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martes, 7 de febrero de 2017

BAILAR, COMO FILOSOFIA HACIA LA COMPASIÓN.


   "Si en el bailarín habita el espíritu consagrado, todas las formas de danza pueden ser canales para el mensaje de su espiritualidad, porque hay una influencia que pasa a través de la Belleza, que puede cambiar el mundo llevándolo desde la tosquedad, la vulgaridad, la crueldad... a la observancia de los más elevados ideales de cultura y compasión".

                                                                       Rukmini Devi Arundale.


    La danza hindú surge hacia el año 400 a.C. como una forma de adoración a sus deidades  indias y solo podían realizarla personas de la casta más alta en los templos sagrados.

       Hoy en día estas danzas son públicas, es decir, cualquier persona puede aprender y bailar por amor al arte y no para adorar o incorporarse a este sistema de creencias, como dice Descutner.

     
     Es muy variada y combina movimiento, gestos, cantos, música y costumbre. En el baile se narran historias que se basan en la religión hindu y la mitología. 

       En el transcurso de la historia ha influenciado a varias culturas del este de Asia y ha adquirido reconocimiento mundial como uno de los bailes folklóricos más exquisitos, influyendo en bailes como el flamenco , el jazz y la danza contemporánea.
 
     Como en casi todas las culturas del mundo, el hinduismo ha tenido el instinto de la danza para representar y manifestar su alegría, goce y la admiración por el impactante universo.

      La idea es que cuando la danza evoluciona de lo físico, se convierte en “arte para el deleite de todas las almas”. Para ellos todas las formas de arte tienen un origen sagrado, por ello la música y la danza son las formas más comunes de expresión sagrada o conocimiento del interior del alma.
      Para el pueblo indio el baile  significa expresar la belleza interior que se encuentra en el hombre, por ello tiene una profunda conexión con la religión.

     Su base se encuentra en utilizar al máximo el cuerpo, la mente y las emociones como medios de comunicación, la expresión de la danza puede considerarse quizás, una de las formas de arte más desarrolladas en India.
     La danza clásica es considerada un “arte sagrado” el cual ha sido cuidado y preservado en dicho país más de 2.000 años. En la antigua India, pudo quizás haber sido mencionado como “Arte de los Templos”, no porque fuera necesariamente parte de los mismos, sino porque su principal aspiración siempre fue la perfección de la identificación espiritual. Se basaba en el simbolismo espiritual de la existencia de Dios como “el artista supremo” (Kalabhumi).

      Se concibe como ofrenda sagrada a los dioses.

      Hay varias danzas tradicionales, que a pesar de ser distintas unas de otras, tienen una unidad fundamental en cuanto a los patrones básicos de movimiento y expresión. 

      El término nâtya -traducido en forma simplificada como “danza”- tiene un significado más amplio que el que representa la palabra en occidente, ya que incluye canto, música, teatro y otras disciplinas, y se considera una sutil síntesis entre filosofía, música, escultura y literatura.

      Estas  danzas tradicionales están incluidas  en el "Nâtya-shâstra", un Tratado artístico que se atribuye al  rishi Bhârata escrito alrededor del año 400 a.C. donde se describen las convenciones del teatro, el drama, la poesía, el canto y la música. Incluye reglas sobre temas tan diversos como los edificios deales para interpretar estas artes, las reglas de prosodia y dicción, los tipos de personaje, la forma de representar los sentimientos, y los movimientos de cada miembro. Se describen en detalle 67 mudrâ (posiciones de las manos) y 36 movimientos de ojos.

      Odissi es otra danza clásica descripta en el "Nâtya-shâstra"; con más de 2.000 años de tradición, que reconoce orígenes en Orissa, dentro del esquema de culto a Jagannātha.
        Es heredera de los bailes de los devadâsî  del templo de Puri, y al estar prohibida durante la ocupación inglesa, buena parte de la tradición se perdió, aunque los coreógrafos la han paulatinamente recuperado gracias a manuscritos históricos e imágenes de los templos.
        En la técnica de esta danza el cuerpo del intérprete se subdivide en tres partes: la cabeza, el busto y las extremidades. Los movimientos y las expresiones están dirigidos a describir y representar fuertes emociones.
        El baile se acompaña de un recital de poesía cuyo tema es el amor entre Krishna y Radha.

      La danza clásica atravesó un período sombrío que se acentuó a comienzos del siglo XX y estuvo a punto de desaparecer debido al desprestigio que la dominación extranjera imprimía sobre las “tradiciones culturales autóctonas”, logrando que los mismos indios comenzaran a perder interés en dicho arte.

      En los años treinta, la danza clásica comienza a revivir y cobrar brillo gracias a los pioneros esfuerzos de E. Krishna Iyer, Rukmini Devi Arundale, Vallathol, Madame Menaka, Uday Shankar (hermano del prestigioso sitarista Ravi Shankar) y Rabindranath Tagore entre otros, quienes trabajaron en pos de recuperar la importancia de la tradición no sólo en el campo de la danza, sino también sobre las artes en general, creando escuelas y centros de formación en distintas ciudades de India, de entre los cuales cabe destacar a Kalakshetra, escuela fundada por Rukmini Devi en el año 1936.

       En la actualidad, es una de las formas artísticas que goza de más popularidad en toda la India, convirtiéndose en una de las principales atracciones que esta maravillosa cultura tiene para ofrecer al mundo” (Kalabhumi).



El hinduismo adora a una deidad, un ser supremo en el que toda la religión se basa y en el que sus seguidores creemos para guiarnos y ayudarnos durante nuestra estancia en la tierra. Tal vez cada religión tenga deidades diferentes, pero sin importar de quien se hable todas las religiones comparten su adoración y concuerdan en el poder que este tiene sobre sus seguidores. 

        Por otro lado comparten ritos, ceremonias, creencias específicas y  la unión de la sociedad en busca de un bien común y de apoyo mutuo para seguir adelante en la vida.

     Tal vez una de las mayores diferencias entre el hinduismo y otras religiones, es que en el hinduismo el arte juega un papel muy importante en las ceremonias y ritos, como la danza hindú donde las personas bailan para reflejar su felicidad interior y de conocimiento de su interior, mientras que otras religiones no tienen danzas o bailes específicos, sino que utilizan canciones y letras representativas para expresar los sentimientos e ideas que desean transmitir.
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Fotos de Anjali Proyect, donde mi hija y sus compañeros nos deleitaron con danza y música ancestral...



 
 
 

 
 
 
 
 


 



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