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lunes, 4 de febrero de 2013

ARBOL DE NAVIDAD EN PORTA NUOVA (TURIN)

                                         






La Justicia consiste en asegurar a cada cual la satisfacción de sus  necesidades: Aquello que cada persona precisa para vivir dignamente”.
                                                                                        
                                                                   (José luis Segovia Bernabé)
       

Turín, 7 de diciembre. Estación de Porta Nuova. Estamos cerca de la navidad, ese espacio de tiempo reservado   a la fantasía y a la magia en los países occidentales y occidentalizados.
         Al pasar, nos llama la atención el gran árbol colocado en un lado de la sala de entrada y nos acercarnos a verlo.
Los adornos que exhibe son cantidad de papelitos, notas y cartas, que cuelgan de sus ramas, en las que se expresan peticiones y deseos dirigidos al “caro Bebbo Natale:
“Un puesto de trabajo, poder dar de comer...
 y un techo para mi familia, y si es posible, un poco de salud…
Escucha mi ruego, que encuentre a través  del árbol un buen estado de economía, de política…”

Niños y jóvenes  pidiendo lo que más desean.  Y según voy leyendo y haciendo alguna foto, me digo: detrás de cada nota, habrá una historia… ¿qué podríamos conocer si hablásemos con los que han pasado por este árbol?

        ¿Niños que no piden cosas materiales, ni juguetes, ni chucherias, sino cubrir las necesidades básicas  para la superviviencia en esta vida?
       ¿Niños que se sienten responsables de su propia familia, afectados ya por el descalabro económico de su país, por el paro, por la factura sin pagar, por la luz cortada o el cierre de la fábrica y  el expediente de la empresa donde trabajaron sus padres?
¿Estamos cargando las responsabilidades adultas sobre los hombros de nuestros niños desde la infancia?
Hace unos años, los peques pedían en Navidad, y los mayores otorgábamos,  casi todo el muestrario que aparecía en los medios publicitarios destinados a los chiquillos equiparando  el saco de Papa Noel y el de los Reyes Magos  a un pozo sin fondo y haciendo gala de un consumismo desenfrenado.

 
Jose Manuel  Esteve,  que fue mi profesor en la Complu, ahora en la Universidad de Málaga,  recogía  en uno de sus  libros sobre la influencia de la publicidad en los niños, la siguiente carta:
“A SS.MM. Los Reyes Magos de Oriente.
         Mis queridos Reyes:Yo soy Iván Darío y quiero todo lo que hay en el Corte Inglés.
         Soy muy bueno”.
A su temprana edad, había extravíado el sentido de la medida.
Parece que hoy,  en lugar de llegar a un equilibrio, pasamos al extremo. Recuerdo algo que dijo una vez Martinez Reguera: “la política del capital está atribuyendo a simples chiquillos el protagonismo y la responsabilidad de ciertos conflictos cotidianos con enorme repercusión social.”
Los padres se ven acosados por el embargo de sus escasos bienes, de la casa incluso. Pierden el trabajo, y muchos,  también con ello pierden la autoestima, la salud mental… Y los hijos salen del ambiente normalizado y estable en el que necesitan crecer-
¿Por qué les hemos arrebatado ese mundo que dicen es esencial en la niñez? Hay tantos pequeños a los que en tantas partes del planeta se les roba la infancia, incluso la vida, víctimas de los intereses de quienes deberían protegerles, que no se como tenemos ”estómago” para admitirlo, para verlo a diario como quien oye llover, que me pasma las tragaderas que tenemos.  Y después, eso sí, nos quejamos de ellos, de niños y jóvenes por su forma de ser.

Nos olvidamos que nadie puede asumir límites sin haber tenido antes ciertas seguridades, si no se han creado vínculos de confianza  durante el desarrollo personal.
No se atiende a sus verdaderas necesidades, y no vemos que ese concepto de "necesidad", como explica tan claramente Josito, ayuda a discernir lo justo de lo injusto, y separa el buen Derecho del mal Derecho. Los deseos corresponden a los intereses, por supuesto, por eso las necesidades básicas humanas se han de proteger jurídicamente y deben estar cubiertas de antemano, para que podamos tener algunos intereses o deseos que no sean derechos humanos. Estos derechos son "inviolables, universales, inalienables, irrenunciables e imprescindibles".

Esbozo algunas de estas  ideas mientras voy dando vueltas alrededor del árbol navideño. Y ahora, en la distancia de los días, r
ecuerdo unas palabras del profesor Amotz Dafni:
 “Los árboles han sido sagrados para el hombre desde tiempos inmemoriales por su pujanza, su rectitud, su tenacidad ante las vicisitudes de  la naturaleza y su capacidad de renovación”.
  Parece que también existió una conexión especial entre la gente y los árboles, más allá de la gratitud por los beneficios que nos proporcionan. Por eso debe ser que por  todo el mundo se extiende la costumbre de los árboles de pedidos y deseos.


Miro las fotos que hice de las notas en Porta Nouva y se me encoge un poco el corazón…  Hay peticiones de muchos tipos y algunas incluso son graciosas, llenas de buen humor...

En alguna carta, quizás de alguien más mayor, se pedía conocer a una chica…  Dentro de la gracia que puede hacer, tal vez se escondiera también el deseo de consolar cierta soledad, de imaginar que en ese saco navideño de satisfacción de los deseos más íntimos, pueda esconderse también el amor, la compañía, la amistad, la pasión...
(Ahí estaba el teléfono, por si había que ayudar).


Volvimos de Turín, han pasado varias semanas y mientras escribo esto, recuerdo que me hablaron de la “Belfana”: la vagabunda que va de casa en casa, escrutando la cara de los niños dormidos y dejando obsequios a aquellos que le parecen bondadosos.

  Cuenta la  leyenda que cuando los Reyes Magos llevaban los presentes para  el Niño Jesús, se perdieron en el camino hacia Belén. Desorientados, pidieron ayuda a una anciana, la bruja Befana. Los Reyes le rogaron que los acompañe, pero Befana rechazó el ofrecimiento diciendo que tenía mucho trabajo en su casa. Poco después la Bruja se arrepintió de su decisión y salió a buscarlos, pero nunca los halló. Decidió entonces entregarle un dulce a cualquier niño que se encontrara con la esperanza de que fuese el Niño Jesús.

Por eso cada 6 de enero la Bruja Befana visita las casas de los niños montada en su escoba, para llenar los calcetines con regalos y caramelos si han sido buenos, o con carbón si se han portado mal.

Espero que ella también se haya hecho eco de los deseos expresados en aquel árbol.





1 comentario:

  1. Hola, buenas noches querida Toñi, ¿cómo se presenta el fin de semana? Espero que genial al igual que tu genial blog, por cierto, feliz año nuevo (con un poco de retraso jajaja).
    Tienes una página muy especial e interesante, te felicito por tu gran entrega. Me ha encantado; buen diseño, lenguaje legible, bien organizado y ameno. ¡En fin, qué más puedo decirte! Espero que sigas creciendo y que nunca abandones este espacio tan personal, recuerda que un blog es como un hijo recién nacido, crece y evoluciona con el paso del tiempo hasta convertirse en una persona de éxito y respetable, pero para ello hay que saber cuidarlo todos los días.
    Te sigo, así que seguiré visitándote siempre que tenga un tiempo libre para ver las restantes entradas y las nuevas que subas. Te deseo mucha suerte y espero que pronto subas un nuevo post para disfrutar de él.

    Si me lo permites, ahora me gustaría invitarte a mis dos blogs:
    a) !DIARIO DE UNA CHICA POSITIVA!: página de literatura personal desde un punto de vista optimista y siempre guardando alguna moraleja en mis relatos:
    http://insolitadimension.blogspot.com.es/
    b) TOMB RAIDER EVOLUTION: espacio dedicado a la franquicia de Lara Croft, todas las noticias actualizadas, las últimas horas:
    http://tombraidermania.blogspot.com.es/

    Un gran abrazo desde Málaga y gracias por compartir un trocito de ti.

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