Siguiendo con la tradición popular del Día de Muertos en México, el 29 de octubre se honra a las ánimas de las personas que fallecieron ahogadas y en accidentes relacionados con el agua.
Es un recordatorio de que el agua, fuente de vida, también guarda tristes historias
Yo quiero traer aquí hoy, a este altar simbólico de mis escritos, a los ahogados y ahogadas en las rutas migratorias.
En un contexto de fronteras cerradas y pocas opciones para las personas que tienen que migrar, las travesías marítimas figuran entre las rutas más letales.
El Mediterráneo se ha convertido en un cementerio y la ruta atlántica sigue siendo la más mortal.
También el Río Bravo nos muestra la gran crisis humanitaria que se vive entre Estados Unidos y México.
El río Bravo, llamado río Grande en la parte estadounidense, es el camino escogido por muchos migrantes que se aventuran en el agua buscando una nueva vida.
Y en él perecen...
¿Qué ponemos en el altar para las almas ahogadas?
-Agua limpia, que simboliza la vida y sacia la sed.
- Velas, flores de cempasúchil...
- Pan, frutas, alimentos que la persona disfrutaba en vida.
- Alguna fotografía y muestras de cariño y respeto.
La ofrenda del Día de Muertos es mucho más que un ritual , es el diálogo y la conexión entre mundos, una forma de mantener viva la memoria y reafirmar que el amor nunca se ahoga.
Nuestras sociedades parecen haber caído en el peligro de acostumbrarse a contar muertos y ver las cifras como simples estadísticas, no como vidas humanas en busca de las oportunidades que no tuvieron.
Honremos, hoy, la memoria de esas personas ahogadas.


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