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sábado, 21 de abril de 2012

EL HUEVO DE LA SERPIENTE QUE NO QUEREMOS VER


       "Cualquiera puede ver el futuro, es como un huevo de serpiente.
 A través de la fina membrana se puede distinguir un reptil ya formado".
                                                                             ( Dr. Vergerus)




“El huevo de la serpiente” es una metáfora popularizada por una película de los años 70 sobre el  proceso que condujo a la destrucción de la democracia alemana y su paulatina sustitución por un régimen totalitario a partir  de 1920. Se  refiere a que cuando está en la etapa de gestación, la serpiente puede ser vista a través de la cáscara transparente del huevo. Y lo que se ve es un bichito insignificante y hasta simpático, que puede incluso inspirar compasión. Por eso, nadie se atreve a destruirlo impidiendo su nacimiento. Pero cuando sale del huevo y comienza a actuar, el proceso no para hasta que la destrucción es total. Y cuando por fin alguien quiere hacer algo al respecto, es demasiado tarde. 

         La historia nos demuestra que cuando las democracias comienzan a debilitarse, cuando las instituciones que la sostienen se desmoronan ante la mirada indiferente de la sociedad que se siente ajena al proceso, y se pierde la capacidad de distinguir entre lo grave y lo superficial, lo verdadero de lo falso, hay un solo resultado previsible: el triunfo de quienes aspiran al poder total , ya que quienes podían cambiar las cosas,  actuaron de forma tan débil que dejaron socavar los cimientos de los más sagrado para las personas.
              Hace tiempo que vengo diciendo que estamos en los tiempos en que la SERPIENTE  se está reproduciendo,  y me parece constatar que, ahora,  incluso está eclosionando.  Cada dia somos testigos de que está volviendo a ocurrir.  ¿No veis también como  se  afianza un régimen que a diario manifiesta con palabras y también con hechos su decisión de no someterse a ninguna Constitución, a ninguna legalidad?

       Yo, como Chomsky en 2010, "tengo la sensación de temor de que las nubes oscuras del fascismo crecen" aquí.          
 
        Gloria Benito, en la crítica a la película aludida, escribió  sobre  una imagen sugerente: se trata de un plano en blanco y negro tomado desde una perspectiva superior en  suave picado, de un grupo de personas que se mueven a cámara lenta inclinadas por un ligero balanceo, agobiadas por una cierta indolencia y un cansancio infinito:
       “Sugieren el agotamiento de una sociedad oprimida y anestesiada por el desánimo que les roba las fuerzas y la energía necesarias para levantar la cabeza y salir del grupo o empujarlo hacia delante, hacia cualquier objetivo. Esta sociedad sin rumbo ni esperanza sirve de marco en que se desarrolla la historia de unos personajes que parecen no poder escapar a un destino terrible, cuyo germen se gesta en los años 20 en el Berlín de la República de Weimar. “

       Según Bergman, en dicha película, ésta es la incipiente y destructora combinación de virus infecciosos que engendraron el nazismo: depresión económica y social, miedo generalizado, indiferencia ante la injusticia y fanático sueño de una sociedad y un hombre  perfectos. El director, a través de las palabras de Vergerus, explica el porqué del título de la película: "Cualquiera puede ver el futuro, es como un huevo de serpiente. A través de la fina membrana se puede distinguir un reptil ya formado".
 
        En la crítica, ella decía, y yo así lo pienso, que a la práctica sistemática de la represión en nombre de la defensa de la propiedad, al desprecio de las personas por su origen étnico o nacional, a la condena a muerte y a la práctica de la tortura por parte del Estado se le llama fascismo, pese a que en otros ámbitos no quieran reconocerlo o llamarle así. Los puristas se escandalizan, pero eso también pasó en la Alemania pre-nazi.

        Se dice que las sociedades piden facismo cuando empiezan a dejarse ganar por el miedo. Y dejarse ganar por el miedo es fácil, en estos días.No solo por las campañas de los medios de comunicación, sino porque todos estamos encantados con embarcarnos en la profecía del éxito posible y del consumo al alcance de la mano, y ya se sabe que la cara fea del éxito y de la capacidad de consumo es el horror a perderlos.

No hace mucho, Joseph Fontana, en una entrevista para Público.es,   argumentaba que "Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo" (19-11-2011).  En su obra  Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945 (que ha publicado en la editorial Pasado y Presente) su autor nos invita a esta preguntas:
 
          ¿Por qué los derechos de los trabajadores se han quedado en ascuas en los últimos cuatro años? ¿Qué ha pasado en los últimos 50 años en el mundo? ¿Dónde ha quedado el reparto equitativo o la cohesión social? ¿Es esta crisis económica un hecho aislado o es la consecuencia de una actitud voraz sin freno ni reglas? ¿Cómo han conquistado la soberanía los más ricos? 

          Ahondando en la idea del control social, aclara que "el fascismo surgió en momentos en que parecía que la capacidad del capitalismo para seguir manteniendo el orden social interno estaba fallando". Es decir, que aparece como una solución de urgencia ante el peligro de ruptura social. "Por decirlo de alguna manera: el New Deal de Roosevelt es una alternativa al fascismo". ¿El miedo al fascismo dejó campo libre al capitalismo? "Sí, pero las cosas que ha conseguido lo ha hecho pactando".

   Hablando de los movimientos, "plenamente justificados", de indignación mundial, avisa de que estos movimientos no deben enquistarse en el ruido de los antiguos antisistema, porque "generarán miedo en la misma población". "La única posibilidad de cambio en estos momentos está en ellos, sólo ellos pueden hacer que el sistema vuelva a negociar para permitir una situación un poco más justa, como la que hubo entre los años treinta y setenta, para volver al menos a unas condiciones civilizadas", explica convencido.

         Mientras dejamos pasar los días viendo como las circunstancias van cambiando y a cada momento nos despluman no solo de derechos adquiridos y de  situaciones de integración social, sino de lo más elemental de la persona humana, del derecho a vivir libre y dignamente, la mayoría de las serpientes se reproducen... Unas  poniendo huevos, aunque  algunas especies han desarrollado un método diferente. El cuerpo de la madre retiene los huevos hasta que las crías están totalmente formadas para vivir de una manera independiente.
  
           En algunos casos, un grupo entero alumbra crías totalmente formadas, como es el caso de este PP que nos gobierna.

           Pero en este sistema depredador en el que vivimos, hay incluso partidos que sin ser propiamente ofidios, prestan su calor en la incubación de los reptiles, colaborando  y facilitando su llegada a nuestra vida. La Historia les juzgará.




APORTACION DE JOSE ANTONIO sobre este texto, que por lo aclaratorio y la reflexión seria que realiza para colocarme en el lugar adecuado de la historia, agradezco infinitamente:

    Supongo que como historiador aficionado soy bastante malo pero como futurólogo mucho peor. No soy ningún experto en el proceloso tema del fascismo pero sí tengo una opinión formada con respecto a la vigencia del mismo y a su posibilidad de reaparición que paso a exponer.

Es sabido que el pleno desarrollo del fascismo solo se dio en dos países europeos: Italia y Alemania. En el primero durante poco más de 22 años (entre 1922 y 1945) y en el segundo durante un período menor , tan solo de 13 años (entre 1933 y 1945). En el resto de países occidentales (el militarismo japonés no se puede considerar propiamente como fascismo) los partidos fascistas fueron pequeños y su implicación en el poder poco más que la de meros peones del eje triunfante. En España, el partido fascista, la falange, nunca fue un partido de masas y algunos historiadores piensan que el franquismo fue una dictadura criminal y sangrienta pero no un  régimen propiamente fascista.  Se puede ver el fascismo en un sentido más general pero yo creo que un componente fundamental del mismo es su carácter de Partido/Régimen/Movimiento de masas y se puede hablar de fenómenos de fascistización ligados con diversos pronunciamientos o intervenciones de masas. Por ejemplo, ahora en Francia, más de seis millones de franceses acaban de votar a un partido de extrema derecha de tinte fascistoide: el Frente Nacional.

Pero: ¿existe un peligro de vuelta del fascismo al escenario europeo? Pienso que no. Puede haber cosas tan nocivas como esa o peores pero no esa exactamente. Y lo creo por una sencilla razón: porque las dinámicas de las masas han cambiado sustancialmente. Siguiendo a Maurizio Lazaratto y a Gabriel Tarde, podríamos hablar de la formación de públicos en torno a diferentes cuestiones y siguiendo a Paolo Virno podríamos hablar de la formación de multitudes “encanalladas” pero creo que se trata de algo demasiado efímero o “viscoso”. Pensemos en el caso del apoyo a Berlusconi. Cierto que millones de italianos se identificaban con el personaje,  le votaban, justificaban y alababan pero se trataba de un apoyo muy pasivo y cuando el “gran poder” ha prescindido de él, nadie ha movido un dedo. Pensemos en la Alemania de  1943, con el país arrasado por los bombardeos, ciudades enteras borradas del mapa y el apoyo del pueblo alemán seguía siendo férreo hacia el régimen nazi, incluso cuando el ejército rojo se acercaba a Berlín, los alemanes presentaron una batalla durísima. En Italia, Mussolini disfrutó de un apoyo enorme por parte de millones de personas durante muchos años. La situación actual no tiene nada que ver. El fascismo, en sentido estricto, tiene poco que hacer. Puede ayudar a entender lo que quiero decir el paradigma del paso de la sociedad disciplinaria a la sociedad de control. La primera sería la que corresponde a la época del fascismo (y buena parte del siglo XX) cuando la gente es sometida a una disciplina “externa”, a un sistema de coacciones y adoctrinamiento activo. La segunda corresponde a muestra era en la que el control ya no es disciplinario, externo, sino “interno”. La población está sometida a dispositivos muy sofisticados con una influencia enorme de los medios de comunicación consiguiendo que interiorice discursos (“no future”) y comportamientos ( de consumidor y espectador pasivos). Pero este mundo  “feliz” se acaba en virtud de imponderables como la crisis ecológica y energética y la misma crisis financiera. Lo que viene es algo mucho peor que el peligro de un nuevo fascismo. Es un horizonte apocalíptico. El triunfo del capitalismo de shock (Naomi Klein), los procesos de acumulación por desposesión (David Harvey), unidos a los efectos combinados de las crisis mencionadas, implican un nivel de barbarie que pone en peligro la existencia de la misma civilización. La cuestión no es, pues, si nos encaminamos a nuevas formas de fascismo, sino si podremos dejar atrás el capitalismo, si una civilización postcapitalista es posible en un plazo relativamente breve, digamos que dentro de nuestro siglo (porque en caso contrario, sería demasiado tarde) y como se puede llegar a ello: ¿mediante un socialismo del siglo XXI?, ¿a través del éxodo? Dejemos a un lado la bola de cristal y esperemos los acontecimientos (los cambios que desde el poder se van a propiciar en unos meses en China, la situación en el segundo mandato de Obama de las guerras ya perdidas por el poder militar occidental USA-OTAN, las nuevas jugadas en el tablero de ajedrez por parte de los países emergentes, el cambio de política en Europa o el derrumbe del euro) y mientras tanto, trabajemos por crear entornos más allá de la lógica destructiva del capitalismo, a nivel micro y macro, local y global, material y virtual . Una nueva civilización postcapitalista - que es la única posibilidad de supervivencia de nuestra especie -  que supere la prehistoria (=la barbarie) en la que vivimos.

José Antonio"

9 comentarios:

  1. Debemos luchar para impedir que los poderes que ya nos gobiernan se vuelvan cada vez más totalitarios como estamos viendo pero me alarma la indiferencia de la gente. Eso es lo que hay que combatir primero, pero como se hace? No quiero perder la esperanza aunque creo que cuando la gente se de cuenta será ya demasiado tarde... Espero que esta nueva sociedad con nuevas posibilidades tecnológicas i comunicativas nos de nuevas armas inesperadas por los totalitarios para defendernos i empezar a fraguar una sociedad más justa. Aunque la rebelión nos pille tarde...

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    1. Quizás es eso que dices lo que me ha motivado a escribir esto: la indiferencia ante todo lo que está pasando. No se si viene dada por el "sálvese quién pueda" individualista, o por cierta anestesia que viene de la comodidad de no creernos vulnerables a nada...Me indigna y me preocupa tanto conformismo, por eso pienso que estamos en malos tiempos para la esperanza... Aunque aún no la pierdo, y confio, como tú dices, en que de alguna manera comencemos a espabilar y fraguar una sociedad más justa... ¡No sabes cuanto lo deseo!

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  2. (I)

    Hola Toñi, soy Antonio. Leo esta entrada porque me la ha dicho Ana, aunque sé que debería de estar más pendiente jeje. Aquí va mi crítica, con ánimo de reconstrur, mejorar, y como dice Fontana superarse y no quedarse en eso, el ruído (¿la indignación?). Sé que esto no está escrito muy bien, pero es lo que tiene tener la cabeza en dos idiomas jejejeje...

    Durante mucho tiempo he oído una y otra vez lo "exclusivo" del fascismo. La "novedad" del periodo histórico que comienza en los años 20. Las extraordinarias circunstancias en las que apareció. La falta de racionalismo, incoherente. Lo diferente que resultaba de cualquier otro movimiento anterior. Los más radicales, ya apuntaban hacia los paralelismos, aquello de "los extremos se tocan", en "Nacional Socialismo" está la palabra "socialismo", los fascistas se identificaban con los trabajadores y demás sarta de tonterías de la estúpida burguesía intelectual que ha ejercido la hegemonía cultural en España desde la Transición. Esos que quieren dar lecciones de democracia al PCE (y ojo, que creo que se le pueden dar, y muchas).

    Yo soy historiador, o más bien, proyecto de ello. No lo digo como argumento de autoridad (lo cuál sería una soberana estupidez) sino para entender mi razonamiento. De la misma forma que el lechero piensa que todo el mundo gira alrededor de la leche, o el futbolista que todo gira alrededor del balón. Entre las principales características del fascismo se suelen citar las siguientes: la omnipresencia de un líder autócrata (generalísimo, duce, führer), el nacionalismo voraz, la presencia en la ideología de una “clase obrera nacional” (lo cual, entre otras cosas, revela una ausencia total de conocimiento de teoría económica del trabajo) y un militarismo voraz. Esa clase obrera, en todos esos Estados, estaba regida por sucedáneos de esos famosos sindicatos verticales, que no eran otra cosa que jerarquías corporativas para tener separada la clase obrera. Todos estos elementos, por sorprendente que parezca, no eran nuevos de los años 20. Estos aspectos tan innovadores del fascismo no eran, ni más ni menos, que los últimos latigazos de una ideología retrógrada, de un modo de producción caduco que ya no tenía ninguna posibilidad de supervivencia en Occidente.

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  3. (II)

    Resulta que además de historiador, soy marxista; de esto, sin proyecto definido: desde una perspectiva marxista, el fascismo no puede ser nada nuevo. Es, ni más ni menos, que un perro. Un perro del Capitalismo que, crecido demasiado, también intentó devastar a su amo. Un arma de las clases productoras, de los capitalistas, para destruir la auto-organización obrera de los años 20. Un arma, de la misma forma que fueron todos los Al Qaida, la rama islamista de la OLP, para acabar con la Unión Soviética. O (tachán, tachán), exactamente igual que ETA fue un perro del PNV (no olvidemos como los cachorros revoltosos de Sabino Arana salieron de un seminario) y sin embargo la burguesía española pudo devolver el golpe y aprovecharlo en su propio beneficio.

    A lo que voy, en definitiva, es que no creo que haya tal huevo de serpiente. Ellos dicen que es un huevo de serpiente. Ellos te dicen que dentro hay una criatura inofensiva. Eso es la hegemonía cultural; que te digan que hay una criaturita cuando ellos saben perfectamente q+ue están criando a un perro despiadado. Y, precisamente por eso, creo que es imposible que reaparezca el fascismo.

    Llevamos (y se lleva) muchos años con lo del huevo de serpiente. Los 50, los 60, los 70, los 80, los 90, los 2000... y ahora parece definitivo que sí. No existe tal huevo de serpiente porque, en definitiva, no es necesario. No es necesaria la serpiente cuando hay un lobo depredador con dientes afilados, neoliberalismo, que asesina todo lo que se mueve. Mientras pensemos que el malo “está por llegar”, que dicho huevo de serpiente está por eclosionar, nos olvidaremos que, el lobo capitalista, el lobo que dio de mamar a ese huevo de serpiente, nunca estuvo muerto. “Pedir que desaparezca el fascismo sin que desaparezca el capitalismo es como pedir una chuleta sin haber matado al cordero” decía Bertolt Brecht. Si la clase obrera se auto-organiza volverá a aparecer algo; pero no será fascismo, será algo totalmente nuevo. O no; o quizá sólo cambie el nombre. A lo mejor esa es la única diferencia entre los talibanes y los fascistas: por cierto, tan cínico resulta que los capitalistas quieran acabar con los talibanes como que quisieran acabar con el fascismo...

    Antes que la serpiente, preocupémonos por el lobo. La clase trabajadora tiene en sus manos, no sólo el futuro, si no el legado de sus padres.

    Bueno, sé que es un poco largo, y espero, pero bueno. Menos da una piedra, jejeje. Un abrazo!

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  4. ¡FE DE ERRATAS!

    "Un arma de las clases productoras, de los capitalistas, para destruir la auto-organización obrera de los años 20."

    Quería decir, "Un arma de las clases PROPIETARIAS"

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    1. Muchísimas gracias, Toñus, por esas reflexiones que me haces llegar. Lo bueno de los blogs son los comentarios, los que, desde una primera reflexión, podemos construir entre todos. Y creeme que lo que dices también me hará pensar y aprender. Muchas gracias, de verdad.

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  5. Muy bueno el artículo !!......mis felicitaciones

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  6. Increíblemente bien trazado el análisis de la realidad que nos ocupa.
    Personalmente si creo que vivimos el tiempo del huevo de la serpiente, aunque, como dices, en su versión 2.0, el ofidio es capaz de parir crías perfectamente formadas. Habrá que saber hacer frente a esa característica evolutiva.

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  7. Hola a todos.


    Me ha gustado mucho este magnífico artículo.


    Por favor, os agradecería leyeseis este post:

    http://shara2012.blogspot.co.uk/2014/02/nos-encaminamos-hacia-sociedades.html

    Saludos

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