, en vísperas de Navidad –gesto que fue juzgado de pésimo gusto  en los países libres-, Kurulin, a propósito del cráter de Copérnico, había pronunciado un discurso  bastante áspero, en el que recalcó sin ambages la superioridad soviética en materia de “medios descomprensivos” (las bombas termonucleares, usadas en otros tiempos como coco en los conflictos internacionales, no eran ya más que una polvorienta antigualla). “Los responsables de esta nueva agresión capitalista –había dicho en un estilo que recordaba la bonhomía de Kruschev- , ¿quieren hacer las cuentas sin el huésped? En el espacio de 25 segundos, nosotros estamos en condiciones de  hacer estallar como globitos a todos los habitantes de sus respectivos países.”  Con lo cual aludía a los dispositivos secretos para anular en vastas áreas la presión atmosférica, con las funestas consecuencias que ello acarrearía.
         Habituados ya a la elocuencia un tanto pesada del gran rival, Occidente no se había tomado, naturalmente, demasiado al pie de la letra el arrebato de Kurulin. Pero no se les había ocultado su gravedad…
         La repentina desaparición de Kurulin fue, pues, un inmenso alivio para América. Al igual que sus predecesores, había centralizado en su persona todos los poderes. Aún cuando, al menos en apariencia, no existiese oposición interior, su política podía considerarse del todo personal. Con su desaparición, en Moscú habría inevitablemente una crisis de incertidumbre y desbandada. En todo caso, la presión diplomático-militar por parte soviética mermaría mucho.

        Al mismo tiempo el espanto en el campo ruso fue grande. Sobre todo porque el desdeñoso aislamiento de China no presagiaba nada bueno…………
El instinto les decía que aquello solo podía presagiar algo siniestro.

       Pero el año apenas nacido se reveló rico de imprevistos. Exactamente una semana después, o sea, a medianoche del martes 7 de enero, algo que tenía todas las apariencias del infarto de miocardio, fulminó en la mesa de trabajo, mientras conferenciaba con el secretario de la Marina de guerra, al presidente de los Estados Unidos, Samuel E. Fredikson, símbolo del intrépido espíritu nacional, primer americano que había puesto los pies en la luna.
       Que a distancia de una semana exacta los dos mandatarios antagonistas de la contienda mundial hubiesen desaparecido de escena, provocó una emoción indescriptible. ¿Por qué ambos a medianoche? Hubo quien habló de asesinato por obra de una secta secreta, quien fantaseó acerca de una intervención de fuerzas extraterrestres, quien sospechó de una especie de “juicio de Dios”. El hecho es que los comentaristas políticos no sabían a que santo encomendarse. Sí, podía ser también una pura coincidencia. Pero la hipótesis no era fácil de digerir: tanto Kurulin como Fredrikson habían gozado hasta entonces  de una salud de hierro.
        Mientras, en Moscú, el poder había sido asumido interinamente por una dirección colegial, en Washington, de acuerdo con la Constitución, el cargo supremo pasó automáticamente  al vicepresidente, Víctor S. Klement, administrador y jurista prudente, más que sesentón y ex gobernador de Nebraska.
        La noche del 14 de enero de1980, martes, cuando el reloj de la chimenea encendida hubo dado las doce, Mr. Klement , que estaba leyendo un libro amarillo sentado en un sillón junto al fuego, dejó caer el volumen, reclinó dulcemente la cabeza en el pecho y así se quedó. Los auxilios de sus familiares y de los médicos que acudieron, no sirvieron de nada.
        Esta vez, una ola de supersticioso terror pasó sobre el mundo. No, ya no se podía hablar de casualidad. Una potestad sobrehumana se había puesto en acción para afligir a plazo fijo, con precisión matemática, a los grandes de la Tierra.  Y los observadores más agudos creyeron haber descifrado el mecanismo del terrible fenómeno: por un decreto superior, la muerte se llevaba, cada semana, a quien en aquel momento era el más poderoso de los hombres.

        Tres casos, por muy singulares que fuesen, no permitían ciertamente formular una ley. Sin embargo, la interpretación impresionó las fantasias y se presentó un angustiado interrogante: ¿a quién le tocaría el martes próximo? Después de Kurulin, Fredrikson y Klement, ¿quién es el hombre más poderoso de la Tierra destinado a perecer? En todo el mundo hubo una fiebre de apuestas para aquella carrera hacia la muerte.
        La tensión de los ánimos hizo de aquélla una semana inolvidable. ¿quién iba a preocuparse ya por el cráter Copérnico? Más de un jefe de Estado luchaba entre el orgullo y el miedo: por una parte, la idea de ser elegido para el sacrificio  del martes por la noche le halagaba, como demostración de su propia autoridad; por otra, el instinto de conservación hacía oir su voz. La mañana del 21 de enero, Lu Chi-min, el hermético primer mandatario de China, convencido más o menos presuntuosamente, de que había llegado su turno, para demostrar su independencia de la voluntad del Eterno, y dado que era ateo, se quitó la vida.
        Simultáneamente, el ancianísimo De Gaulle, ya mítico señor de Francia, persuadido a su vez de ser elegido, pronunció, con la tenue voz que le quedaba, un noble discurso de despedida a su país, alcanzando, al decir de muchos, la más alta cima de la elocuencia, a pesar del grave peso de sus noventa años. Entonces se comprobó como la ambición puede superarlo todo. Había hombres que se sentían felices de morir con tal de que la muerte demostrase su preeminencia sobre el resto de los mortales.
          Pero, con amarga decepción por su parte, De Gaulle traspuso la media noche con óptima salud. En cambio, quien murió de repente, en medio de la estupefacción general, fue Kocho, el dinámico presidente de la Federación de África Occidental, que hasta entonces había gozado, más que nada, de la fama de simpático histrión. Después, se supo que en el centro de estudios creado por él en Busundu, se había hallado el modo de deshidratar las cosas  y las personas a distancia, lo cual constituía un tremendo recurso bélico.
        Tras lo cual –habiendo encontrado confirmación la ley del “muere el más poderoso”—se verificó una fuga general  de los cargos más elevados y, hasta ayer, más ambicionados. Casi todos los puestos presidenciales quedaron vacantes. El poder, antes ávidamente codiciado, quemaba las manos. Hubo, tre los peces gordos de la política, la industria  y de la finanza, una carrera desenfrenada con el fin de demostrar quien contaba menos. Todos se hacían pequeños, bajaban los humos, ostentaban un negro pesimismo sobre la suerte del propio país, del propio partido, de las propias empresas. El mundo al revés. Un espectáculo que habría sido regocijante de no existir la pesadilla del  próximo martes por la noche.
       Y también a media noche del quinto martes, y, luego, del sexto, y luego del séptimo. Fueron quitados del medio, por orden: Hosei, vicepresidente de China, Fhat-en-Nissam, la eminencia gris de El Cairo y el Sultán del Ruhr.
        Las víctimas, posteriormente, fueron segadas entre los hombres de menor entidad. La defección de los titulares, empavorecidos, había dejado desiertos los puestos eminentes de dominio. Tan solo el viejo De Gaulle, impertérrito como siempre, no había soltado el cetro. Pero la muerte, quién sabe por qué, no le dio satisfacción. Él fue la única excepción a la regla. Cayeron personajes mucho menos autorizados que él. ¿Sería que el Padre Eterno, fingiendo ignorarle, quería dar una lección de humildad?
        Al cabo de un par de meses, no existía ya ningún dictador, ningún jefe de Gobierno, ningún líder de gran partido, ningún director general de gran industria. ¡Qué hermosura! Todos dimisionarios. En la guía de Naciones y negocios permanecieron órganos colegiales paritarios, en los que cada miembro ponía el máximo cuidado en no sobrepasar a sus colegas. Al mismo tiempo, los hombres más ricos del mundo se desembarazaban precipitadamente de su exagerada acumulación de millones con gigantescos donativos  benéficos, obras sociales y mecenazgos artísticos.
     Se llegó a paradojas inauditas. En la campaña electoral de Argentina, el presidente Hermosino, temiendo los votos como a la peste, se difamó tanto  a sí mismo que fue procesado por vilipendio  del Jefe del Estado.  En L’Unità, de Roma, aparecieron luctuosos editoriales que proclamaban el  completo hundimiento del PCE, escritos por el líder del partido, que no quería dimitir pero quería evitar el golpe del destino. Y el campeón mundial de los pesos pesados, Vasco Bolota, se hizo inocular el paludismo para perder la salud, considerando que el vigor físico también era un peligroso signo de poder.
         En los litigios internacionales, nacionales y privados, cada cual daba la razón al adversario, tratando de ser el más débil, el más obediente, el más incauto. El cráter Copérnico quedó repartido equitativamente entre soviéticos y americanos. Los capitalistas cedían sus negocios a los trabajadores y los trabajadores les suplicaban que no los cediesen aún. En pocos días se llegó a un acuerdo para el desarme total. Las viejas reservas de bombas fueron hechas estallar en las proximidades de Saturno, que resultó con un par de anillos rotos.
        Antes de transcurridos seis meses, cualquier peligro de conflicto, aún local, se había desvanecido. ¿Qué digo conflicto? Ni siquiera controversias, odios, litigios, polémicas, animosidades, subsistían ya. Terminado el asalto al poder y el delirio de mando, se vio que se establecían automáticamente la justicia y la paz. De los cuales, aún pasados 15 años, seguimos gozando. Pues ocurre que, tan pronto algún ambicioso, olvidando la lección de 1980, intenta levantar la cabeza por encima de los demás, viene la invisible hoz y ¡zas! Se la quita, siempre a media noche del martes.
          Las “ejecuciones” semanales cesaron a mediados de octubre. Ya no eran necesarias.  Habian bastado una cuarentena de infartos bien concedidos para organizar mejor las cosas sobre la Tierra. Las últimas víctimas fueron figuras de segundo plano, pero el mercado mundial no ofrecía ya nada mejor en materia de  personajes poderosos. Sólo el decrépito De Gaulle continuó siendo obstinadamente tolerado.

        La penúltima fue George A. Switt, célebre presentador de la estereotelevisión americana. Muchos quedaron asombrados, perro, en realidad, él gozaba de un prestigio formidable, y le hubiese bastado con quererlo para alcanzar los más altos cargos de la Confederación. El conocido magnate conde Bongiorno, interrogado al respecto, que de joven había sido un famoso presentador de televisión  en Italia, dijo no sentirse extrañado, ya que en sus buenos tiempos, había advertido detentar, pese a sus intenciones, un poder casi ilimitado, y una nación extranjera, de quien no quiso revelar el nombre, le había ofrecido todo el oro a fin de que, con una palabra, hiciese sublevar al pueblo italiano para instaurar otro régimen. Pero por patriotismo, contestó que no".
(Historias del atardecer.  Dino Buzzati)

martes, 14 de octubre de 2014

¡BOSSA!


Melilla, 14-10-2014:


 






"Parece casi imposible atravesar la valla.
Saltar todos los obstáculos instalados para herir y matar,
sortear la violencia de los soldados de dos países,
despistar los sistemas de vigilancia electrónicos instalados,
evitar todos los sistemas de información e inteligencia...

Es una empresa de titanes.


Descalzos,
armados con unas enormes ganas de vivir y una fe ciega en Dios,
tres chavales han vencido esta madrugada toda la maldad que les rodea.
¡Bossa!"


                 (JOSÉ PALAZÓN)

sábado, 11 de octubre de 2014

DIA DE LA RESISTENCIA INDIGENA


Para otro 12 de octubre:  
        
        Hace algunos años, en España celebrábamos el 500 aniversario del descubrimiento de América con todo tipo de fastos y de alharacas. Encontré este texto, que nos debe hacer reflexionar sobre lo que se hizo allí, y lo que seguimos haciendo en cada una de las partes del mundo donde las potencias se introduce

"El texto que seguirá es una obra de ficción, pero su contenido es tan aceradamente cierto, la crítica a los europeos tan absolutamente justificada y la redacción tan ingeniosa, que merece ser leído y difundido

“Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc, he venido a encontrar a los que celebran el Encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se la encontraron hace quinientos. Aquí pues nos encontramos todos: sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me Descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una Deuda contraída por Judas a quienes nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda Deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Ya los voy descubriendo.
También yo puedo reclamar pago. También puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que sólo entre el año de 1503 y el de 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? No lo creyera yo, porque es pensar que los hermanos cristianos faltan a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? Guárdeme Tonatzin de figurarme que los europeos, igual que Caín, matan y después niegan la sangre del hermano. ¿Genocidio? Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de las Casas, que califican al Encuentro de Destrucción de las Indias, o a ultrosos como el doctor Arturo Uslar Pietri, quienes afirman que el arranque del capitalismo y de la actual civilización europea se debió a esa inundación de metales preciosos.
No, esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de varios préstamos amigables de América para el desarrollo de Europa. Lo contrario, sería presuponer crímenes de guerra, lo cual daría derecho, no sólo a exigir devolución inmediata, sino a indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc, prefiero creer en la menos ofensiva de la hipótesis. Tan fabulosas exportaciones de capital no fueron más que el inicio de un Plan Marshalltzuma para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, defensores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.
Por ello, al acercarnos al Quinto Centenario del Empréstito, podemos preguntarnos: ¿han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable, o por lo menos productivo de los recursos tan generosamente adelantados por nuestro Fondo Indoamericano Internacional?
Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en batallas de Lepanto, Armadas Invencibles, Terceros Reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin más resultado que acabar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como Panamá (pero sin canal). En lo financiero, han sido incapaces -después de una moratoria de 500 años- tanto de cancelar capital o intereses, como de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el Tercer Mundo.
Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman conforme a la cual una economía subsidiada jamás podrá funcionar. Y nos obliga a reclamarles -por su propio bien- el pago de capital e intereses que tan generosamente hemos demorado todos estos siglos. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas flotantes de interés de un 20% y hasta un 30% que los hermanos europeos cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de un 10% anual acumulado durante los últimos trescientos años.
Sobre esta base, y aplicando la europea fórmula del interés compuesto, informamos a los Descubridores que sólo nos deben, como primer pago de la Deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y otra de 16 millones de kilos de plata, ambas elevadas a potencia de trescientos. Es decir: un número para cuya expresión total serían necesarias más de trescientas cifras, y que supera ampliamente el peso de la Tierra. Muy pesadas son estas moles de oro y de plata. ¿Cuánto pesarían calculadas en sangre?
Aducir que Europa en medio milenio no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar este módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la inmediata firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y los obligue a cumplirnos sus compromisos mediante una pronta Privatización o Reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera como primer pago de su Deuda histórica.
Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota que le impide cumplir sus compromisos financieros o morales. En tal caso, nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con la que mataron al poeta.
Pero no podrán: porque esa bala, es el corazón de Europa.”



El cacique Guaicaipuro existió hace poco menos de quinientos años, aunque su nombre real no incluía el ahora añadido Cuatemoc. El autor del relato es Luis Britto García, que lo publicó el 6 de octubre de 2003, con motivo del Día de la Resistencia indígena (12 de 0ctubre), bajo el título de "Guaicaipuro Cuatemoc cobra la deuda a Europa".

El autor: Luis Britto García (Caracas, 1940). Escritor venezolano. Su obra de ficción, formalmente experimental, elabora una crítica de la situación política y social de su país (Rajatabla, 1970; Abrapalabra, 1980; La orgía imaginaria, 1983). También se ha dedicado al ensayo, entre cuyos títulos cabe citar El imperio contracultural: del rock a la posmodernidad (1991). Premio Casa de las Américas en 1970 y premio nacional de literatura en 1980."




viernes, 10 de octubre de 2014

EL ANONIMO



"A los verdugos se los reconoce siempre. Tienen cara de miedo."   
            (Jean Paul Sartre)


            
Una vez más, observar el dolor me deja la garganta seca. Alguien se cree con derecho a levantar su sombra sobre otro y condenarle a un eterno insomnio de noches sin esperanza, como una planta carnívora, devorando el posible abrazo que ya solo es silencio.

Hoy no era un día de palabras, ni tampoco de lágrimas, ni de encender la hoguera, ni de tirar la piedra. Pero todo eso surge si alguien teje la tela de la araña , y es tela de miseria y desvarío.

        No se si por venganza o desagravio, si por otro dolor o por un odio, la sombra se despliega cual diluvio que llueve sobre ella duras piedras. Lo se, amiga... ya se que este dolor llega a los huesos, y que la bruma cada vez es mas espesa. Que te han dejado sin paz... Que todo es guerra. Que no sirve oirme decir que vendrá otro tiempo, que volverás a amar, que volvera el aliento...

        Hoy es ahora... y duele. Y no hay poesia, ni flor, ni melodia que calme ese dolor que has descubierto, mas grande que ninguno, mas perverso. Y no se que decir, mas que lo siento; y no se que he de hacer, sino cogerte la mano y callar los insultos.

        Una vez mas, el fin del mundo...




martes, 7 de octubre de 2014

LA CASITA DE LA CAÑADA REAL.


"... Y cada vez que partí llevé conmigo la imagen de mí barrio, que fui mostrando y dejando en las ciudades del mundo. Fue así como un viajero que viajaba con su barrio a cuestas. O como esos árboles trasplantados que sólo dan fruto si llevan adheridas a sus raíces la tierra en que nacieron y crecieron".    (Benito Quinquela Martín).

 

          Después de mucho trabajo por parte de vecinos, colaboradores y voluntarios, el pasado sábado 4 de octubre, se inauguró el espacio común para las personas que viven en Cañada. Un lugar de encuentro en el que podrán reunirse, formarse, informarse y construir el futuro de su barrio.

 

     Tanto tiempo caminando juntos exigiendo la puesta en marcha de un proceso que rescate a los vecinos de la situación de desamparo y olvido en la que están, va culminando en la realización de proyectos que se encaminan a reivindicar su sitio como ciudadanos de pleno derecho.

   

 Pero así nos lo contaban ellos, cuando comenzaron a soñar con realizar la "Casita":

   

      "Ante la necesidad de defender nuestras viviendas y derechos tras varios años de lucha contra los derribos, vecinos de cañada comenzamos a reunirnos en la calle a través de asambleas abiertas en la que participamos tanto vecinos como entidades de apoyo.

 

       Fue en 2011 y tras la entrada en vigor de la Ley de Cañada cuando nos constituimos como asociación para poder formar parte del proceso de regularización actualmente abierto y participar de la mesa de negociación que se crea con las administraciones implicadas y las asociaciones de vecinos de Cañada debidamente acreditadas.

         De ahí nace Alshorok, una asociación de vecinos afectados por los derribos. Alshorok es completamente horizontal y abierta. Está integrada por mujeres y hombres de diferentes nacionalidades y culturas. Nos financiamos nosotros mismos y no recibimos subvención ni ayuda de ninguna entidad pública o privada.


        Desde octubre de 2012 trabajamos para crear un espacio común que nos permita reivindicar nuestro derecho a informarnos, reunirnos, expresarnos y participar en el debate sobre el futuro de nuestro barrio. Nuestro derecho a ser tratados como CIUDADANOS.

   Características básicas

 

               El proyecto tiene como objetivo la construcción de un espacio común como respuesta a las necesidades de los vecinos. A la necesidad de tener un lugar de encuentro y reuniones, en la que informarnos y trabajar. Un lugar común y de BARRIO. Un espacio que de continuidad y visibilidad al proceso participativo existente.

Mediante la construcción de una instalación efímera, sostenible y de bajo coste, desmontable, sin ladrillos ni hormigón.

 

Motivación y a quién va dirigido el proyecto

A todos aquellos interesados en la lucha vecinal, en procesos participativos-colaborativos de diseño, construcción, y gestión de espacios comunes.

 

Objetivos de la campaña de crowdfunding

Financiar la compra de los materiales necesarios para la construcción de un espacio común para los vecinos de la Cañada. Un espacio multifuncional, que actúe como punto de encuentro, de información y albergue actividades vecinales y educativas.



OBJETIVOS de la INICIATIVA

_Desarrollo de un CO-PRODUCTO. Participación de los vecinos en el diseño, la construcción y la gestión del espacio.

_Crear un lugar de buena convivencia e intercambio. Un espacio de soporte a las actividades colectivas. UN LUGAR COMÚN DE VIDA DE BARRIO.

 

Crear un espacio acción-visible, un espacio físico símbolo de la movilización vecinal y de la búsqueda de alternativas.

_Crear un lugar dentro de Cañada de información durante el tiempo de las negociaciones, de debate y encuentro en torno al tema Cañada.

 

Experiencia previa y equipo


 La AAVV Alshorok ha participado y participa activamente en la mejora y gestión del barrio.

En concreto, en 2011 en colaboración con TXP y Arquitectos Sin Fronteras se construyó en primer espacio público del Barrio, transformando una parcela llena de escombros en una zona de columpios.

Se han ido llevando a cabo distintas intervenciones para la mejora del barrio, como la limpieza de los espacios comunes, la construcción de mobiliario urbano a partir de palés o la construcción de aceras reciclando escombros.

La iniciativa está respaldada y apoyada por Arquitectos Sin Fronteras, ONG con más de 25 años de experiencia en construcción en contextos desfavorecidos. ASF es una asociación independiente que apuesta por la defensa de los derechos humanos para lograr un mundo más justo, a través del acceso universal a una vivienda digna para lograr la transformación social".

  

Más información en:


 

 
      ¡ENHORABUENA!  Un paso más hacia ese barrio con el que soñáis y soñamos junto a vosotros.