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jueves, 23 de marzo de 2017

TIERRA, PLANETA, AGUA...



          "Si sabemos escuchar,  si aprendemos su lenguaje, el agua nos revelará el misterio de los seres y de las cosas".
                                                                                 (Ives Theriault)

       En cualquier época en que pensemos,  en cualquier lugar del mundo que señalemos, la persona y el agua están íntimamente unidas, no solo como parte integral del líquido vital de nuestros cuerpos, sino, además, como fuerza indispensable para la vida y la supervivencia.

      La historia de la humanidad está marcada por la búsqueda y preocupación por el agua, en todas las culturas y climas, pues su carencia o acceso limitado es causa de enfermedades, conflictos, pobreza y muerte, y repercute en nuestro bienestar.

      La utilización del agua y de los servicios vinculados a ella, deben satisfacer las necesidades de cada uno de nosotros, por pobre que se sea.

      Por tanto, es un derecho de todos, otro de los derechos humanos más importantes para nuestra dignidad que se sigue vulnerando, aunque todos los meses de marzo se celebre su día mundial.

      Ya no podemos confiar en la diosa lluvia, hay que abandonar la idea de la abundancia  de este líquido y ser conscientes  de que los recursos naturales se agotan.Los ancestros nos enseñaron que había lugares sagrados donde el agua era el elemento mágico, vital, lleno de energía vivificadora.

      El término "lugar sagrado" no está ligado solo al sentido religioso, sino a aquellos con un especial significado simbólico, espiritual, conmemorativo o de meditación, porque es capaz de dar forma y transformar nuestro planeta Tierra, de fertilizarlo, de apagar la sed de desiertos infinitos y al mismo tiempo, cuando se ausenta, hace peligrar el equilibrio de los ecosistemas.

Foto de José Palazón.
        Muchos países ven morir a sus niños a edad temprana por enfermedades derivadas de la falta de agua potable y de saneamientos adecuados a la higiene, disminuyendo la calidad de vida de quienes sobreviven.
 
      Su escasez, la pobreza que genera y las tradiciones implican que las mujeres, ya sean adultas  o jóvenes, tengan la tarea de transportar el agua desde los pozos o fuentes hasta sus hogares. Este hecho impide demasiado a menudo el acceso de las niñas a la educación, porque no se puede asistir a la escuela o al taller cuando esta labor ocupa gran parte del día.

      Cuando se habla en foros internacionales del problema mundial del agua, se dice que para el año 2025 la demanda de ésta será un 56 % mayor que el suministro, lo que creará conflictos entre regiones, comunidades e incluso naciones.

      El agua ha pasado a ser objeto político y de negocio económico, privatizada en algunos lugares, sujeta a las condiciones del mercado.

      Hay una urgente necesidad de una nueva cultura que nos haga comprender los privilegios que tenemos los que disponemos de ella y que es un recurso finito, vulnerable y esencial.  Un bien público, que debe gestionarse de manera justa y equitativa.

        Decía Jacques Cousteau que "el agua de mar de mis células reacciona recordándome que soy mar".

      ¿Algún día, nosotros, los humanos,  consideraremos a la naturaleza como poseedora de valores que deben estar siempre por encima de los intereses económicos?
 
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Siempre adoré la canción brasileña de Guilherme Arantes:
 
(Versión española):
 
Agua que nace en la fuente serena del mundo
surgiendo en la profundidad.
 Agua del río inocente, que pasa y se vierte,
se funde en la entraña del mar.
 Aguas oscuras del río
que llevan la fertilidad o el dolor,
aguas que bañan aldeas
y matan la sed de la población.

 Aguas que caen de las piedras.
cascadas que truenan, feroz vendaval,
y luego duermen tranquilas
al fondo de un lago
al fondo de un lago...

Agua de los manantiales,
origen del agua
con su misteriosa canción;
agua que el sol evapora, bendita la hora
serán nubes de algodón;
gotas de agua de lluvia
alegre arco iris en la plantación,
gotas de agua de lluvia
son lágrimas tristes en la inundación.

Aguas que mueven molinos
son las mismas aguas que pueden matar,
y siempre vuelven humildes
al fondo de la tierra
al fondo de la tierra...

 Tierra, planeta, agua...
 



Las pinturas pertenecen a  Oresegun Olumide,
(pintor  nigeriano)

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