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domingo, 30 de julio de 2017

LA BALADA DE ARNAUD.
























Arnaud era negro y en sus ojos ardía el sol Poniente…



Llegué al fin,
para dejar ir las flores que conservaba entre mis dedos

en tu memoria.
Para decirte esas palabras que nunca escuchaste

y  poder pronunciar, ante esta cruel valla,

tu nombre tan querido.

Para buscar las huellas de tus pies

que iban a la derrota.

¿Quién conoce las veces que te extraviaste

en el camino,

las que tuviste hambre y sed,

las que pensaste sucumbir bajo tormentas de arena?


Tenías el alma del león, de guerrero y de padre.

No quisiste que tu pequeña estuviese desnuda,
Ni que la olla permaneciese vacía o llena de cenizas.

 No quisiste que la niña columpiase el hambre entre sus manos.

Por eso, imagino que en tu último aliento, pensaste en  ella,

tan hermosa como toda mujer de la sabana,

pequeña aún para tanta desdicha.

¿Recordará la niña una canción africana para ti?
¿Alguien le acunó con nanas alguna vez?

 Quizás, incluso, al caer, oíste los tambores

y vibraron las entrañas de la tierra

al sentir los pies de los que bailan.

 ¿Sonó la canción africana,
o el negro apaleado ya no pudo escucharla?


Ponen mastines a olfatear los caminos
y las aves de rapiña sobrevuelan al acecho.
Nunca llegaste a la tierra prometida,
y ahora miro estos hierros de la Fortaleza,
la capa-coraza con la que nos separan.

Y no hay lágrimas bastantes,
porque alguien, cruel como el rayo que nos quema,
dividió tu cuerpo y tu alma en dos mitades.

Pasarán  estos tiempos y llegará la verdad
Y tu nombre no se perderá  inútilmente.

Te digo adiós con las palabras que invento
en un  lenguaje nuestro, familiar y triste,
que afloran de la soledad más oscura.

Hasta siempre, guerrero, hermano, compañero.


 Te honro en este lugar,

¡el más sombrío de la tierra...! 




Mi cuñado era negro y en sus ojos ardía el sol Poniente.


*************
(Mariam, Melilla, julio 2017)


El nombre de Arnaud significa:  Águila, amante de la libertad.

     Salió de su país en busca de nuestro lugar, como tantos otros antes, como lo han hecho muchos después, como se seguirá haciendo siempre.


      Unas manos asesinas lo impidieron.


      Y con el dolor por su desaparición, en una ceremonia aplazada durante mucho tiempo, alguien muy querido por mí depositó flores  en la valla de Melilla.



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