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jueves, 22 de septiembre de 2016

UN RESQUICIO PARA LEVANTARSE. Historia subjetiva de la A.P.R.E.



    "El sistema penal es como la serpiente, casi siempre muerde a los descalzos”.
           
      He terminado de leer el libro de Javier Ávila Navas  y necesitaría palabras nuevas para describir lo sentido. No encuentro términos capaces de conectaros  con la suficiente cercanía hacía los habitantes de las prisiones  y que fueran capaces de dotarnos de la sensibilidad y la indignación necesarias para valorar realmente lo que es una cárcel.
     Cada vez que voy de visita a alguna de ellas,  sus muros reverberan en mis oídos con el dolor de miles de personas.
     Imagino que también, dentro,  repercuten los mil ruidos tan perjudiciales para la salud humana en la cabeza de quienes allí habitan.
    “Cada segundo, cada ruido, cada mosca,   marcan las soledades del muro”, escribió Marcos Ana, el poeta que mejor ha descrito ese sufrimiento carcelario.
     Las puertas se deslizan y golpean y,  a la vez, cierran las escotillas del espíritu de cada preso.
     He leído “Un resquicio para levantarse” con toda la atención y el respeto que merece una persona como su autor, Javier Ávila Navas, un “peligroso delincuente” según fuentes judiciales; un interno “muy peligroso” según la Secretaría General de Asuntos Penitenciarios; dirigente de la Asociación de Presos de Régimen Especial (APRE) según la prensa que, en sus artículos le consideraban un hábil e irreductible fuguista; sólo un muchacho madrileño de barrio, como tantos otros de su época que, desde muy temprana edad conoció los reformatorios, y en su juventud las cárceles, y de ellas, el régimen FIES, del que nos deja una buena fotografía en su relato.
     En realidad fue uno de los promotores de la Asociación de Presos en Régimen Especial que se formó para luchar contra dicho régimen, la cárcel dentro de la cárcel, denunciar Las  condiciones en que se les mantenía y reivindicar un trato más justo. Es decir, para revelarse contra las infrahumanas condiciones de vida que se permitían en las prisiones españolas.


      Cuando comenzamos a oír a hablar de él, casi nadie sabía que era el FIES, esa zona negra de las prisiones españolas. Significa “Fichero Interno de Especial Seguimiento”, implantado cuando el PSOE nombra a Antonio Asunción director de Prisiones y deciden, en 1991, separar a los presos de ETA y del GRAPO, pero que aplicaron también a los comunes.  (Habría mucho que hablar de la reforma penitenciaria de la época socialista). Y lo sufrieron todos a los que consideraron reivindicativos, decían que para que no organizaran motines, y a los insumisos que llevaban su insumisión dentro del penal y podían crear conciencia y, por tanto, eran peligrosos.

    Contaba un preso de Carabanchel, internado en el Psiquiátrico  por varios intentos de suicidio,  que era preciso que desaparecieran las causas sociales que generan la delincuencia,  que la fomentan y después la castigan:

      “No somos ladrones por naturaleza. –decía-, ni somos delincuentes por haber nacido de mala entraña. Somos producto de una sociedad que nos ha negado un ambiente social armonioso, que nos ha negado el estudio y el trabajo, y a quienes nadie ha enseñado con amor qué es lo que está bien y que es lo que está mal. 

   Nos han mostrado, en cambio, que existen grandes coches, buena comida, salas de fiesta –pero para otros. Y nosotros, débiles, nos hemos dejado llevar por la vía fácil para satisfacernos.  Pero la cárcel  por un lado y la lucha del pueblo por  la libertad por otro, nos están enseñando grandes cosas.
     No queremos que se nos maltrate, que se nos aisle, que se nos condene a penas monstruosas. También nosotros queremos una vida digna, una posibilidad de ser considerados seres humanos…”
    Como el autor del libro, pienso que los  ciudadanos tendríamos que conocer mejor el funcionamiento de esas instituciones tan herméticas como las cárceles y cómo se despliegan los resortes del poder tras las rejas. Deberíamos prestar más atención a lo que en ellas ocurre, ya que éstas también son un baremo de la calidad democrática de una sociedad.
      A los movimientos sociales que quieren prestar apoyo a los presos, cada vez nos es más difícil el acceso. La institución penitenciaria no quiere a los que denuncian las violaciones de derechos humanos o las irregularidades que se producen dentro de la prisión. Y todos deberíamos exigir más apertura y rendición de cuentas.
     Los “internos” saben que no cuentan para el político, tampoco para la ciudadanía, a quien lo que le importa en realidad parece ser que es que pagues con el mayor sufrimiento y tortura posible.
     Como bien dice Javi, “el desinterés y la falta de conciencia social por los temas penitenciarios conceden “patente de corso” para que la tortura, el abuso, la prepotencia y el delito sean los procedimientos por los que se desarrolla la actividad penitenciaria”. Esta es una de las causas por la que surge la APRE(r).
     Los ciudadanos tienden a tener “tolerancia cero” con el preso, aunque una manga “demasiado ancha” con el torturador,  el funcionario abusador, el que viola los derechos humanos. Será porque hoy se padece más que nunca el miedo a la libertad. Por eso a pocos causan vergüenza nuestras cárceles y las condiciones que imponen.
      Y esas condiciones…  ¿Las podemos siquiera intuir?
      ¡365 veces al año el mismo día!,  esa es nuestra vida,  me escribía una presa.
     Y Javi Ávila se pregunta: “¿Qué hubiera sido de mí si no llega a ser por la imaginación? Allí nadie puede sobrevivir sin imaginación…  En ese ambiente inhóspito, hostil, donde reina la violencia, la amenaza y el odio, estás cerrado a lo positivo y abierto a lo negativo por el trato que te dan… Gracias al humor hemos encarado con alegría, dentro de lo que había, días terribles, potenciando la amistad”.
     Sabemos de la droga dentro de los muros, pero es que muchos se siguen  drogando dentro para sacarse el infierno, para arrancarse la tristeza del pecho, caldear la larga noche helada donde se rompen sus sueños como cáscaras de huevo contra una pared.
     Existe un abrumador consenso en el mundo jurídico (aunque en la práctica no sirva de nada) en torno al fracaso de la prisión como ámbito de reeducación.  Ya explicaba Foucault que la cárcel es la imagen de la sociedad, una imagen invertida, transformada en amenaza, como proyecto de transformación de los individuos, el fracasado proyecto de transformar “delincuentes” en “gente honesta” en medio del padecimiento carcelario.
       Conocemos que la estancia efectiva y continuada en prisión superior a 15 años, supone un deterioro personal sumado al anterior que tuviera la persona, que obstaculiza la tan cacareada reinserción social.  Martín Pallín, magistrado del Supremo, dijo una vez que “según los especialistas, más de 20 años de cárcel desestructuran a la persona y más de 30 es una pena inhumana y degradante”.
      Se afronta en ellas también el  peligro de los grupos dominantes, que comparten la posición de depredadores en la lucha por la vida taleguera,  y que tienen otros tipos de intereses convertidos en negocio económico.
     Javier “pagó” mucha condena por la participación en los motines que la APRE promovía. También es curioso cómo nos los cuentan los medios siempre… En las noticias, los presos aparecen siempre como salvajes y sin escrúpulos, y que solo buscan fugarse… Nunca nos dicen por qué se amotinan, qué se reivindica, qué injusticias los provocaron, cuanta solidaridad cabía en la revuelta…
     Cuando Javi relata sus días bajo ingreso en el régimen FIES,  allí donde tenerles reducidos al aislamiento no parecía suficiente y se multiplicaban la tortura, el castigo  y el maltrato permanente,  imagino a algunos presos en esa situación, aguantando los golpes del funcionario de turno, con la cabeza entre los brazos y las rodillas encogidas, cuando ni siquiera te das cuenta de que estás llorando entre tanta sangre…
     Llorar, llorar es lo que queda… Llorar…

     Porque llorar es lo que te diferencia de  esos carceleros.

   “Enterrados vivos en tumbas de cemento –escribía el querido Xosé Tarrío- Daban ganas entonces de romperlo todo y gritar. Gritar para que todo el mundo supiera que, a pesar de todo, seguíamos vivos  y con el ánimo intacto para seguir luchando”. 
     Javier repasa en este libro su  infancia y juventud y la experiencia de una historia de expulsión hacia los márgenes de la sociedad, aunque nunca le hicieron doblar el cuello.
    Así que, Javi, no pidas perdón por la vida que te deben, como escribía Marcos Ana,  y sigamos golpeando la herida de los torturadores para que no cicatrice,  para que recuerden su culpa hasta que se haga justicia.  

       Cuando entras en la cárcel, no sabes si saldrás de allí vivo o muerto….

       Javier Ávila pudo escapar del vientre de la bestia, aunque con  algunos daños  irreversibles… Pero comprometido con una causa que ahora nos transmite siempre en sus ponencias y que no es otra que comunicar que ahí, a nuestro lado, hay una realidad que tenemos que mirar y ver, y que los que cometen delitos también son de los nuestros.



        Ojalá, como dice Josito, pasáramos ¡por fin!
           de la “Justicia-castigo” a la “justicia-reparación”.








(Con todo mi cariño, Javi) 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

ESCUELA SOBRE MARGINACION 2016


       "Para los nazis había gente innecesaria. Pero es algo que no solo hicieron ellos, lo han hecho y lo hacen muchos otros,
y no solo a través de matar, sino a través de la marginación".
                                                                                                                                                                                                                 (Rabih Alameddine)                       
 
        La “Escuela sobre Marginación” nace en 1978 como respuesta a la necesidad de preparar educadores que ofrezcan soluciones adecuadas a la infancia y juventud marginada, así como a las personas dispuestas a colaborar con sectores de población que viven igualmente marginados.

 
    La exclusión es un  fenómeno social que nos afecta a todos, tanto a los que la padecen directamente por el deterioro personal a que les abocan sus condiciones de vida, como al resto de la comunidad, por las repercusiones sociales que se derivan de ella.

    Durante décadas,  este tema fue atendido desde un punto de vista meramente asistencial, bien por parte del Estado o por las Instituciones Religiosas, poniendo el acento en que la solución al problema era la simple cobertura de necesidades básicas.

         Ante esto, un grupo de personas comprometidas vitalmente con el tema, sienten la necesidad de abordarlo de manera integral, atendiendo las diversas facetas que concurren en el individuo marginado: aspectos psicológicos, pedagógicos, sociológicos, económicos, culturales, etc… y a este planteamiento responden ofreciendo formación  a las personas interesadas en esta problemática.

        Y este grupo compuesto por psicólogos, juristas, pedagogos, educadores de calle, junto a otras personas con amplia experiencia en el acompañamiento de jóvenes y menores en situaciones desfavorecidas,  sin ninguna vinculación a organizaciones de carácter político o religioso, crea la Escuela sobre Marginación para dar respuesta a esta necesidad de formación, al tiempo que pretender informar y sensibilizar a la sociedad para contribuir a una mayor participación crítica en busca de soluciones.

        Se convierte así esta Escuela en un lugar de encuentro y de apoyo a quienes por su profesión,  vivencia o compromiso, están cercanos a situaciones de grupos y personas a quienes la sociedad rechaza, niños y jóvenes especialmente.

         Esto incluye por tanto, un planteamiento reivindicativo, un análisis de la sociedad para entender el marco en que se desarrolla la marginación, sin miedo a que este análisis tenga que enfrentarse con la sociedad al uso y los modos políticos. Se considera que la organización social no es inmutable y que los oprimidos tienen una palabra que decir en el entramado social.

       La búsqueda de líneas de acercamiento a la persona víctima de una situación de injusticia o de desigualdad, se convierte en el eje central de este lugar,  por lo que el análisis  lleva implícito una postura de apoyo al más débil, y el análisis de la acción se lleva a cabo para que el proceso educativo se realice en un contexto de expresión de la propia personalidad de cada cual, buscando la transformación de la sociedad.
 
       La Escuela nació con la vocación de desarrollar todos los aspectos  que ofrezcan una visión lo más amplia posible de  las encrucijadas con las que se enfrenta la población marginada. Por ello, nuestra escuela no es como las demás. Transitamos por caminos  poco tumultuosos para llegar a lograr nuestras metas.
 
    A partir de la práctica cotidiana, durante el curso analizaremos desde la perspectiva personal, psicológica, social, política, jurídica, etc... los riesgos que amenazan a un sector de población y las posibilidades de afrontarlos. Igualmente, miraremos la situación escolar, afrontaremos críticamente la dinámica de las instituciones y de los grupos en  los que trabajamos y buscaremos criterios y pautas de actuación que nos ayuden a transformar la sociedad, examinando las estructuras creadoras de exclusión social así como las alternativas colectivas y personales para afrontar sus efectos.

           La Ley es uno de los factores que con mayor intensidad pone a las personas en situaciones de marginación,  por lo que hay que conocerla, exigirla y estirarla. Veremos el marco general, derecho de menores, penitenciario y extranjería. Y tendremos "espacios en construcción" para investigar y vivenciar metodologías de aprendizaje que nos faciliten acercarnos a realidades sociales y diseñar estrategias grupales.

          Además, partiendo de la experiencia de diferentes colectivos y asociaciones, nos acercaremos al conocimiento de los aspectos más actuales de la marginación: cárceles, prostitución, drogas, sida, inmigración, población gitana, autoempleo, etc... Y se podrá asistir a cuantos debates, presentaciones de libros, visitas y actividades se realicen que puedan aportar  perspectivas amplias para una visión más completa.

lunes, 12 de septiembre de 2016

¿PRIMERO LOS DE AQUI?


 

       A la profunda brecha que ya se ha abierto desde el lenguaje en razón de si se es persona susceptible de asilo o se pertenece a los ahora denominados “inmigrantes económicos”, comienzan a añadirse otras grietas en nuestra sociedad al grito de “primero los españoles”, letanía que se extiende gracias a que, para derrocar nuestra solidaridad e intenciones de hospitalidad, nos inoculan el virus del miedo y la inseguridad: “Se pueden colar los yihadistas”, “a saber qué delincuentes vienen”, etc., etc... O “Si tenemos 5 millones de parados, ¿Por qué ellos nos va a quitar el trabajo?” ¿Por qué se les da ayuda a ellos y no a nosotros?”

Foto: Olmo Calvo.
         Nos vamos calentando y nos sale la “vena patriótica" y el discurso se va radicalizando, alimentado por muchos de nuestros medios, partidos políticos de derechas  y al calor de la crisis.

      Pero a estos que lo preguntan, (algunos nos increpan y discuten lo que pensamos y decimos), no les he visto ninguna vez delante de los grandes bancos cuando se les designaban ayudas públicas por 217 mil millones de euros para sus problemas económicos privados, gritando: ¡Primero los españoles, luego la Banca!

          Ni tampoco delante de los que perdían su casa en los desahucios; ni cuando los “recortes” aplicados por nuestros últimos gobiernos en todos nuestros derechos laborales, sociales y económicos,  nos dejaban en cueros  ante la gran patronal.

 

          Tampoco ante los Juzgados exigiendo sentencias efectivas para los políticos corruptos, ni ante la institución de la Iglesia cuando recibe  sustanciosas subvenciones anuales de nuestro Estado que, en teoría, debería ser laico.

           Pero es que, además, no se trata de elegir. No hay que hacerlo. Aunque quieran engrosar las cifras añadiendo números a los ceros, este problema abarca solo a  un 5 por ciento de personas que podrían integrarse perfectamente sin que nadie lo notara.

          Ya nos intentaron intimidar con leyes sancionadoras a los que practicábamos la hospitalidad, para que negásemos el apoyo a los que se encuentran en “situación irregular”, pero no lo consiguieron porque  tenemos claro que nuestros principios no pueden ser criminalizados.

Foto: Antonio Ruíz.
           Sé que, tras tanto furor patrio, se esconde el miedo y por eso se habla de  avalanchas, de colapsos, de cifras astronómicas en ayudas, por cierto siempre menores que las que se han perdido en corrupción y en pelotazos particulares. Se trata de controlarnos mediante las cortinas de humo que dificultan nuestra percepción.

         Esa angustia no nos deja ver el horror de lo que está pasando en las fronteras, ¡en tantas!, ni las criminales políticas migratorias que se están llevando a cabo por nuestros dirigentes, ni cómo se destruyen desde fuera los conatos de democratización que en Oriente Medio y en  países africanos se han podido dar.  Nada nos molesta la venta de armas a países  en los que se atiza la hoguera para su empleo y a cuyas poblaciones civiles, víctimas de los conflictos resultantes, no  queremos atender después.
         Ese “primero los de aquí” no es algo que nos resulte beneficioso, creedme. Porque nuestra salida de la crisis no depende de que atendamos más o menos sirios, más o menos kurdos, eritreos o palestinos y subsaharianos (que por cierto, aunque tanto se habla del tema, en nuestro país no son atendidos todavía)… No, de verdad. Aunque no viniera ninguno, tu cuenta corriente no va a aumentar por ello, ni vas a tener un trabajo estable y seguro, ni tu mundo va a ser una maravillosa balsa de aceite, segura, próspera y feliz.

     Hay que mirar hacia otro lado, hacia otros responsables…
    Lo contrario solo nos individualiza, nos deteriora, nos hace más débiles y más cobarde. 
 
    

Foto: José Palazón.
 Los inmigrantes no son nuestros competidores ni abusarán de los servicios públicos, como nos hacen pensar. Nos los han quitado ya en gran medida y no precisamente han sido ellos. 
 
    No os creais lo que nos trasmite la televisión, dejad de pensar que las cuchillas en las fronteras son eficaces, y  que esto es cuestión de elección,  porque no lo es. Vacunarnos contra la xenofobia, es la única salida. 

          Y no se trata de "buenismo", es que hay que cumplir las leyes internacionales. 

            Tras la II Guerra Mundial, se definió jurídicamente el Estatuto del Refugiado para  encargarse de la protección
legal y de la búsqueda de soluciones para los afectados por las causas de migraciones. La Convención de 1951 definía al refugiado como  "la persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social o por sus opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad". Actualmente, nuestros gobiernos se saltan el artículo 33 devolviendo a cualquiera que se acerca a las vallas, pero así mismo, incumplen otras leyes internacionales en Ceuta y Melilla con el inhumano trato que practican.

       Estamos en otro momento  crucial de la historia donde se trata de seguir siendo o no personas, de seguir viviendo en un mundo que alguna vez puede mejorar… Por eso debemos dejar de sentir la “patria” como algo interiorizado en  nosotros. Es una construcción ficticia. Ser de un lugar, de un país, reconocerse como miembro de una comunidad, no debe significar cerrarnos tras muros vergonzosos. Dicen que somos de un paisaje, posiblemente sea así. Pero la "patria" que nos inculcan es excluyente y fanática, siempre cercana a las ideas fascistas.
       Fijaos bien en que quienes nos hablan siempre de la patria, son los que tan a menudo la venden al mejor postor.
 


domingo, 11 de septiembre de 2016

COMPAÑERO PRESIDENTE...


El río invierte el curso de su corriente.
El agua de las cascadas sube.
La gente empieza a caminar retrocediendo.
Los caballos caminan hacia atrás.
Los militares deshacen lo desfilado.
Las balas salen de las carnes.
Las balas entran en los cañones.
Los oficiales enfundan sus pistolas.
La corriente se devuelve por los cables.
La corriente penetra por los enchufes.
Los torturados dejan de agitarse.
Los torturados cierran sus bocas.
Los campos de concentración se vacían.
Aparecen los desaparecidos.
Los muertos salen de sus tumbas.
Los aviones vuelan hacia atrás
Los rockets suben hacia los aviones.
Allende dispara.
Las llamas se apagan.
Se saca el casco.
La Moneda se reconstituye íntegra.
Su cráneo se recompone.
Sale a un balcón.
Allende retrocede hasta Tomás Moro.
Los detenidos salen de espalda de los estadios.
11 de Septiembre.
Regresan aviones con refugiados.
  Chile es un país democrático.
Las fuerzas armadas respetan la constitución.
Los militares vuelven a sus cuarteles.
Renace Neruda.
Vuelve en una ambulancia a Isla Negra.
Le duele la próstata. Escribe.
Víctor Jara toca la guitarra. Canta.
Los discursos entran en las bocas.
El tirano abraza a Prat.
Desaparece. Prat revive.
Los cesantes son recontratados.
Los obreros desfilan cantando
¡Venceremos!
 
 
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Gonzalo Millán Arrate, (*Santiago de Chile. 1 de enero 1947-†id.14 de octubre 2006).
Poeta, académico, artista plástico y traductor.
Es considerado, por la crítica, como una de las figuras más connotadas de la denominada Generación del sesenta, en Chile,  cuyo representante más joven, fue justamente él.

      Le dedicó un hermoso poema a Salvador Allende cuando, el 11 de septiembre de 1973, las fuerzas armadas chilenas, financiadas por el gobierno estadounidense de Nixon y apoyados por la burguesía, bombardeaba el palacio de la moneda donde se encontraba el presidente elegido democráticamente por el pueblo.

    Varios paros patronales tuvo que tolerar el presidente en sus años de gobierno. Pero siempre tuvo algo en claro: él no iba a ser quien iba a dar pie al derramamiento de sangre. Y, fiel a sus principios y convicciones, estando en el momento más complicado de su gobierno, siguió adelante... hasta el final de su vida...
 
 
 
 
 

sábado, 3 de septiembre de 2016

¡QUE NUNCA FALTEN OBJETIVOS Y FUERZA!**

Foto: José Palazón.

 

Tu viaje no ha concluido.
No se han borrado los caminos de futuro
en el desierto sin flores de tu infancia.
 
Tu brújula no señala hacia la Meca.
¿Cuál es tu mapa del mundo?

Quizás buscas, sin saberlo,
el antiguo esplendor de tus ancestros,
cuando florecía en Al-Andalus
el universo de una civilización olvidada.

 
Abordarás un barco, corsario perseguido,

del que serás el invisible capitán

con fuerzas para no doblar la rodilla

ante un poder insolente y bárbaro.

 

Cruzarás,  para sentir tu propia altura

y dejar de ser un pájaro perdido
vagabundo de este mundo con fronteras.

¡Que nunca falten objetivos y fuerza!

 

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** Título que corresponde a las palabras escritas por José Palazón en esta foto.
 
 
Mariam, 3 de septiembre de 2016.