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domingo, 29 de julio de 2012

ELEFANTE BLANCO


"La esperanza no vendrá de los mercados, ni aunque baje la prima de riesgo; tampoco de las administraciones, aunque dejen de recortar sus responsabilidades para con los más vulnerables. Mucho menos de los poderosos, sean estos políticos, banqueros, religiosos o empresarios. La esperanza surge de la sociedad civil, del tejido social solidario, de la ciudadanía que ayuda a rescatar lo esencial. Frente a la competencia, la cooperación; frente a la fascinación por el crecimiento, el desarrollo sostenible y la redistribución; frente al interés particular, la lógica del bien común; frente al desánimo y la alienación, la fiesta compartida y abierta".
  
    (Javier Baeza. Pregón de apertura de la  fiesta vallecana 2012)



 Ayer  vi por fin la película, ya que no pude asistir a su estreno en San Carlos Borromeo, mi casa.

El hospital más grande proyectado jamás en Sudamérica. 
Una mole de ladrillo abandonada en los años 30
antes de terminarla.

Eso es el elefante blanco del título de la nueva película
de Pablo Trapero.

En 1935,  la Liga Argentina contra la tuberculosis recibió 3 millones de pesos para levantar el hospital, más una subvención anual de 1 millón de pesos para mantenerlo.
Se iniciaron los trabajos en 1937, pero 2 años más tarde se abandona la construcción aduciendo falta de fondos. Ubicado en Mataderos, está levantado en el corazón de la Villa Oculta, como se la conoce desde que la dictadura militar construyó 2 muros para esconder la pobreza de su gente a los extranjeros que visitaban el país para ver el mundial de Futbol de 1978.

Perón retoma el subsidio que entrega de nuevo a la Liga , pero ésta, en 1965, devolvió el edificio al gobierno.

 Las Madres de Plaza de Mayo lo tomaron en 2005 para un gran centro cultural y de formación de oficios,  recuperándolo para el pueblo. Allí se llevaron a cabo iniciativas como la construcción de viviendas para los villeros, integrándose muchas mujeres en la obra; también un jardín maternal donde dejar a los hijos de las trabajadoras  y un comedor social. Hubo también un espacio para la comunicación a través de una radio. La gente, algunos pòr primera vez, se sienten orgullosos del trabajo que realizan, de ser legales, de no tener que robar para dar de comer a los hijos, de recuperar la dignidad.
 
Aquí situa Pablo Trapero la acción de su película. Un homenaje al Padre Múgica y a tantos curas villeros que  se erigen como generadores de alternativas a la delincuencia, al narcotráfico, a la pobreza y a la injusticia. Trabajar las causas, la prevención, además del consumo; abrazarse en el encuentro y tomar partido.
   
“Cuando la fe no basta para salvar vidas, hay que actuar”.

Es la historia, dice la crítica, de la amistad entre dos curas, asentados en una barriada de Buenos Aires, para seguir alli su labor social.Y la de Luciana: la trabajadora social que lucha codo a codo con ellos. Su trabajo les enfrentará a la jerarquía eclesiástica y a los poderes públicos, a la policía,  arriesgando sus vidas por defender su compromiso y lealtad hacia los más humildes vecinos del barrio.
El centro de la película es el compromiso que los curas y Luciana tienen con sus vecinos.  Dice el director: “El prójimo, es una persona que está al lado y que muchas veces no miramos.”

“Trapero, no creyente, se muestra interesado en el debate interior, entre la vocación y los deseos de los religiosos y voluntarios que trabajan en primera linea. En sus crisis de fe, en sus dudas y sus implicaciones. En la evolución de pensamiento y actos, como en aquella otra película, La Misión.
    Es  un   acercamiento a la realidad argentina (Villa Virgen),  una villa miseria, donde la droga, las mafias la muerte y la pobreza acampan a sus anchas, abandonadas por el gobierno, los poderes administrativos y la sociedad,  solo sostenida por la fe y la dedicación de unos religiosos y una trabajadora social.

 
Nos muestra conflictos de fe ante “la inminente muerte, la lentitud de la burocracia , ante la violencia, ante el amor, ante la culpa… " Hay un posicicionamiento, una toma de partido, una opción personal.Como diría el cura que inspira la película: "Pecar es negarse a amar. No hay pecado sexual: hay pecado contra el amor" (Múgica). 
La descripción de la vida de los curas en las villa miseria, su misión de acompañar y estar presentes en la vida ordinaria de una situación de intensa pobreza. La rehabilitación de chicos toxicómanos, la construcción de viviendas dignas, la mediación en conflictos de rivalidades… Atentos al sufrimiento de los más pobres, con la  denuncia de esa pobreza y la injusticia. La entrega hacia los más  débiles, la más alta solidaridad.

 Peio Sanchez, especialista en cine y teólogo, escribe:  "No deja de ser sorprendente y destacable que en esta hora se presente a un sacerdote como modelo de ética ."

 He visionado una entrevista al Padre Múgica donde deja muy clara su opción política.
Descendiente de vascos, hijo de un político de familia de la alta burguesía, tercero de 7 hermanos,  Su padre perteneció al partido Conservador, y fue concejal, diputado, intendente de Buenos Aires, además de otros cargos. Y en esa entrevista de televisión, él dice textualmente:

“PIENSO QUE LA PALABRA PATRON Y OPRESOR SIGNIFICAN LO MISMO. EN EL SISTEMA CAPITALISTA, EL SER EMPRESARIO O PATRON, NECESARIAMENTE, SUPONE LA CONDICIÓN DE OPRESOR, PORQUE  LA ESTRUCTURA DE LA EMPRESA CAPITALISTA SE BASA EN LA EXPLOTACION DEL HOMBRE POR EL HOMBRE. ASI ESE PATRON, SE LLAMA PERONISTA O SE LLAME CRISTIANO O LO QUE FUERE, EN LA MEDIDA EN QUE ME OPRIME, YO TENGO EL DEBER DE LUCHAR NO CONTRA EL , SINO POR MI LIBERACIÓN, TENGO QUE SACARLE EL PIE QUE EL ME PONE ENCIMA , NO POR ODIO HACIA EL,  SINO POR AMOR HACIA EL, PORQUE A EL LE HACE  MAL OPRIMIRME Y A MI ME HACE MAL QUE ME OPRIMA.”



Vive tiempos de golpes de estado, de cambios de gobierno,  de represiones indiscriminadas, y de creciente empobrecimiento de las clases humildes, donde “La sociedad va reventando las costuras.”

El último periodo de gobierno de Perón estuvo marcado por la violencia.  Y esa  ola violenta a que afectaba al país lo llevó a reflexionar sobre la violencia  institucionalizada y la violencia revolucionaria.  Pero aquellos años exigían definiciones. La agresión que ejercía la dictadura se tornaba más indecente a medida que su poder era cuestionado con más decisión por las organizaciones populares, que tampoco desistían de utilizar la violencia revolucionaria. Uno de los amigos más cercanos de Mugica, el padre Alberto Carbone, fue encarcelado tras la muerte del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu a manos de la organización peronista Montoneros.
La apasionada defensa de su amigo, su antigua cercanía con los fundadores de la mítica organización guerrillera y su actitud frente a la violencia popular que, al negarse a condenarla, la dictadura consideró "poco clara", provocaron también su encarcelamiento.
 En 1967, viajó, en nombre de monseñor Podestá, obispo de Avellaneda (en el Gran Buenos Aires), a Bolivia, para reclamar el cuerpo del Che Guevara e interesarse por la suerte de los prisioneros del ELN (Ejército de Liberación Nacional) detenidos tras la muerte del mítico guerriller.

 López Rega, personaje oscuro a quien se le atribuye la creación de la Tiple A, se encontraba al frente del Ministerio de Bienestar Social cuando Múgica es requerido por el presidente para entrar en dicho ministerio como asesor. Tras muchas vacilaciones y consultas, decide aceptar pensando que desde allí se podía hacer mucho más por la villa. Quería hacer llegar los numerosos recursos de que se disponía en el organismo a los mas necesitados. Pero Lopez Rega era el enemigo.

Renunció al cargo tras muchos enfrentamientos  y al no encontrar respuestas a las demandas villeras.
En la explicación que da públicamente a sus vecinos, dice: “Discrepando fundamentalmente  de la política del  Ministerio de Bienestar Social  en relación con las Villas, ya que les niega a los compañeros villeros toda participación creadora en la solución de sus problemas, renuncio a las funciones de asesor … y trabajaré como sacerdote desde el pueblo y junto al pueblo.”

Cuando colocaron una bomba en la puerta de la casa donde los padres vivian, con la manifiesta intención de asustarles, dijo: “Nada ni nadie me impedirán servir a Jesucristo luchando por  los pobres y su liberación.”

Dicen que sabía que iba a morir. A uno de sus hermanos le dijo que culparían a los Montoneros, pero que a él le iba a matar Lopez Rega.

 
El 11 de mayo de 1974, a eso de las 8 de la noche, tras la misa, sale con algunos colaboradores charlando tranquilamente. Un hombre se baja de un coche y le llama…
El se acerca, y es ametrallado. 14 orificios de bala le llevan al hospital donde muere.


¿Por quién doblan las campanas? Es la pregunta que se hizo Carlos Floria, uno de los más lúcidos analistas políticos, en el diario "El Cronista Comercial". Y respondió: "Tal vez el asesino fuese un mercenario, quizá un alienado ideológico. Quizá haya matado enviado por otros, autores intelectuales del hecho. Tal vez lo haya hecho en nombre de grandes palabras: la patria, el deber, la clase, el partido, la justicia o la libertad. No se sabe. No se sabe si lo sabremos. Pero en todo caso conviene estar en claro acerca de algo que se nos presenta junto a cada tragedia como la presente: que no existen apenas ejemplos en la historia de doctrinas que hayan predicado el empleo sistemático de la violencia, o de mentalidades que la hayan usado de manera también sistemática, de que UNA VEZ ALCANZADO EL PODER, NO HAYAN INSTAURADO UN RÉGIMEN DE TERROR".


          Siempre me he preguntado qué será eso de sentir "vocación", qué es eso de sentir  "la llamada"... Qué fuerza mueve a alguien a dejar de lado tantas cosas para dedicarse en cuerpo y alma al servicio de los demás. Cuál es la naturaleza que se oculta en el corazón de mis amigos curas...

Tengo la suerte de conocer a algunos de estos "villeros" que un día optaron por convivir con los más necesitados y compartir su suerte. A estos curas "Subversivos" o "rojos" o "rebeldes", a quienes lo que les importa es que Jesús se sigue desangrando en los parados, en los desahuciados de sus casas, en los que viven bajo la dependencia de la droga, el alcohol o el juego; en el Gallinero como en las favelas; en los mineros del norte y en los jornaleros del sur; en los que cruzan el Estrecho y en los torturados por la liberación; en los encerrados en los CIES y en los centros de menores que roban las infancias y la inocencia; esos que están luchando para que los niños hambrientos puedan comer, multiplicando los panes y los peces en el milagro diario de que vayan al cole con un desayuno; para que los presos reciban el calor humano de alguien que les considera persona; Esos que incluso perdonan a los que traicionan el amor...
Porque aquí siguen existiendo villas de emergencia, también hay explotadores y explotados, y cuando la negra presencia de tanta injusticia social se cierne gravemente sobre nuestras sociedades, su lucha incansable nos anima a los demás a seguir queriendo cambiar las cosas...

Porque también ahora, la sociedad está a punto de reventar  las costuras...

Ellos son "mis cazadores de utopías", esos que me recuerdan que "los López Rega" de turno no lograrán que se apague el fuego. 
Por eso, de las últimas frases destacadas de Carlos Múgica,  ésta me parece fundamental: “Ahora, más que nunca, tenemos que estar junto al pueblo”…. 

 
¿Cuándo lo entenderán así el Sr. Rouco y sus compañeros?


















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