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lunes, 26 de septiembre de 2011

CUENTO DEL NILO

    





           "Hace algun tiempo, en un lugar sobre las aguas de la vida del padre Nilo, bajo las estrellas y la luna que habia colocado la vigilante diosa Nut, alguien recibió un maravilloso regalo. Era una mujer de cierta edad, con un corazón que habia tenido heridas y que ahora se recomponía con lentitud.

Su vida fluía hacia el destino, procuraba hacer el bien a su paso, y habia llegado a un sitio que de pronto parecía sagrado. Dicen  que "un lugar nunca es sagrado por la elección del hombre, sino porque ha sido elegido por el cielo."

         Un enviado de Dios, El Grande, el Clemente, el Misericordioso, cogió su mano durante unos instantes, le habló con dulzura y rozó su piel para transmitirle de nuevo el aliento de la vida. Su corazón latió con el ritmo de la música, de los poemas de la diva susurrados dulcemente,  su edad se convirtió en alegre juventud, se sintió mujer de nuevo, y entonces vio pasar una estrella fugaz. A la siguiente noche, se repitio el milagro. Nut coloco otra vez las estrellas en su sitio, la Luna miraba de reojo y mandaba su luz sobre el agua y la arena, y un pequeño beso se poso sobre el cuello de la mujer. En ese momento, fue el tiempo el que paso fugazmente. Casi amanecia y las palabras seguian intercambiandose como caricias leves, y una ligera brisa enfriaba sus anhelos.

            Ella queria cubrirle con su pañuelo, darle calor y acercarse a el, pero tuvo miedo. ¿Y si a el le molestaba?  El no se lo pidio. ¿Y si ella se ofendia?

           Isis cerro los ojos. Habia hecho lo que habia podido. Habia creado los elementos pero a veces los humanos son torpes, no saben disfrutar de la vida que se crea cada dïa para ellos. Anuket y Sobek, bajo las aguas del Nilo, sonreian divertidos. El hombre y la mujer observaron que se acababa la noche y caminaron despacio hacia sus pequeñas camaras. Ella se sentia bien, solo apenada porque posiblemente nunca mas hubiera una noche parecida. ¿Seria posible que en toda la eternidad nunca volvieran a encontrarse aquellos dos seres, tan pequeños en el gran universo? Pero era consciente del regalo tan especial que habia recibido
y estaba agradecida a aquella persona que se lo habia entregado. Casi broto una lagrima de sus ojos al despedirse.  
 
                 Pero al menos alguien si estaba satisfecho. Osiris, el dios de la resurreccion, sabia que el corazon de ella ya no era de piedra." 

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