Como vimos ayer, el 27 de octubre, según la tradición mexicana, fueron las almas de nuestras mascotas las primeras en visitarnos y, hoy. el calendario nos dice que el 28 de octubre se recibe a las almas de personas que murieron de forma repentina o trágica, en accidentes, hechos violentos o circunstancias inesperadas,
(conocidos popularmente como los "matados" o ánimas solas).
Significa que se recuerda a quienes partieron de manera intempestiva o sin tener la oportunidad de despedirse y se les quiere dar un espacio en la memoria.
Suelen considerarse espíritus desorientados debido a lo abrupto de su deceso.
Por esta razón, en la noche del 28 de octubre, las familias encienden velas y colocan elementos de protección y descanso en sus hogares para brindarles paz, luz y guiar su camino de vuelta.
Existe una iniciativa social para conmemorar el Día de las Muertas, una campaña de movimientos civiles nacida en México en 2018. Su objetivo es visibilizar y exigir justicia por las víctimas de feminicidio y violencia de género.
Con el lema
"#MejorVivasQueCatrinas" ,
quieren concientizar sobre las alarmantes cifras de violencia contra las mujeres en el país.
Otras organizaciones reivindican un dia propio para ellas, proponiendo el 24 de octubre o el 3 de noviembre para dedicarles un día, con lenguaje inclusivo, para llamar la atención sobre un hecho que las diferencia de otras muertes violentas: son asesinadas por su condición de mujer.
Para honrar a un familiar que murió de forma trágica, en un accidente o de otra forma, se prepara un espacio en la ofrenda con elementos personales y de recuerdo.
Sin que exista una regla obligatoria, se suelen incluir los siguientes elementos:
• Fotografía de la persona, colocada en un sitio visible.
• Veladoras o velas, como símbolo de luz para su camino de regreso.
• Flores, en especial cempasúchil; algunas familias agregan flores blancas como señal de respeto y memoria.
• Agua, para el descanso durante su visita simbólica.
• Sal, cruz de sal o ceniza, que en varias tradiciones se coloca como elemento de purificación y otorga serenidad.
• Comida y bebida que le gustaban, además de pan de muerto, fruta o dulces.
• Objetos significativos, como una prenda, una carta, música que disfrutaba o algún artículo relacionado con sus gustos.
• Una oración, unas palabras o un momento de silencio, de acuerdo con las creencias de la familia.
La ofrenda no tiene que centrarse en la manera en que ocurrió la muerte. Puede enfocarse en la vida de esa persona: lo que le gustaba, sus recuerdos y el vínculo que mantiene con su familia.
En las viviendas mexicanas, la preparación de las ofrendas se convierte en una actividad que reúne a distintas generaciones.
Las familias seleccionan fotografías, colocan y adornan los altares y, así, el altar deja de ser una simple decoración y se transforma en un lugar donde las historias familiares, los recuerdos y las costumbres se transmiten de una generación a otra.
Desde aquí, nuestro homenaje también a familiares, amigos y personas que partieron cuando no lo esperábamos y a los que queremos honrar haciendo memoria de ellos:
- Los perdidos en las cunetas de todo el país, victimas del odio.
- Los que decidieron suicidarse por no encontrar sentido a la vida, esperanza o consuelo.
- Por los que la muerte súbita les arrebató de sus seres queridos.
Por tantos y tantas que no tuvieron tiempo de despedirse, víctimas de accidentes (acaba de ocurrir la colision de dos trenes en nuestro país); de terremotos y otras catástrofes de la naturaleza y por tod@s a quienes cada persona quiera añadir en esta fecha.
¡Bienvenidas, animas!


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