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jueves, 31 de enero de 2013

LA INDECENCIA QUE NOS HUNDE.




        
               "Aunque por hipótesis la coexistencia de ricos y pobres no se debiese a la injusticia, el hecho  de esa coexistencia en sí misma expresa una monumental debacle y un fundamental fracaso de la familia humana."       
                                                                                       (Jon Sobrino)

 La indecencia que nos hunde.

Vamos por la vida muy deprisa. Tan rápido y sin fijarnos en lo que ocurre a nuestro alrededor, que cuando en un momento concreto nos paramos, en ocasiones, de repente, sentimos un enorme vértigo. Nos quedamos descolocados y buscando algo a lo que asirnos para superar el trance. Algo así me ha pasado hoy.
   Procuro pararme un rato cada día. Asumiendo el riesgo de marearme con la frenada. Por eso de enterarme qué ha pasado más allá de mi reducido universo.
He leído las noticias del día, de esa forma un tanto compulsiva que utilizamos cuando leemos en internet. Sera que procuramos resumir, como hacemos  a veces con nuestra vida.
Me he parado en la primera noticia. Trataba, de que un supuesto “chorizo” de estos a los que ya conocemos como si fuesen de la familia de tanto verlos en la tele y en la prensa, había “blanqueado” gracias a la benevolencia del gobierno que nos desgobierna, algo así como 11 millones de euros de los de la Merkel. Es un tal Bárcenas, seguro que os suena. Si hombre ¿no le has visto? Ese tipo bien plantado con pinta de pisar fuerte, y patillas a lo Curro Jiménez, solo que del color de las que lucía Copito de Nieve.
No me ha sorprendido que le acusen de habérselo llevado muerto, sin nocturnidad ni alevosía. Parece que lo sabían hace tiempo. Ya se me pasó hace mucho ese “¿has visto lo que ha pasado?”. No, ya se siente uno como si supiese el resultado del partido del domingo desde el lunes anterior. Lo que me ha llamado la atención han sido una serie de detalles que me han producido un cierto malestar en el mollero.
Lo primero,  el que me he descubierto como aun más ignorante (es verdad que trabajar me ocupa mucho tiempo, pero eso no lo justifica). Si. Me he visto como un inculto de armas tomar. Según el ministro del ramo, hay 29.065  de españolitos y 618 sociedades que saben como llevarse dinero a otro país sin que nos enteremos el ministro de hacienda y yo. No es que uno tenga dinero que le sobre cuando llega a final de mes. Pero echo la Loto de vez en cuando, y ¿quién me dice que…? Hay que estar bien informado de como hacer estas cosas ¿verdad?. Lo  debería explicar Punset en alguno de sus programas.
Claro, como  antes lo de la evasión de capitales era un  delito, uno no piensa en ello y fíjate que por lo visto ha dejado de serlo. Tanto parece que se ha despenalizado, que incluso premian a los que lo vuelvan a traer a este lado de los Pirineos. Según me dicen la frase mas popular en el ministerio de hacienda desde que lo dirige un tal Montoro es “pelillos a la mar”. 


A esta primera reflexión, le ha seguido otra, no tanto de culpa como de perplejidad y tengo que confesar que también de cabreo (perdone la expresión señor ministro, ya sabe como nos las gastamos la chusma con el lenguaje). Asombrado, porque me dice el ministro que solo sería delito lo que ha hecho el señor de las patillas a lo gorila albino, si el dinero que emigro a Suiza (como mi tío en los 50), y que ha regresado todo contento y crecido, hubiese sido fruto de un acto delictivo. Vamos a ver. ¿Me esta diciendo, que si el dinero de este individuo no procede de algo “feo”? (que vete tu a saber después de esto que considera usted “feo”), ¿no pasa nada?. Y esto va y lo suelta, mientras seis millones de trabajadores se quedan en paro, mientras por una letra de 500 euros hay familias enteras que se quedan en la calle, mientras la gente hace cola en los comedores sociales para poder sobrevivir, mientras la pobreza en nuestro país alcanza al 25% de la población y mientras hay mas de un millón y medio de niños que pasan hambre. Además y sin ningún pudor, nos quiere hacer ver que es por el bien de todos. Señor ministro a eso se le llamaba indecencia y a los que lo permiten y lo dicen, indecentes.
Triste, indignado y cabreado (perdonen, ya saben, la chusma), me asalta la vergüenza. La vergüenza de ir tan deprisa por la vida que pierde uno las referencias. Esas señales importantes que nos enseñaron la buena gente. Me refiero a distinguir “al vuelo “, entre otras cosa,  lo decente, de lo indecente. Con pena pienso, que si nos pidiesen que diferenciásemos y explicásemos el significado de ambos términos, más de uno tendría dificultades. Todo se nos presenta tan banalizado, tan trivial, que lo terminamos viendo como algo común. Sin importancia suficiente como para prestarle atención. Lo justo, lo indecente, lo limpio, lo inmundo, los que luchan por ser dignos y los indecentes, nos son presentados como iguales como figuras indistintas. No lo son, por mucho que quieran hacérnoslo creer, no lo son.

        La próxima vez que alguien me diga que la familia que pidió un crédito avalado con el salario fruto de su trabajo diario, para ejercer su derecho a tener una vivienda digna para sus hijos y que cuando se han quedado en paro les han dejado en la calle... 
Lo dicho, al próximo que me diga que ya sabían dónde se mentían, le doy dos hostias. 


P.D. Perdone señor ministro, ya sabe, la chusma…. 

                                                     (Alfonso Herrera)


 
 Gracias, querido amigo, por esta reflexión que me haces llegar y que tanto me dice...





 


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