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lunes, 13 de enero de 2014

MI NOMBRE ES YORO.





      "Mi padre me dijo que en España siempre me mostrara con respeto a los que están conmigo y agradecido. Siempre hay que agradecer".

                                                                                 (Yoro, mi hijo)  


              Entre los valores  que más estimo en la vida, están la salud, la amistad, la lealtad y el agradecimiento a las enseñanzas de  los antecesores, porque de ellos he aprendido mucho de lo que sé. Otras cosas, tan importantes o más, me las han enseñado personas que forman parte de mi vida y de mi familia, a pesar de su juventud y de su azarosa existencia. Por eso, quiero dejaros una nueva carta de uno de estos jóvenes, que forma parte de mí,  que acaba de cumplir años y nos ha regalado lo mejor de sí mismo:



          "Me llamo Yoro y en mi nombre y en el de toda mi familia, os quiero agradecer desde lo más profundo de mi corazón, todo el apoyo que me brindáis en este difícil y duro momento que nos toca vivir actualmente.

        Estoy y estaré eternamente agradecido a todos los que me ayudáis, a los que me habláis con palabras de aliento, lo que para mí ha sido tan positivo y me ha ayudado tanto a salir adelante y a vivir un año 2013 tan emocionante.

         Hoy os quiero dar las gracias  por lo mucho que me habéis dado y os voy a contar una cosa, un detalle en el que me he ido fijando y que es muy significativo. Veréis:
 

     Ya van muchos números 4 en los que he vivido grandes emociones.
 
     Por ejemplo, el 14 de febrero de 2009 entré en este país, algo tan emotivo que no podía creerlo. Un 24 de marzo me trajeron a Madrid, y no fui uno de los que devolvieron a sus países de origen, aunque yo, según la Administración, no era legal. Pero resulta que hay gente dispuesta a ser familia de cualquier ser humano, sea de donde sea, venga de donde venga, porque para ellos ningún ser humano es ilegal.

   
       Empezasteis junto a mí la lucha, y la más difícil es la lucha contra el miedo y para ganar la libertad. Y lo conseguimos.
 
       Pero la lucha siguió, ya que la vida es como una escalera hacia el cielo, los pasos cada vez son más difíciles, aunque lo importante es andarlos con éxito.
 
        Fue un 14 de junio cuando aprobé y saqué mi carnet de conducir.
 
 
       También un 14 de Septiembre, después de conseguir ser "legal", se produjo el regreso más esperado de mi vida, el regreso a mi país y poder ver  a mi familia libremente, de forma natural, y con la mejor sorpresa: poder ir con la familia que tengo aquí, en España.  Algo que no creí nunca posible, y que si lo ha sido, poder juntarnos bajo un techo y poder conocernos unos y otros, mi familia de allí y la de aquí, unirnos en un abrazo y en muchas miradas.
 
      Y hoy que celebro mis 24 añazos, en 2014 (veis cuantos 4 me acompañan), puedo decir que van ya muchos números 4 en los que estamos juntos, y espero seguir estando a vuestro lado, en lo difícil y en lo fácil, en las sonrisas y en las lágrimas, para toda la vida, porque quiero que mi vida sea como un plato combinado.  ¡Os quiero, pero de verdad! Es muy lindo contar  siempre con el cálido y masivo apoyo de tanta gente que está conmigo en este momento.
 
       Agradezco, como decía, desde mi corazón, y a todos, por ayudarme,. ¡Ojalá que la vida os retribuya el buen comportamiento que tenéis conmigo.
 
         También os quiero pedir perdón por haber tenido que tragar mis errores, pero además, no solo aceptarlos, sino corregirlos. Gracias por sacarme de la oscuridad y traerme  a la plena luz del día. Gracias por enseñarme el camino y las instrucciones que tengo que seguir para ir hacia mi destino.
 
          No tiene precio, no hay forma de pagarlo, ni tengo palabras y gestos para devolver la sublime obra que se presenta aquí, traer a una persona a casa, cuidarle y alimentarle, y sobre todo, protegerle.
 
           Sois lo mejor que me ha pasado, por eso
 
                       GRACIAS, INFINITAMENTE GRACIAS.
 
                                                                YORO.


 

 




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