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domingo, 24 de marzo de 2013

ESCRACHE...

No siempre lo legal es justo, y no siempre   lo justo es legal
                                                                 (Adolfo Perez Esquivel y otros)




      Mucho se está hablando estos días sobre una palabra repetida ya continuamente por los medios de comunicación y por cada tertuliano que se precie: “Escrache”, que parece ser un vocablo de origen argentino, y  cuyo concepto podríamos definir como los mismos argentinos definen: una "denuncia popular en contra de personas acusadas de violaciones a los derechos humanos o de corrupción, que se realiza mediante actos tales como sentadas, cánticos o pintadas, frente a su domicilio particular o en lugares públicos”.

        Dice la Wikipedia que la palabra fue utilizada desde 1995 por la agrupación de derechos humanos HIJOS, en la época en que procesados por delitos cometidos durante el Proceso de Reorganización Nacional habían sido puestos en libertad por el indulto concedido por Carlos Menem para denominar las manifestaciones realizadas en las inmediaciones del lugar donde vivía, y mediante cánticos,  música, pintadas, representaciones teatrales, se avisaba a la población vecina que vivían en la cercanía de un criminal. 

          Y la fama española que acaba de llegar a esta palabra se debe a que miembros de 'Stop Desahucios'  han comenzado esta semana una campaña para intensificar  la comunicación con los políticos, llevándoles cartas de los afectados por dichos desahucios.

       Algunos de estos políticos dicen que las protestas ante las casas privadas es una coacción. Tienen miedo de que esta conducta se generalice, y dicen que lo hagan contra los responsables de las entidades bancarias. Entre ellos se han solidarizado, no comparten esta forma de manifestación, y aseguran que no es legal.


      Pero ¿Es que nosotros, los ciudadanos, tenemos REALMENTE forma de hablar con los diputados y que nos escuchen serenamente?


          Recuerdo que hace ya tiempo, se popularizó una figura denominada “el cobrador del frac”, que seguía y se presentaba en el trabajo y en las casas de los “deudores” sin ningún escrúpulo. Y entonces nadie se echaba las manos a la cabeza. ¿Quizás porque eran empresas privadas quienes enviaban a estos “acosadores”? Porque digo yo, que también tendrían hijos, familia, amigos, vecinos, igualmente que el sr. Pons, y sentiría vergüenza por este “modo de presión.”

       Sí, sí… Ya se que una cosa es ser “deudor de a pie de calle”, del vulgo mismo, y otra muy distinta es pertenecer a la casta política… Que no tiene nada que ver. Pero ¿quién es responsable de la legislación que se nos aplica favoreciendo la rapiña con que  están actuando los bancos sobre nosotros y nuestras casas y ahorros?

       Que conste que no defiendo el "escroche” como forma válida, que aún ando reflexionando sobre ello, porque hay mucho que matizar, no creo que en este caso, haya acoso por parte de manifestantes, y me surgen preguntas y dudas, como por ejemplo:

        -¿Por qué el que unos miembros de la sociedad más angustiada y más apeada de los derechos constitucionales protesten en las cercanías de los hábitats de los políticos, que son sus representantes legales, no lo olvidemos, es tan grave y cuando las mismas instituciones políticas, judiciales, económicas, envían a las fuerzas de seguridad y a todos los efectivos antidisturbios a la puerta de una casa para “ayudar” a echar a la calle a las familias, no se considera que se produce “escrache”?

        -¿Por qué es más grave que los hijos del señor Pons o del señor Gallardón se enteren de lo que dicen de sus padres que el que los hijos de mi vecina se enteren de que su madre no pagó al Banco, porque no tenía trabajo, porque lo poco que tenía se lo había gastado en mantenerles y porque su padre les había abandonado hace tiempo?

         -¿Qué hijos estarán en mayor riesgo de estigmatización y de desolación?

      ¡Ojo con todo esto! Que si seguimos sin reflexionar y avanzar, acabarán imponiéndonos un  manifestódromo para ir a gritar cuando queramos, y nososros acabaremos aceptando el ir a ese lugar a hacerlo.

       Mi amigo el abogado Javier Rubio, miembro de la plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en una entrevista que le hicieron en la sexta uno de estos días, sostiene que el objetivo de esta medida es trasladar a los políticos la realidad que están viviendo miles de ciudadanos. "Es una campaña explicativa e informativa de afectado a diputado", dice.

      Y añade: "Pedimos que se haga justicia y que se repare el daño que han causado". 
Rubio denuncia que la información que ha dado Pons es "manifiestamente falsa". Reconoce que la campaña puede causar ciertas molestias, y señala que "están siendo muy escrupulosos con el tema de las familias de los diputados". E  insiste: "A los políticos hay que pedirles responsabilidades".

Creo que seguiré reflexionando sobre el tema, pero para acabar,  os dejo un artículo  de Guillem Martínez y obtener más puntos de vista.


‘Escrache’ como derecho donde no lo hay

¿Es el escrache un ejercicio de coacción? Respuesta: sí, absolutamente. Lo que indica que la pregunta es otra: ¿la coacción ciudadana es un derecho? Para el Gobierno, que ayer mismo advirtió que el escrache no está contemplado en el derecho de manifestación, no lo es. Para el tipo que firma estas líneas, lo es. O, al menos, es de la opinión de que, ante la coacción financiera, debería de haber algún tipo de derecho. Lo que, a su vez, puede orientar hacia la posibilidad de que la pregunta del millón sea otra: ¿qué derechos le queda a la sociedad frente a la coacción que recibe?

Porque la coacción es llamativa. La democracia, esa cosa que solo fue posible en el Estado, se ha deslocalizado hacia otras instancias no estatales ni democráticas. Los Gobiernos carecen de programas. O son irrelevantes, pues las políticas les son indicadas desde otros organismos —BCE, FMI, BCE—, no democráticos. El caso Bárcenas, incluso, ofrece la sospecha de que las políticas, además, sean incentivadas, previo pago, por empresas. El Bienestar, la forma de democracia en Europa, está desapareciendo. Recortes y contrarreformas como la educativa, la sanitaria, la financiera, o la laboral, suponen, por sí mismos, esa desaparición y una coacción social radical. Todo esto ilustra una crisis de representatividad. Amplia. Europea. Que en el sur es dramática. En España resulta casi imposible hablar —entendiendo hablar como un intercambio— con la clase política que, en su gran mayoría, vive en otra cultura —varias generaciones la llamamos Cultura de la Transición—, cuyos marcos, inamovibles y delimitados hace décadas, solo permiten ver las tensiones de la realidad que hayan sido señaladas como tales por los Gobiernos.

No, el escrache no es una manera de hablar con diputados. Para ello sería necesario un cambio de cultura en el diputado que, por cierto, haría innecesario el escrache. Es una manera de coacción democrática. Las hay. Son antiguas y modularon, en su día, el nacimiento de los derechos sociales: huelga, la protesta, la manifestación. La sociedad empieza a saber mucho de coacción. Y puede discernir entre la coacción posdemocrática —la reducción de derechos que sufre—, y las formas de coacción que utiliza en su defensa. El pensador francés Pierre Rosanvallon habla un poco de ello cuando, al tratar del futuro de una democracia en crisis, dibuja un quinto poder, consistente en la ciudadanía en la calle, modulándola. Quizás eso —la posdemocracia y la ciudadanía en la calle—, es lo que está pasando.



2 comentarios:

  1. Tampoco tengo claro còmo hacer. Lo que si veo es que hay que "afear" la conducta irresponsable de los individuos, sean estos politicos, banqueros... O cualquier personaje publico. Lo que no vale es ocultarse en el cargo para evadir las responsabilidades personales

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  2. A través del correo, Javier Rubio me hace llegar el siguiente comentario:

    Javier Rubio
    Hola Toñi, no sabía que tenías un blog, intentaré seguirlo siempre que pueda. Es muy oportuno y necesario el espacio de la reflexión, la serenidad y el debate, ¿acaso no tenemos que cuestionarnos nosotros mismos los pasos que vamos dando? ¿supervisión? A mí me parece que estamos en nuestro derecho y es nuestra obligación mantener la duda y la pregunta constante como método de trabajo. Espero verte pronto por Rivas o cualquier sitio y comentamos el momento actual, a nivel general y a nivel local, ya sabes. Te mando un beso fuerte, Javier.

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